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Falta de luz obliga a venezolanas a alumbrar en Cúcuta

Los partos de venezolanas embarazadas están disparados en el Hospital Universitario Erasmo Meoz (HUEM). De las 145 mujeres que vinieron a dar a luz a Cúcuta en 2015, cuando se produjo el cierre de la frontera, este año, en solo los dos primeros meses, ya han dado a luz 1.130, y la cuenta va en pleno ascenso.

Muchos son los motivos que han provocado la caravana de parturientas venezolanas hacia el primer hospital de Norte de Santander. Por un lado, el anhelo de que sus hijos nazcan en un centro médico que les brinde seguridad, pero hay otro de mayor peso: el temor de los apagones que por estos días sacuden al país vecino y que han desatado verdaderos dramas en los centros médicos.

“Es por seguridad, sabemos que aquí el parto será seguro, incluso si hay complicaciones para la mamá o el bebé”, dijo Juana Rojas, de 38 años, madre de Milagros, de 17 años,  y abuela de Mackenssie Antonella (nacida el 15 de marzo pasado en el Huem).

El grupo familiar vive en el municipio de Seboruco, jurisdicción del estado de Táchira, Venezuela, donde Rojas es docente y Milagros estudia Derecho.

Los controles prenatales, hasta el octavo mes, se los hizo en el hospital de La Grita otro municipio cercano al de su residencia, y fue allí donde le dijeron que veían muy pequeño a su bebé, que acudiera donde un especialista.

“Me dijeron que no fuera al hospital de San Cristóbal porque  estaba contaminado y la luz se iba en cualquier momento. Fui a un especialista, que me dijo que la cesárea era urgente, pero cobraba 3 millones de bolívares, imposible para nosotras, por eso, el 14 de marzo,  a las 3 de la tarde nos subimos a una buseta y viajamos dos horas y media hasta llegar a la frontera con Puerto Santander. A la guardia nacional le mostramos los papeles médicos y  pasamos sin problemas el puente. Allí  tomamos otra buseta hasta Cúcuta”, agrega Rojas.

A las 7 de la noche Milagros ya estaba en sala de partos del HUEM y los médicos que la atendieron concluyeron que si no le practicaban una cesárea inmediatamente, su bebé podría morir.

“Tuve mucho miedo cuando me dijeron que me llevarían a quirófano enseguida, pero una enfermera me agarró la mano y me dijo que no me preocupara, que ella me acompañaría durante la cesárea. Mi mamá estaba afuera, en la sala de espera de urgencias”, advierte Milagros.

Pero el caso de Milagros no es el único.

Desde 2015 hasta finales de febrero de este año, 9.804  venezolanas han acudido a ginecobstetricia del Hospital Erasmo Meoz en busca de atención por una razón: no confían en los hospitales de sus ciudades.

La mayoría viene de municipios cercanos a Cúcuta, aunque también hay quienes desafían las 10 horas en un bus que las trae de Caracas o  zonas aledañas.

Todo por tener bien a sus hijos.

Juan Agustín Ramírez, gerente del HUEM, reveló que muchas llegan sin controles prenatales y desnutridas, lo que complejiza el parto, como el caso de Milagros y su hija.

Toda la atención que se les da, desde urgencias hasta la UCI o la estancia en piso, no tiene ningún costo para ellas.

Estos costos hacen parte de la deuda que tiene el estado colombiano con el HUEM, que ya está llegando a los 50.000 millones de pesos, dijo Ramírez.

Un motivo por el cual vienen a Cúcuta a tener sus hijos es porque aquí es más seguro y porque no hay apagones.

Fuente: La Opinión

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Redacción - El Clarín

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