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German Fleitas Núñez: El Bolívar de Las Tejerías

Bolívar es uno solo; con uniforme militar o con traje de civil; con la espada o con la pluma, haya nacido el 24 de julio o el 28 de octubre.

Al verlo así, vestido de civil como cualquiera de nosotros, de paisano, nos topamos con un personaje que nos sorprende y nos sobrecoge porque lo encontramos parecido a cualquiera de nosotros, con todas las grandezas y debilidades que puede tener cualquiera de nosotros, porque como decía A.E.B., antes nos daba miedo acercarnos a él por temor de espantarle el caballo pero así sentimos que mientras más nos acerquemos a él, él se acercará más a nosotros. No es lo mismo verlo de lejos entre charreteras y espadas que sentirlo de cerca entre alpargatas y sombreros de cogollo. Y es en la intimidad donde podremos  palpar de cerca, su inmensa grandeza.

Este Bolívar civil nos permite saber de sus amores, de sus lecturas, de sus miedos, de su fe religiosa, de los  hijos que se le atribuyen, de sus amigos personales, de la relación con sus familiares y en fin, hablar con él de lo que no se puede hablar públicamente y menos en un discurso. Preguntarle si ese culto exagerado a su personalidad lo creó él mismo, como dicen algunos historiadores o si fueron sus adulantes o quienes utilizaron su memoria para sacarle provecho después de la independencia dividiendo a los venezolanos en bolivaristas y anti bolivaristas.

Nos acostumbraron a verlo como un semidiós de quien no se podía decir sino únicamente lo que estaba en los libros, la verdad oficial;  so pena de ser condenados como antipatriotas o como anti bolivarianos. Me costó un poco imaginármelo de civil en nuestro país que es tan militarista. Todos nuestros caudillos han sido militares y las pocas actuaciones civiles, se han militarizado después. El 19 de abril de 1810 en el Cabildo de Caracas no había militares salvo dos o tres, del ejército del Rey, pero quienes hoy lo celebran son los militares. Nuestra fecha magna, el 5 de julio de 1811 fue un acto eminentemente civil, pero quienes lo celebran son los militares. A los pocos presidentes civiles eminentes como el doctor José María Vargas, el doctor Raimundo Andueza Palacio, don Pedro Gual o don Rómulo Gallegos, los han tumbado los militares. Por eso me parece extraño ver a un Simón Bolívar vestido de civil.

Pero todos los venezolanos tenemos alguna curiosidad, alguna pregunta que hacerle. Pensé que lo primero que yo le preguntaría sería: ¿que opina del uso desmesurado que se ha hecho de su nombre, poniéndoselo a todo, creyendo que con eso se agiganta su gloria? Si vamos a hacer un torneo de bolas criollas creamos la “Junta Bolivariana de Bolas Criollas”; o el “Comité Bolivariano de Toros Coleados”. Y que piensa él, que tan generoso y magnánimo fue en reconocer los méritos de sus subalternos, al mirar como al Nombre más Ilustre de cualquier municipio, se le anteponga el cognomento de “Bolivariano”. Cuando se me consultó si estaba de acuerdo con que se le pusiera a mi municipio el nombre de “Bolivariano”, dije que sí, pero con la condición de que le quitáramos el nombre de José Félix Ribas. Y hemos llegado al extremo de anteponérselo a municipios que llevan su mismo nombre; solamente en Aragua tenemos un municipio que se llama “Bolivariano Libertador” y lo que es peor, otro que se llama “Bolivariano Bolívar”. Imagino la respuesta de quien conocía el idioma castellano a la perfección y en cuyos escritos es imposible conseguir una redundancia.

O tal vez de cómo hemos convertido al hombre transparente que era, en un héroe opaco con cuyo nombre tapamos todo lo que hay detrás de él; en El Consejo se creó un C.D.I. con el nombre de una meritoria enfermera que dedicó 40 años de su vida a crear Patria curando enfermos y socorriendo a la gente del pueblo; llegaron unos médicos, henchidos de patriotismo enfermizo, le quitaron el nombre de la enfermera y le pusieron “C.D.I. Simón  Bolívar”, con lo cual no le añadieron ni un milímetro a la gloria del Libertador que ya la tiene toda, pero condenaron a la enfermera al olvido. Igual pasó en una escuela a la que la comunidad bautizó con el nombre de la abnegada maestra que creó Patria dando clases gratuitas en su casa durante 40 años y llegaron otros patrioteros y le pusieron el nombre de Francisco de Miranda Ya hoy nadie recuerda cómo se llamaba la maestra.

Pensé: hablarle de sus conversaciones con  las esclavas y las sirvientas de su casa, quienes tanto le enseñaron y le permitieron conocer al llamado pueblo bajo con sus creencias y sus supersticiones.  De los cocineros peruanos que se trajo en su última venida a Caracas en 1827 para que conociéramos el chupe peruano de gallina, las papas arrugadas y el ceviche.

