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Rafael Ávila: Del sistema de banca en Venezuela (III)

En este artículo continuamos mostrando la evolución cualitativa de la banca en Venezuela.

 

20 años de intentos…

 

En el año de 1855 se constituyó en Caracas una Compañía de Accionistas, que contaba con un capital de 600.000 pesos, y tenía derecho para emitir, prestar y descontar al 1% mensual, y autorización para recaudar en nombre del gobierno nacional el producto de las aduanas, cobrando una comisión del 4% anual. La duración de esta institución fue muy corta.

En 1861, el 17 de octubre, bajo el gobierno del general José Antonio Páez, y en plena Guerra Federal, se constituyó el Banco de Venezuela, con un capital de 4.000.000 de pesos, aunque algunos autores indica que fue de 12.000.000 de pesos, representado buena parte por bonos de la deuda pública, lo que ya le daba cierta inestabilidad. El banco asumía el compromiso de prestar al Tesoro Nacional 4.240.000 pesos en remesas de 130.000 pesos al mes, cambiaría los billetes de antiguas emisiones por sus propios billetes, recibiría parte de la renta aduanera, y en la cuenta corriente, abriría un cómputo mutuo de interés entre el gobierno y el banco de un 1% mensual.

 

No obstante, pronto a la institución se le haría imposible honrar los compromisos contraídos, siendo liquidada el 30 de noviembre de 1862.

 

Al día siguiente, el 1 de diciembre de 1862, dirigido por Carlos Hahn y G. Servadio, y promovido por el secretario general Pedro José Rojas, nace el Banco de Caracas que sería liquidado con la firma del Tratado de Coche en abril de 1863. Esta organización inició sus actividades con parte de los activos del recién extinto Banco de Venezuela y con un capital de 134.000 pesos.

 

De este banco se darán cuatro oportunidades homónimas; tres aunadas a la ya comentada: una de 1876 a 1877, otra de 1877 a 1879, y otra de 1879-1884, sin relación entre ellas.

 

En 1865 se funda en Caracas el Banco de Londres y Venezuela Ltd., con un capital de 500.000 Libras Esterlinas. Esta institución abrió sus puertas en Caracas el 1 de enero de 1865, bajo la dirección de uno de los principales representantes de los accionistas venezolanos, Juan Röhl.

 

En 1864, intereses británicos promovieron la creación de este Banco con el propósito de estimular el comercio entre Venezuela y la Gran Bretaña, bajo el nuevo gobierno de la Federación y debido a las influencias ejercidas por el general Antonio Guzmán Blanco en su rol de agente fiscal de Venezuela en Londres.

 

El banco tomó la decisión de cerrar sus operaciones a mediados de 1867, debido a la acusación de retener capitales y no circularlos, y de efectuar transferencias de fondos fuera del país.

 

En 1870 se crea la Compañía de Crédito en Caracas, por decreto de Guzmán Blanco del 19 de diciembre de 1870, sin capital determinado. El 27 de abril de 1870 asciende al poder el general Antonio Guzmán Blanco, y con ello, la actividad bancaria en Venezuela no volvió a sufrir interrupciones. El nuevo gobierno impulsa la creación en Caracas de una Compañía de Crédito, cuyo objeto será el de proporcionar al Ejecutivo anticipos sobre las rentas públicas y de facilitar las demás operaciones fiscales. Esta institución podía emitir billetes hasta por el monto de la cantidad suplida en cada mes a la Tesorería, garantizados por la recaudación del producto de las aduanas.

 

Otras compañías de crédito, funcionando bajo el mismo esquema, se crearon en Puerto Cabello, La Guaira y Maracaibo, todas de corta existencia, y todas ligadas desde su fundación a la acción político- administrativa del Estado.

En 1871 se crea la Compañía de Crédito de Puerto Cabello. Esta podía emitir billetes hasta por 30.000 pesos. Cierra operaciones en 1872. En 1872 se funda por decreto la Compañía de Crédito S.A. Esta tenía potestad de emitir billetes al portador. Se crea con un capital de 160.000 Venezolanos. Se liquidó en 1876. También en 1872 se crea la Compañía de Crédito de Maracaibo.

