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Nieto mató de un balazo a su propia abuela

Expresidiario golpeó a un hombre de 66 años y cuando iba a rematarlo de un tiro la bala hizo blanco en Norberta Díaz

Winder Requena había salido hace un año del penal Rodeo III, en el estado Miranda; antes de eso estuvo seis meses en la Penitenciaría General de Venezuela, en San Juan de Los Morros. Fue detenido por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) al ser acusado de ladrón por la junta comunal del barrio Maca, Petare.

 

En el tiempo en que estuvo tras las rejas solo vio tres rostros: el de su hermana, su padre y el de su abuela Norberta quien no escatimaba viajar varias horas para verlo y darle un abrazo.

Ya en libertad, el joven de 23 años, se fue a vivir con su padre, quien junto con su abuela fueron su compañía y protección, pues la madre lo abandonó pocos días después de su nacimiento.

 

En menos de tres meses, Winder demostró que no había salido reformado de la penitenciaría; las quejas de presuntas fechorías cometidas por él comenzaron a llegar a los oídos del padre.

 

Norberta Díaz y su marido, Miguel, acogieron al joven en su hogar pese a los reclamos de sus actos, el robo del celular de su hija fue la gota que colmó el vaso y decidieron encararlo.

 

Norberta hacía el almuerzo mientras su marido se encontraba en la sala viendo la televisión, cuando Winder llegó de estar con su novia y el hijo de esta; los abuelos iniciaron los reclamos, el joven los repelió con gritos e insultos y comenzó a amenazarlos, con mayor énfasis a Miguel, pues no compartían sangre.

 

El ex presidiario ignoró la petición y tomó un tubo de metal que encontró en la vivienda; con fuerza le pegó a su abuelo en la cabeza, brazos y pecho. La golpiza dejó al hombre, de 66 años, sangrando y tirado en el suelo.

 

El grito y los quejidos de Norberta se escuchaban en la calle, pero ninguno de sus vecinos quiso intervenir.

 

Winder se fue de la casa, pero regresó nuevamente, armado con una pistola.

 

Norberta estaba en el baño, desde allí escuchó las palabras de su nieto y salió corriendo.

 

Con el arma en la mano, Winder le dijo a Miguel: “¿Ahora si eres machito y me vas a correr?” El hombre solo respondió: “¿Qué haces? baja esa pistola. No cometas una locura”. El ambiente crepitante en la casa fue roto por el ruido seco de un disparo que iba dirigido a Miguel, pero que impactó a Norberta.

 

Con información de El Pitazo

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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