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Lorenzo Linares: El Frasco de Pepinillos

Reflexión de misericordia, y bendición en el andar diario de nuestra vida rumbo al amplio crecimiento en un continuo caminar

Desde hace algún tiempo he estado viendo cómo está la situación del país y conversando con una amiga a quien agradezco por la información.

La cual compartimos con pequeños debates de lo bueno y lo malo especialmente hablamos de algunos proyectos de vida como políticos llegando a varias reflexiones que me tocaron el corazón como algunas reflectivas como las que deseo trasmitir con ustedes en esta oportunidad la cual espero les ayude dándole el aliento para seguir caminando sin rendirse hacia un futuro mejor.

Es así que el día de hoy deseo compartir esta bella historia que a la mayoría de nosotros nos ha tocado identificado un poco con la siguiente historia donde nos reconforta en virtud para que de alguna forma a otra en vez de piedras sea oro lo que encontremos sin rendirnos y continuar el camino hacia el éxito, es así cuando todo comienza y un joven comparte con nosotros sus virtudes, que, al pasar los años, nos dice.

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-Terminé la universidad y después de eso conseguí un empleo en otra ciudad, lejos de casa de mis padres, pero una vez, cuando visitaba a mis padres, necesitaba hacer una llamada usé el teléfono de su recámara y tristemente observé hacia la repisa y vi que el frasco de pepinillos no estaba a lo que comprendí que había servido su propósito y ahora había sido removido.

Sentí un nudo en mi garganta al contemplar el lugar junto a la cómoda donde el frasco siempre había estado, mi papá es hombre de pocas palabras; nunca me sermoneaba sobre los valores de la determinación, perseverancia y fe, donde el frasco de pepinillos me había enseñado todas esas virtudes mucho más efectivamente que las palabras más elocuentes pudieran haberlo hecho, además con cuánto cariño recuerdo a aquel viejo frasco y su lugar en mi vida.

Cuando me casé, le conté a mi esposa Susan el importante rol que aquel viejo frasco de pepinillos había jugado en mi vida como muchacho, en mi mente, definía más que cualquier otra cosa, cuánto me había amado mi papá, la primera Navidad después que naciera nuestra hija Jessica pasamos el feriado con mis padres y después de cenar, Mamá y Papá se sentaron el uno junto al otro en el sofá, abrazando por turno a su primera nieta.  Jessica comenzó a gimotear suavemente y Susan la tomó de los brazos de Papá.  “Probablemente necesita ser cambiada”, dijo mientras llevaba a la bebé a la recámara de mis padres para cambiarle los pañales.  Cuando Susan regresó a la sala, había una bruma visible en sus ojos.

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Le pasó a Jessica de vuelta a Papá antes de tomar mi mano y guiarme hacia la recámara trasera.  “¡Mira!” dijo suavemente, sus ojos dirigiéndome al lugar en el piso junto a la cómoda, para mi sorpresa, allí, como si nunca hubiese sido removido, se hallaba el viejo frasco de pepinillos, el fondo ya cubierto de monedas, me encaminé hacia el frasco, metí la mano en mi bolsillo y saqué un puñado de monedas con una mezcla de emociones atorandome la garganta, dejé caer las monedas en el frasco, levanté la mirada para ver a Papá quien, cargando a Jessica, se había introducido silenciosamente en la habitación, donde nuestros ojos se toparon y me di cuenta de que ambos sentíamos las mismas emociones, ninguno de los dos podía hablar.

No teníamos necesidad de ello, el frasco de pepinillos estaba de vuelta en su viejo lugar con renovado propósito donde podía ver el gozo en la mirada de Papá mientras sostenía dulcemente en sus brazos a su nieta, allí estaba el viejo frasco de pepinillos que en esta ocasión era nuevo de nuevo.

Autor Desconocido

Fuente: www.AsAManThinketh.net

Aunque el “secreto” del frasco al que hace referencia no resulte evidente a primera vista, una re-lectura de la historia deberá dejarlo en evidencia ya que ¡El hábito del ahorro y la provisión para el futuro!  Este sería un magnífico legado a las nuevas generaciones… obsesionadas como están en la gratificación instantánea y el sacarle el máximo goce a cada momento.

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Por otro lado, no podemos olvidar que la vida es una carrera de maratón, con momentos sublimes y momentos terribles también el Texto nos resulta sagrado ya que nos ha enseñado cómo saber detectar la abundancia (que todos anhelamos) como también toda la escasez (que todos detestamos), es así que si deseamos mostrarle a los jóvenes como salir adelante pese a las adversidades donde les enseñemos a nuestros hijos tanto físicos como espirituales a planear un mejor futuro y a invertir en él sabiendo espera por un mejor porvenir

Además, tal vez todos necesitamos un “frasco de pepinillos” en nuestra habitación para recordarnos que caminos debemos tomar, donde el valor del ahorro y de valorar a los demás como lo que hacemos nos hace personas humildes enseñando nuevos valores los cuales transmitiremos de generación en generación.

¡Adelante y muchísimas gracias sera hasta una próxima reflexión de vida que el Señor les guíe siempre por un buen camino Bendiciendo e iluminando vida!

Licdo: Lorenzo Linares

[email protected]

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Acerca del Autor

Lorenzo Linares

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