 

Esta podía emitir billetes hasta por 23.500 pesos. Funcionó hasta 1872. El general Guzmán Blanco, influenciado por la doctrina saint-simoniana (movimiento ideológico con fines políticos fundado por los seguidores del socialista aristocrático Henri de Saint-Simon después de la muerte de éste en 1825), consideraba esencial el mantener una estrecha y permanente vinculación entre un aparato bancario, aunque rudimentario, y las necesidades crediticias del Estado, incluyendo el fomento de obras públicas, intentando así independizar el gasto corriente de los adelantos otorgados por las casas comerciales y tratando de limitar, de igual manera, el recurso, siempre impopular, de los empréstitos forzosos.

 

Es decir, para El Ilustre Americano era necesario, por razones de Estado, que éste contara con una estructura bancaria que lo financiara.

 

En julio de 1876 se crea el Banco de Caracas; el segundo intento del mismo nombre. Se abre con capital de 160.000 Venezolanos. Se liquidó en 1877. Al Banco de Caracas se le encarga la liquidación de la Compañía de Crédito, al ser eliminada por acuerdo establecido con el gobierno el 30 de junio de 1876. Este banco, al igual que su antecesor, era una sociedad mercantil privada, aunque funcionaba, de hecho, como auxiliar de la Tesorería Nacional, siendo por lo tanto, considerado como una extensión del aparato gubernamental.

 

El Banco de Caracas inició sus operaciones otorgándole al gobierno un crédito de 240.000 venezolanos, pero tuvo que ser liquidado en julio de 1877, por una crisis de liquidez al atender la demanda de créditos que recibió del gobierno, y que resultaron impagados, particularmente exigentes durante los primeros meses de la administración del general Francisco Linares Alcántara.

 

En agosto de 1877 se funda otro Banco de Caracas; el tercero homónimo, con un capital de V. 200.000, aumentado a V. 327.000. Cierra operaciones en 1879, pero su liquidación se prolongó hasta 1881. Sus estatutos le prohibían otorgar créditos a particulares, sin previa autorización de la Asamblea General de accionistas. Esta institución sufrió del incremento del financiamiento que le otorgaba al gobierno, llevando a los poderes públicos a tomar la decisión de interrumpir sus cuentas con la institución.

 

En febrero de 1879 se inician negociaciones para crear otro Banco de Caracas, con un capital de V. 260.000. Esta institución se liquidó el 1 de marzo de 1884. Su capital estuvo suscrito en parte, por el propio general Guzmán Blanco, nuevamente a la cabeza del Poder Ejecutivo. Este banco relevó en las operaciones a su antecesor y homónimo. Su liquidación y cierre de operaciones fue encomendada a una nueva entidad: el Banco Comercial de Venezuela.

 

Como nota curiosa, vale la pena comentar la experiencia de emisiones de billetes por parte de una provincia del país: el Estado de Guayana emitió entre los años 1874 y 1880, varias series de billetes que circularon dentro del propio estado. Se emitieron cuatro series: tres por el Tesoro del Estado de Guayana (1874-1879) y una por el Concejo Municipal de Ciudad Bolívar, Departamento Heres (en 1880). A finales del siglo XIX Guayana estaba conformada por los Estados Bolívar, Delta Amacuro y el Esequibo.

 

Bueno amigos, dejémoslo en este punto por los momentos. En el próximo artículo continuaremos desarrollando este interesante tema. Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué es difícil cambiar el statu quo.

 

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Acerca del Autor

Rafael Ávila

Ingeniero Civil, UCAB (1998). Master en Administración de Empresas, IESA (2002), Master en Políticas Públicas, IESA (2005), Master en Finanzas, IESA (2005), Caracas, Venezuela. PhD. in Economics (candidato) de la SMC University, Zug, Suiza (en etapa de Tesis Doctoral). Profesor con concentración en Contabilidad, Finanzas Personales, Economía, Emprendimiento, Evaluación de Proyectos y Finanzas Corporativas, en IESA, UCAB, Universidad Monteávila e Instituto de Finanzas y Empresas, en Caracas, y en el IGEZ (Maracaibo, Edo. Zulia).

Ha sido ponente en distintos foros, nacionales e internacionales, sobre Economía y Finanzas, y Emprendimiento. Columnista en diarios web de alcance nacional, regional y universitario. Es Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Es director-fundador del Centro de Estudios para la Innovación y el Emprendimiento de la Universidad Monteávila, del Centro de Políticas Públicas “Siglo y Compromiso”, del Centro de Estudios Políticos “Tomás Moro” y del Centro de Estudios Empresariales “Idea y Emprende”

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