Si cuando Venezuela se separó, ya la Gran Colombia no existía; apenas quedábamos unidos las Provincias de Venezuela y la Nueva Granada. Allí no estaban ni el Perú, ni Bolivia, ni Ecuador. ¿Es cierto que la inmortal Batalla de Carabobo no nos hizo una “Patria independiente, libre y soberana” como siempre se repite, porque cuando ocurrió (1821), teníamos dos años formando parte de una Patria mayor que era la Colombia que él había creado en Angostura en 1819? Hay que preguntarle si Venezuela se hizo Patria independiente y soberana “contra su expresa voluntad” en 1830 cuando se separó de Colombia. Que si es verdad que él  nos independizó de los españoles y Páez de los bogotanos.

¿Se sentía mejor en Bogotá donde había una verdadera aristocracia por haber sido capital de un Virreinato (lo cual en Caracas no existía) y porque además, en Bogotá “las mujeres eran blancas”?

Me gustaría preguntarle su opinión sobre esas bellas películas donde se baja de un barco, erguido y lleno de vida, quince días antes de morirse y si es verdad que cuando pasa por la casa del español Marqués de Mier quien le brinda la hospitalidad que le niegan sus paisanos y que tanta falta le hace para morir tranquilo, se baja de la calesa tambaleante y cuando la Marquesa de Mier lo reprende, él le dice: “Señora, aun me quedan fuerzas para besar su mano”. Preguntarle si se identifica con ese nuevo rostro hecho por los científicos que en nada se parece al que pintaron los pintores que lo conocieron para los cuales posó.

Si lo  tuviera enfrente le preguntaría: ¿Por qué mandó a su sobrino Fernando a educarse en los Estados Unidos primero al colegio de Filadelfia y luego a la Universidad de Jefferson en  Virginia? ¿Es cierto lo que afirma en sus memorias Carmelo Fernández, que cuando la huída a Oriente en 1814, algunas familias pasaron de Cumaná a Angostura y de allá, cuatro se fueron para Achaguas y que en una de esas familias tuvo Usted una hija llamada Clorinda del Toro cuya madre casó luego con un victoriano llamado Manuel García de Sena quien varios años después reconoció a la niña, quien casó con el general Manuel Antonio Carreño (el autor de la Urbanidad de Carreño) y es la madre de la gran pianista Teresa Carreño García de Sena y del Toro quien sería su nieta?

Decirle que revisamos las colecciones de periódicos del siglo XIX y en ninguno aparece el 24 de julio ni una misa ni un recuerdo, como sí el 28 de octubre. Pudimos revisar en el Archivo del Congreso de la República todos los documentos y al comienzo de cada año se declaran tres fechas de júbilo que son el 19 de abril, el 5 de julio y el 28 de octubre.

Nos encontramos igualmente con la desagradable sorpresa de que un funcionario estúpido, seguramente basado en el simple argumento de que “le dio la gana”, tachó con bolígrafo todas  las palabras donde decía “cumpleaños” o “natalicio” y puso arriba la palabra “santo u onomástico”, alterando los documentos originales, tratando de enmendarle la plana al general Urdaneta y a todos los demás. Que fue  el General Gómez quien por la Ley del 19 de mayo de 1918 decide instituir oficialmente como  Natalicio del Libertador el 24 de julio, fecha en la cual también había nacido el Benemérito. El General Gómez gustaba referir muy orondo, que había nacido el mismo día que el Libertador, que fue bautizado el mismo día (30 de julio) que se llamaba igual que su padre (Juan Vicente) y que su santo era el día de su mejor batalla (el día de San Juan, 24 de junio, día de la Batalla de Carabobo). Sólo le faltaba decir que moriría el mismo día. Esta extraña casualidad dio pie a que el pueblo venezolano malicioso y zamarro inventara una copla que cantó en voz baja durante el gomecismo. La Copla decía así:

POR EXTRAÑA CIRCUNSTANCIA,

NACIERON EL MISMO DÍA  

EL QUE LIBERTO A LA PATRIA  

Y EL  QUE LA TIENE FUÑÍA.                                                                      

Ese hombre que está ahí tiene su verdadero pedestal en el pecho de cada venezolano y su sagrario en cada uno de nuestros corazones, pero desde hoy,  que emprenda desde aquí todos los años en esta fecha, al menos para Aragua, un viaje vestido de civil, hacia la tierra de sus antepasados; un viaje diferente desde este pueblo donde comienza “el claro amanecer aragüeño”. Que visite “La Fundación” la hacienda de su abuelo y de su tía Josefa Isidra, que en El Consejo visite “La Guadalupe” la hacienda de su tía Paula Palacios donde redactó y firmó la ratificación de la abolición de la esclavitud; que visite La Victoria, cuna de su padre, de su abuelo y de sus bisabuelos y tatarabuelos Ponte; que pase por “La Concepción” donde su tío Francisco Javier Ustáriz le redactó la Primera Constitución de la Segunda República y que llegue a San Mateo, tierra de sus mayores y de sus hazañas. Pidámosle que eche a andar,  que nosotros lo seguimos, porque Bolívar es uno solo; con uniforme militar o con traje de civil; con la espada o con la pluma, haya nacido el 24 de julio o el 28 de octubre.  

DE TODAS MANERAS, POR SI ACASO:

 ¡FELIZ CUMPLEAÑOS,  GENERAL!

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Ángel Medina

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