Opinión

Eduardo Fernández: Dos jóvenes

Sábado, 17 Junio 2017
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Eduardo Fernández: Dos jóvenes

Eduardo Fernández

Dos jóvenes

La memoria del joven Neomar Lander y la promesa del joven Wuilker Faríñez nos comprometen a trabajar por un destino mejor para todos los jóvenes venezolanos.

 

En el mismo día en que un joven venezolano llamado Wuilker Faríñez, arquero de la vinotinto sub-20, se cubría de gloria en Corea del Sur y ayudaba a la clasificación de su equipo para la final en el Mundial que se jugaba en aquel remoto país, otro joven venezolano, llamado Neomar Lander, caía abatido en las calles de Caracas víctima de la violencia política y de la represión.

Los dos apenas alcanzaban los 17 años. Los dos representan una promesa para sus familias, para su país, para sus amigos y para ellos mismos.

El director técnico de la vinotinto, Rafael Dudamel, hizo un comentario muy apropiado acerca de la tragedia por el fallecimiento de Neomar Lander y la gloria deportiva que nos deparó Wuilker Faríñez.

Qué alegría para todos los venezolanos que nuestros muchachos hayan jugado tan bien en el campeonato de fútbol que se desarrolló en Corea.

Todos nos sentimos muy orgullosos de la actuación de nuestros jóvenes deportistas. Terminaron de subcampeones perdiendo la final contra Inglaterra por la mínima diferencia ¡y con gran dignidad!

Pero, qué inmensa tristeza nos produce la muerte prematura del joven Neomar Lander. Es un sentimiento de rabia, de indignación, de impotencia frente a la locura de la violencia a la que nos ha conducido este gobierno.

Venezuela tiene que cuidar a sus jóvenes. Ellos representan nuestra mejor esperanza. Ellos tienen que estar ganando la batalla de la educación, de la ciencia, de la tecnología, de la cultura, del deporte. En ningún caso puede entenderse que, en nombre de una revolución que supuestamente está llamada a servir a los pobres y a los jóvenes, se trunque la vida de tantos venezolanos como los que han muerto en los últimos meses.

Hay que parar esta locura. Todo lo que comienza mal termina mal. El régimen “revolucionario” que se inició en 1999, nació de un hecho de violencia y de violación de la Constitución Nacional.

Lamentablemente, el acto del 4 de febrero de 1992 no fue condenado por la opinión unánime de los ciudadanos.

Son más de 20 años los que han transcurrido desde aquellos acontecimientos. La tragedia venezolana comenzó en aquellos días. Ninguno de los problemas que existían para entonces se ha resuelto. Por el contrario, todos se han agravado.

La memoria del joven Neomar Lander y la promesa del joven Wuilker Faríñez nos comprometen a trabajar por un destino mejor para todos los jóvenes venezolanos.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE