Opinión

Gustavo Gil: Filme venezolano va a un remake en Hollywood

Jueves, 22 Diciembre 2016
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Gustavo Gil: Filme venezolano va a un remake en Hollywood

Alejandro Hidalgo, director de la cinta La Casa del Fin de los Tiempos (Alejandro Hidalgo, 2013), presidió un cine foro que se llevó a cabo esta semana en las instalaciones de Cines Unidos Líder, en Caracas.

Hidalgo tuvo el detalle de hacer este acercamiento con el público caraqueño, como contraprestación al apoyo que la gente le dio a su cinta y pocos días  antes de partir a Hollywood donde pondrá en marcha el remake de su filme,  que será producido por New Line Cinema, estudio responsable taquilleras películas como El Conjuro, Anabelle y El Señor de Los Anillos.

La Casa del Fin de los Tiempos se presentó por última vez en pantalla grande durante esta cita que permitió llevar adelante un conversatorio que fue moderado por Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras que ahora se lanza en el campo de la TV y el espectáculo.

Durante su cuentro con los caraqueños, Hidalgo abordó sus experiencias  y explicó como será el proceso para lograr que su ópera prima salga bien librada en Hollywood.

Ficha Técnica

Título: La Casa del Fin de Los Tiempos

Dirección: Alejandro Hidalgo

Producción: Alejandro Hidalgo, José Ernesto Martínez, César Rivas Serrano
Guion: Alejandro Hidalgo
Música Yoncarlos Medina
Maquillaje: Alex Mathews
Fotografía: Cezary Jaworski
Montaje: Miguel Ángel García
Protagonistas: Ruddy Rodríguez, Gonzalo Cubero, Rosmel Bustamante, Guillermo García Alvarado

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DUDAMEL DESABRIDO La única presentación del director de orquesta venezolano de fama mundial, Gustavo Dudamel, no pudo ser más exitosa ni más desabrida. El maestro internacional de la batuta que ha puesto en alto el nombre de Venezuela en los escenarios de Madrid, Nueva York, Berlín, Londres y Roma se presentó al frente de 170 músicos en un lleno total en la sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la música.

DUDAMEL_PR_FINAL – Schmelling

En la sala de Quebrada Honda, con aforo para 900 personas, el público colmó todas las áreas donde pudieran sentarse, incluyendo las escaleras y algunas escasas sillas ubicadas justamente en el escenario, detrás de los músicos. Familiares de los ejecutantes, no pocos niños y muchos conocedores de las artes se hicieron presentes desde tempranas horas e hicieron colas que iban desde la Casa del Artista hasta más allá del Colegio de Ingenieros. Nadie se quedó por fuera y el concierto empezó con una hora de retraso.

El Cascanueces, de Pyotr Ilyich Tchaikovsky (1892) y el cuento Pedro y El Lobo, de Serguéi Prokofiev (1936), fueron las dos únicas piezas ejecutadas por Dudamel que entró y salió con una breve reverencia y más nada.

El público que esperaba por lo menos dos temas más y algunas palabras del astro venezolano, abandonó la sala con esa desazón que deja el sentirse menospreciado.De nada sivieron los aplausos y los vítores. Dudamel quedó en deuda.