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Seis niños españoles disputarán un Mundial de robótica en EEUU

Seis niños madrileños de entre diez y trece años viajarán la semana que viene a Louisville (EE UU) para disputar el Campeonato del Mundo de VEX.

Seis niños madrileños de entre diez y trece años viajarán la semana que viene a Louisville (EEUU) para disputar el Campeonato del Mundo de VEX Robotics, una modalidad de robótica de competición en la que, hasta ahora, nadie en España había llegado tan lejos.

Del 23 al 25 de abril, estos jóvenes talentos formados en la academia Arce, que ya han sido campeones nacionales, pelearán con otros 275 equipos por el título mundial de su categoría.

La artífice de este éxito es Irene Álvarez (Madrid, 1991), fundadora y directora de Arce, que ha invertido muchas horas para conseguir que sus alumnos de robótica alcancen un nivel “bastante superior” al que “se venía pidiendo en España”.

En declaraciones a Efe, Álvarez asegura que “poder poner en tu currículum que has participado en una competición de este nivel te da contactos con la industria y te ayuda a buscar ciertos empleos”.

En Louisville, los dos grupos dirigidos por Álvarez (uno formado por dos chicas de 5º de Primaria y otro integrado por seis chicos de entre once y trece años, de los que dos no podrán viajar) tendrán que utilizar los robots que ellos mismos han diseñado durante meses en partidos “cooperativos”.

“La tarea consiste en pasar unas bolas de un lado al otro del campo, colocarlas en unas torres que tienen distintas alturas y, por último, subir a un balancín y equilibrarlo”, explica Álvarez, que apoya este formato para los más pequeños porque “meterles un exceso de competitividad a niños de doce años puede ser negativo; primero deben aprender a trabajar en grupo”.

Además, los participantes deben presentar -en inglés, con la carga adicional de trabajo que ello conlleva- dos documentos al jurado: un “cuaderno de ingeniería” que detalle “el desarrollo del robot” y un “proyecto de investigación” paralelo.

En el caso de los grupos madrileños, uno ha elaborado un dossier sobre “un exoesqueleto de rehabilitación” y, el otro, sobre “prótesis biónicas”.

Aunque los robots diseñados “para competición” no tienen una aplicación práctica propiamente dicha, en el marco del sistema VEX es perfectamente posible diseñar máquinas “con proyección comercial”, y Álvarez apostilla: “Cuando sabes diseñar, da igual con qué diseñes”.

“Soy muy crítica con la educación en España”, dice la directora de Arce, y afirma que en materia de programación “es imposible que nos queramos medir con países como China, Inglaterra o Estados Unidos cuando el nivel que estamos dando en la ESO es lo que ellos dan en Primaria”.

De hecho, Álvarez descubrió su pasión por la robótica al otro lado del charco, durante el curso de Bachillerato que hizo en Estados Unidos, experiencia que la llevó a matricularse en Ingeniería Electrónica en la Universidad Carlos III.

Mientras completaba sus estudios, lideró la creación de la “Asociación de Robótica de Competición Española, Arce, que da nombre a la academia”, fundada con el único objetivo de “poder montar una competición de VEX Robotics en España”.

Con problemas de financiación, en 2012 la asociación se quedó “un poco parada” hasta que, dos años más tarde, Álvarez acabó la carrera y se hizo autónoma “para continuar el proyecto”.

La academia Arce, aclara su directora, se dedica “principalmente” a la “formación en ‘Steam'”, una “metodología americana” que consiste en la “enseñanza de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas de forma integrada”.

Con esta “filosofía” por bandera, Arce ofrece una serie de talleres para niños y adultos, entre los que están los de robótica, que se imparten a un total de 48 alumnos en colegios -como asignatura extraescolar- o en su propio local, en el barrio de Argüelles.

Álvarez se muestra partidaria de impartir robótica como materia “curricular” en las aulas, porque sirve para que los chicos “aprendan más rápido” y proporciona habilidades como “controlar el estrés, controlar plazos, organizarte, poder comunicarte con otras personas y llegar a acuerdos comunes”.

“La robótica te da una familia, un sentido de pertenencia al grupo”, mientras que otras extra escolares “son muy aisladas” y no imponen “la obligación de trabajar con otras personas”, concluye.

Noticia Global/EFE/Foto referencial

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Acerca del Autor

Martín Flores Araujo

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, estado Zulia. Ha realizado diversos documentales y videos institucionales, así como haber trabajado en diversos medios tanto impresos como digitales.

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