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El Cirujano: El que a plomo mata…

El Cirujano era un desertor de la armada, por este motivo tenía bastante conocimiento sobre el uso de armamentos

La mañana del jueves la opinión pública sería estremecida con la noticia de la muerte del peligroso antisocial Osbel José Pinto Pérez, alias “El Cirujano”, pero lo más impactante no fue su muerte sino la forma en que murió. Su cuerpo sería desmembrado en varias partes y su cabeza colgada en un puente en el barrio Zamora con la palabra “Game Over”, (Fin del juego).

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Las otras extremidades del cuerpo fueron esparcidas por la población de San Mateo.

Con su muerte surgen varias interrogantes, como si su muerte fue hecha por una banda rival en una acabada guerra con ellos o alguna venganza efectuada por los familiares de sus víctimas.

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Lugar donde dejaron la cabeza

Estas interrogantes quedarán en suspenso hasta que las autoridades realicen las investigaciones que determinen el móvil por el cual fue asesinado.

Este peligroso antisocial tenía un particular modus operandi y es que en la mayoría de las víctimas este las desmembraba y dejaba mensajes haciendo alusión a su crimen.

El Cirujano era un desertor de la armada, por este motivo tenía bastante conocimiento sobre el uso de armamentos.

En el mes de enero del año 2015, comienza una macabra venganza. La primera víctima, justamente uno de los causantes de sus más grandes dolores, el hombre por el cual su compañera sentimental lo dejó. Para él,  usó toda la saña con la cual fijaría más adelante su terrible apodo.

Otra de sus víctimas fue Jesús Ramón Caniche de 45 años, quien tenía como profesión de carnicero y quien conversaría con el padre del peligroso antisocial sobre las acciones que realizaba su hijo.

Esta conversación sería su sentencia de muerte. El hombre fue asesinado y su cabeza colocada en la vía pública con una nota “El Ciru”, acreditándose este atroz crimen.

El pasado 16 de junio el líder negativo acribilló a la que presuntamente sería la “mujer que le rompió el corazón”, dando por finalizada la venganza en el triángulo amoroso.

El último homicidio atribuido a él, fue el pasado sábado 25 de junio en donde asesinó a un pequeño comerciante dueño de una bodeguita de licores que se habría negado a pagarle la vacuna que este exigía.

Tal como dice el refranero popular, “El que a plomo mata no muere a sombrerazos”, así murió el Cirujano, víctima de su propio modus operandi.

 

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Acerca del Autor

Martín Flores Araujo

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, estado Zulia. Músico, Oboísta y compositor, Es autor de varias obras Musicales y Literarias, además de haber realizado diversos Documentales y videos institucionales, así como diversos trabajados en medios tanto impresos como digitales.

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