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Maite Araujo Olivares: Celebramos los 55 años del Parque Nacional Cueva de la Quebrada del Toro.

Reiterando la necesidad de comprender el mantenimiento y preservación de nuestros recursos naturales y el mejor uso del agua que Dios nos ha concedido tener en nuestro suelo, me despido hasta un nuevo encuentro con Naturaleza, Salud y Bienestar.

Maite Araujo Olivares: El Parque Nacional Cueva de la Quebrada del Toro, otra belleza del estado Falcón.

 

 

Encontramos en este bellísimo parque nacional majestuosos paisajes boscosos, colinas quebradas y cavernas. La cueva de El Toro, llamada también cueva de Bellard en honor al distinguido espeleólogo venezolano que la exploró por primera vez en febrero de 1958.

Fue creado el 21 de mayo de 1969 con el Decreto Nº 56  para preservar un área de cavernas naturales, entre las que se destaca “la cueva de Bellard o Quebrada El Toro”, atravesada por el río Toro, cuyas aguas alimentan el acueducto que abastece a las poblaciones de Taza, El Chatal, Santa Cruz de Bucaral y otros poblados  circunvecinos.

De esta manera se brinda protección a la flora, fauna y demás atractivos naturales que en él se encuentran, así como a las  importante aguas de dicho afluente.

 

 

El Parque Nacional Cueva de la Quebrada El Toro  pertenece a la biorregión sistema de colinas Lara-Falcón  ubicado en la región centro-occidental del país, en el municipio Unión del estado Falcón y se encuentra a 15 km de la población de Santa Cruz de Bucaral.

Tiene un paisaje montañoso cárstico, con simas de hundimiento y resurgencias. Destaca la presencia de farallones de piedra caliza y una caverna con un río subterráneo.

El relieve es accidentado y con fuertes pendientes. Una enorme falla divide en dos la serranía en la que se encuentra el parque. Sobre ésta existe un puente natural conocido como el puente de Piedra donde se encuentra la sima Elda, al sur, de 108 m de profundidad y las simas Hernández y Antonio José López al norte de la falla, con gigantescos cráteres, en cuyos fondos se aprecian los bosques y el río subterráneo. Su origen geológico es mioceno-plioceno.

 

 

Geográficamente, se encuentra en el extremo occidental de la serranía de Churuguara, la cual pertenece al sistema de colinas Lara-Falcón.  Es atravesada por un río subterráneo, con un embalse de unos 500 m de longitud aproximadamente, navegable en botes pequeños.

 

 

El Parque Nacional Cueva de la Quebrada El Toro posee un clima que varía de ligeramente cálido a templado, con temperatura que oscila entre 18-24 °C. Su elevación máxima es de 1.120 msnm. La vegetación es siempre verde, con árboles cuyas copas alcanzan de 40-50 metros.

 

 

La entrada a la cueva se realiza por una amplia boca de 10 m de altura y 15 m de ancho. Este parque y El Guácharo del estado Monagas, constituyen las dos únicas áreas naturales protegidas de Venezuela que poseen grandes cavernas que han sido exploradas y estudiadas.

 

 

El Parque Nacional Cueva de la Quebrada El Toro está dotado de hermosos paisajes de montaña, colinas y bosques, donde se pueden practicar actividades recreativas en contacto con la naturaleza, como paseos, excursiones con acampada, y de investigación científica.

 

 

La cueva posee una belleza escénica que fascina a todo el que la recorre. La galería o techo de la cueva se eleva 20 metros. Además cuenta con un río subterráneo de aguas frías y profundas, con un embalse interior que es navegable en bote.

Allí pueden ser observadas aves como la guacamaya azul, el paují copete de piedra, el pájaro campanero; y dentro de la cueva donde habitan bandadas de guácharos. También pueden ser avistados mamíferos como el cachicamo, el cunaguaro, el perrito de agua y la danta.

 

 

Al Parque Nacional Cueva de la Quebrada El Toro se accede por la carretera Coro-Churuguara-Santa Cruz de Bucaral-La Taza. En el puesto de guardaparques le indicarán el sendero a seguir para llegar al área de la cueva. Su horario de visita está comprendido de 8:00 am a 4:00 pm.

 

 

Vegetación

En las márgenes del Río El Toro se desarrolla una vegetación constituida por un estrato inferior, uno arbustivo, tres arbóreos y en algunas localidades uno emergente. La vegetación es siempreverde o semidecidua. Las alturas medias de los estratos arbóreos son de 40 a 50 m., para los arbustivos entre 2-5 m y menos de 1,50 para el estrato inferior. Las copas de los árboles de porte alto son densas y se entrecruzan, dando origen a un dosel continuo, que algunas veces se ve interrumpido por los estratos emergentes.

 

 

Los árboles se empinan y ostentan su follaje verdeoscuro. Se alzan los grandes árboles como el jabillo Hura crepitans, la ceiba Ceiba pentandra, el matapalo Ficus spp., el bucare Erythrina sp., el cobrizo indio desnudo Bursera simaruba, el aguacatillo Percea caerulea y el chaguaramo Roystonea sp.; en las partes donde el sendero penetra en su más profunda sombra se encuentran la bella rosa de montaña Brownea grandiceps.

 

 

En el sotobosque se encuentran helechos como el Thelypteris sp., Adiantum sp., Microgramma sp., todas estas plantas están adaptadas a la baja intensidad de luz y altos contenidos de humedad atmosférica. También el Parque Nacional Cueva de la Quebrada El Toro, es el hábitat de una diversidad de plantas epífitas de la familia Bromeliaceae como Tillanasia sp, Guzmania sp. y de la familia orquidaceae tales como: Epidenarum sp., y Oncidium sp entre las que destaca una nueva especie la Nanodes corinae, cuarta especie del género Nanodes reportada en el mundo. En los estratos inferiores se registran una gran variedad de enredaderas y lianas herbáceas, que dan la impresión que abrazan los troncos de los árboles. La vegetación de las laderas de los farallones es muy similar a la de los márgenes del río, con la única diferencia de la abundancia de especies deciduas como el sisal Agave cocuy.

 

 

Volvemos a encontrarnos  con la bendición de otro parque nacional que tiene en abundancia el agua.  Muchos expertos creen que, en el futuro próximo, el agua será un producto tan preciado como el oro y el  petróleo.  Actualmente, un tercio de los humanos tienen acceso inadecuado a agua fresca y limpia.

 

 

Las causas de esta situación son la sobre población y la contaminación de la industria y  se espera que el número aumente hasta dos tercios en 2050.

Reiterando la necesidad de comprender el mantenimiento y preservación de nuestros recursos naturales y el mejor uso del agua que Dios nos ha concedido tener en nuestro suelo, me despido hasta un nuevo encuentro con Naturaleza, Salud y Bienestar.

 

 

Maite Araujo Olivares

[email protected]/@maitetiens/[email protected]

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Acerca del Autor

Maite Araujo

Maite Araujo Olivares: Docente Educ. Especial área Talento, en C.E.A.C, área de Ciencias. Funda el Grupo Conservacionista EL MANGLAR y "FuMuJEAM".Publica la columna "Naturaleza, Salud y Bienestar" en elclarínweb.com y en maitearaoliv.wordpress.com

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