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Eulalia Siso no le cierra la ventana al amor

3 meses antes
Por Editor Gustavo Gil

Eulalia Siso no le cierra la ventana al amor

Con más de 30 años de carrera artística, la actriz Eulalia Siso, luego de una pausa en la pantalla televisiva, regresó para interpretar a Carlota Martínez en la producción dramática de la escritora Mónica Montañés, “Para verte mejor”, que se transmite en horario estelar de lunes a sábado por Venevisión.

Su más reciente actuación fue en la exitosa telenovela de Carlos Pérez “De todas maneras rosa” (2013), donde tuvo una participación especial. Anteriormente interpretó a Amelia Ruiz de León en la producción dramática del escritor Alberto Barrera, “El Árbol de Gabriel” (2012), y en “Un Esposo para Estela” (2009) donde personificó a Aitana Alberti.

En “Para verte mejor” da vida a Carlota Miguelina Martínez, una mujer popular, dicharachera, dueña de una sabiduría profunda producto de los muchos años que tiene y de lo mucho que ha vivido. Es la mamá de Lázara (Maria Antonieta Duque), su hija mayor, a quien tuvo siendo aún muy joven. “Carlota y Lázara, han ido siempre de la mano en la vida. Son cómplices y se apoyan la una en la otra”, comenta Eulalia. Luego tuvo dos hijos más, Jonás y Judas. Los sacó a todos adelante ella sola, trabajando duro. Primero fue camarera en hospitales, pero hizo un gran esfuerzo para superarse y estudió hasta que logró ser enfermera graduada. “Es una mujer muy venezolana, que ha levantado a su familia trabajando honradamente. Que sabe que en la unión familiar y en la tolerancia está la fuerza. Que el humor es parte fundamental de esa “sazón”, porque la vida tiene su cuota de llanto, pero tiene una cuenta corriente abierta de risas y de buenos momentos”, agrega la actriz. Hoy en día está jubilada y tiene su pensión pero sigue siendo una mujer muy trabajadora, de manera que sigue ejerciendo su profesión como enfermera privada cuidando personas mayores en sus casas. “Carlota está muy viva. Tiene energía para emprender nuevos proyectos, propios o ajenos, incluido el proyecto de encontrar el amor y estar dispuesta a vivirlo”. Y quizás lo encuentre siendo la enfermera de Conrado Sosa (Felix Loreto).

–¿En este tiempo que estuviste fuera de la pantalla, qué actividades desarrollaste?

–Estuve muy activa en el área de teatro que es dónde me desenvuelvo más ampliamente. No sólo como actriz en diversas obras, sino también formándome como directora en el II Taller Superior de Dirección Teatral dictado por el reconocido director de teatro Orlando Arocha; taller del que salí seleccionada para dirigir profesionalmente una de las 8 obras escogidas para el Festival de Teatro Contemporáneo 2016, auspiciado por la Embajada de Estados Unidos.

–¿Qué significa este nuevo rol para tu carrera?

–Después de tanto tiempo en este oficio, lo que más importa es escuchar qué quiere decir el autor, en este caso Mónica Montañés… Cómo lo ve ella, para dónde lo quiere desarrollar. Y entonces uno, con la experiencia, la imaginación  y el oficio, le pone “el toque”, que es completamente única y personal, es decir, se le agrega “la sazón” (risas)

–¿Algunas mujeres se identifican con Carlota?

–Sí, porque Carlota es una mujer que vive, trabaja y ama a su familia. Además, tiene un “trompo enrollado” (risas) con un hombre que vio una vez y que se le quedó rondando en la cabeza… y eso le ha pasado a muchas! Ella es como tantas mujeres que han trabajado tanto, que siguen gozando de las pequeñas cosas. ¡Y que no le cierran la ventana al amor!”

–¿Qué anécdota recuerda que haya ocurrido en alguna grabación de la telenovela?

–Me encantaba grabar con Rafael Romero, que hace de mi yerno Venancio, porque siempre improvisaba alguna loquera. En una escena donde Onofre (Luis Gerónimo Abreu) estaba hospitalizado y yo era su enfermera, tenía que llevarle una sopa. Venancio estaba molesto porque no lo podía interrogar… Yo lo tenía que sacar del cuarto para darle de comer al paciente y antes de salir, a modo de despedida y como advertencia para Onofre, Rafael metió un dedo en la sopa que estaba a punto de darle y la revolvió diciéndole que volvería. Por supuesto que tuvimos que improvisar esa salida. Nos tomó tan de sorpresa que para no estropear la escena, nos aguantamos la risa e inventamos los parlamentos que siguieron. ¡Fue muy divertido!

 

 

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