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El Bullying ataca en Ribas

12 meses antes
Por Editor Martín Flores

El Bullying ataca en Ribas
Fuente El Clarín

De cada cinco niños que asisten a la consulta de la psicóloga Stefany Azuaje, entre tres y cuatro presentan problemas de acoso escolar. En el Centro de Salud Padre Lazo, de acuerdo con datos que aporta la licenciada Daniela Díaz Azócar, mensualmente reciben un promedio de 15 niños del municipio Ribas para ser tratados por casos de bullying.

Estos reportes hablan por sí solos del incremento en el municipio Ribas de situaciones de violencia contra menores y adolescentes, casos que por cierto son tratados cada vez con más frecuencia por psicólogos, sociólogos y psicopedagogos del mundo.

En tal sentido, estas dos destacadas profesionales y la psicopedagoga escolar Gisela Perdigón coincidieron en la importancia de alertar a padres y maestros sobre la importancia de identificar a tiempo hechos que perjudican a la víctima, al agresor y a las personas vinculadas a ellos, como padres, compañeros y maestros. Lo fundamental es saber cómo se manifiesta, cuáles son sus características.

El acoso escolar se produce con mayor frecuencia en adolescentes de entre 12 y 13 años. Las especialistas destacan que el bullying es un maltrato físico, psicológico o verbal que se realiza de forma repetitiva. La información que manejan algunos profesores indica que en La Victoria son varios los colegios donde los estudiantes sufren ataques de sus compañeros, sin que los padres o maestros se percaten de lo que ocurre.

Bloqueo social

La psicóloga Azuaje considera oportuno explicar: “Existen varios tipos de bullying, entre los que destaca el bloqueo social. “En este caso se busca bloquear socialmente a una víctima mediante el hostigamiento, es decir, a través de una conducta que consiste en acoso psicológico. Cuando sucede esto, el agresor manifiesta desprecio o falta de respeto hacia la dignidad del afectado”.

Destaca la manipulación social que ocurre cuando el agresor distorsiona la imagen de la víctima y, de esta manera, logra colocar a las demás personas en su contra. En algunos casos se realizan amenazas o extorsión, para atemorizar aún más al afectado.

La coordinadora psicológica del Centro de Salud Padre Lazo, licenciada Daniela Díaz Azócar, indicó que la primera reacción de los afectados consiste en no querer ir a la escuela, y una consecuencia común son las bajas calificaciones. Esto obliga a los padres “a ver el porqué de los problemas; en algunos casos, la indagación en el paciente permite detectar que la causa es que el niño es objeto de sometimiento y burla por parte de sus compañeros”.

Díaz reveló que normalmente los que acuden a las consultas son los afectados directos y casi nunca los agresores, ya que no hay un ente que los obligue a ir a una sesión que los ayude a corregir estas conductas, que normalmente son adquiridas del hogar.

Detectar a tiempo

La psicopedagoga Gisela Perdigón explicó que el motivo principal del acoso escolar es la busca de exclusión de un estudiante determinado de un grupo. Entonces se le ridiculiza y se somete para que se sienta mal consigo mismo y con el medio que lo rodea. Destacó que, de ser vistas estas señales con anterioridad, se pueden prevenir antes de que lleguen a un nivel superior donde el daño ya sea difícil de reparar y deje secuelas en el menor.

Perdigón señala que el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental o trastorno de personalidad grave, sino que presenta algún tipo de psicopatología. Es por eso que un niño mal educado en la familia probablemente reproducirá los hábitos adquiridos en cualquier entorno.

“Una de las facetas del bullying es que el acosador lo practica con la finalidad de adquirir una imagen de dominador, pero también de control hacia los otros”.

La psicóloga Azuaje agrega que no toda la culpa es del entorno familiar. La responsabilidad también suele caer sobre los medios de comunicación como la televisión o el internet, cuyos programas tienen en ocasiones implícitos mensajes que, de ser vistos frecuentemente, pueden causar estos comportamientos en las mentes de los acosadores escolares.

Padres y maestros, mosca

Azuaje alerta a los padres que cuando un niño no cuenta sus buenas experiencias y anécdotas al regresar a su casa de su escuela, o llega con la ropa sucia o rota, lo más probable es que esté bajo sometimiento de sus compañeros de clase.

“Debemos estar atentos a todas las señales, ya que este tipo de comportamientos hace que los niños eviten pedir ayuda cuando se ven bajo acoso y represión, ya sea por temor a su victimario o porque consideran que nadie les creerá; la vergüenza también es un factor importante que los niños mantienen”.Advirtió que las consecuencias del acoso cotidiano van deteriorando progresivamente la identidad de la víctima.

La psicopedagoga Perdigón sostiene que la intolerancia dentro de los salones de clases no es un asunto que deben resolver solo los representantes, porque los maestros deben participar para solucionar este inconveniente.
“Los colegios tienen que reconocer que existe el acoso y la agresión, y deben preparar campañas de prevención con actividades en la que compartan todos los niños, sin aislamientos”.

Alerta que el bullying es algo que debe resolverse de inmediato. “De lo contrario, tendremos potenciales ciudadanos violentos en el futuro”. Lo ideal es enfrentar los problemas con calma y diálogo. Los profesionales sugieren promover la tolerancia y actuar de forma constructiva, con diálogo y negociación, antes de que los problemas lleguen a males mayores.

El agresor busca poder

La psicóloga Stefany Azuaje explica que, en el caso de los agresores, uno de los rasgos más característicos es la búsqueda de espacios para ejercer su poder de acción. Por tal razón, acciones como robar, fumar o golpear a otros compañeros impunemente es válido en estos espacios emergentes que rodean al acosador y, en ocasiones, al grupo que lo acompaña, pues otra característica es que suele reunir seguidores que ayudan a que este tipo de comportamiento se reproduzca.
El victimario realiza todo lo necesario para volverla un motivo de desagrado y burla para el entorno, con estrategias planificadas como hablar mal de la víctima, inventarle características extrañas, negativas, o discriminatorias.
“Es decir, trata de hacer señalamientos con el fin de denigrar a las víctimas, les atribuye acciones y características negativas que abarcan tanto al agredido como a sus familias, pues normalmente muchos de los señalamientos y descalificaciones giran en torno a relevar aspectos de la organización familiar y sus integrantes”.

Hay que prevenir

Los principales pasos para la prevención del bullying son:
-Definir adecuadamente el conflicto
-Establecer cuáles son los objetivos y ordenarlos según su importancia
-Diseñar las posibles soluciones al conflicto
-Elegir la solución que se considere mejor y planificar cómoejecutarla.
-Llevar a la práctica la solución elegida y valorar los resultados obtenidos
-Si los resultados no son los deseados, repetir el procedimiento para mejorarlos.

Tema de especialistas

El tratamiento depende de cada caso. Requiere el estudio individual del paciente y un abordaje conjunto de varios especialistas, que buscarán subir la autoestima del afectado y el fortalecimiento de la comunicación con la familia y el entorno. Una de las estrategias más utilizadas es la Terapia Cognitivo Conductual, que se focaliza en el presente y en el funcionamiento actual de la persona. Se trabaja de forma directa sobre el estado cognitivo y de comportamiento.

“Los padres deben establecer una relación de confianza con sus hijos que les permita comunicarse y hablar con la verdad, especialmente cuando les ocurre algo malo. Igual cercanía es importante que la tengan los maestros”.

Gisela Perdigón. Psicopedagoga.

 

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