Opinión

Rafael Avila: De la biblioteca básica en Economía (I)

7 meses antes
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Rafael Avila: De la biblioteca básica en Economía (I)

Revisando notas, leyendo y releyendo, arreglando un poco la biblioteca, me pareció útil tratar de responder a la pregunta: si quisiera formar un criterio básico pero bueno en materia económica, ¿Qué debería leer?

Y me pareció interesante dar una respuesta, que además sea extraña para lo que comúnmente se esperaría. Uno podría tener la expectativa que la lista estaría integrada por manuales y libros muy técnicos en, y estrictamente de, Economía, lo que en mi opinión, enturbiaría los criterios básicos que en esta “ciencia” (hoy en día se discute si debe llamarse así) se deben tener, alejando por lo engorroso del asunto a mucha gente de acceder a estos temas que además, la realidad es que son muy próximos a la persona, a su naturaleza y son de sentido común. Vale la pena comentar que para cualquier persona sería conveniente manejar lo básico del asunto, al menos.

La “matematización”, en mi opinión excesiva, de la Economía durante el siglo XIX y gran parte del XX, herencia malformada clásica en la historia del pensamiento económico, y que por supuesto para algunos objetivos es muy útil, termina alejando a muchas personas de esta ciencia social. Dicho de otra manera, la “matematización” de estos temas hay que darle su justo lugar y justa utilidad.

También creo justo comentar que este intento de “lista de lectura” no pretende ser exhaustiva, y que por supuesto es susceptible de ser mejorada, es perfectible, y responde a una opinión sesgada, pero bien intencionada, de mi parte.

 

Comencemos entonces con la “lista”, que, recuerdo, pretende ser en Economía:

  1. Nuestro paseo debe iniciar en la Antigua Grecia:
    • Visitar a los autores pre-socráticos como Hesíodo (siglo VIII a.C.), quien definió la escasez y vio la necesidad de una asignación eficiente de recursos. Otros serían algunos filósofos que, aunque sofistas (en mi opinión criticable), simpatizaban con el espíritu empresarial, su ánimo de lucro, el comercio, y la descentralización del poder de los gobiernos de las ciudades-estado. Estos filósofos serían: Demócrito, Protágoras, Tucídides, Demóstenes y Jenofonte; pero sólo leerlos por sus aportes a la economía.
    • Parada obligatoria: Aristóteles (siglo IV a.C.). De manera contraria a sus predecesores Sócrates y Platón, quienes alababan la propiedad común, y resaltaban como admirables los ideales totalitarios de Esparta, no comprendiendo el proceso comercial de la época disfrutado por Atenas, El Filósofo argumentó en favor de la propiedad privada: es mucho más productiva y facilita el progreso, está más sembrada en la naturaleza humana, ha existido siempre y en todo lugar, posibilita practicar la benevolencia y la filantropía. Los bienes comunes tienden a ser descuidados, la propiedad comunal conducirá a un conflicto social continuo y no a la paz social como pensaba Platón. Creo justo comentar que Aristóteles continúa la línea platónica de ver al intercambio como un juego de suma-cero, en el que para que uno gane el otro necesariamente debe perder, condenar al lucro, y ver como usura el cobro de intereses sobre los préstamos.

 

  1. Nuestro paseo nos conduce ahora a La Escolástica, y en particular a La Escolástica tardía:
    • El pensamiento aristotélico fue rescatado y “potabilizado” para la cristiandad por San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino (siglo XIII). Vale la pena destacar los aportes sobre la justicia y la moralidad de los intercambios, los precios de mercado y el lucro, que El Aquinate hace en la Suma Teológica. Sin embargo, continúa el cuestionamiento de la usura, pero ya con sus excepciones (la casuística).
    • Parada obligatoria: la Escuela de Salamanca (siglo XVI). Entre los salmantinos destaca Juan de Mariana y sus obras sobre el Rey (De Rege) y sobre la Moneda (De Monetae). En ellas se destaca la constante superioridad moral de la ley natural con respecto al poder del Estado. Trata temas como que los bienes de los súbditos no son propiedad del rey, que los impuestos deben ser autorizados por los ciudadanos, que hay que limitar el poder absoluto del monarca, que el valor de las cosas es subjetivo (depende de las preferencias, gustos, expectativas y opinión de cada quien), y denuncia la inflación producida al reducir el contenido de metal noble en las monedas. Podemos resumir los aportes a la Economía de la Escuela de Salamanca: teoría subjetiva del valor, causalidad correcta entre precios y costos, naturaleza dinámica del proceso de mercado y la imposibilidad de alcanzar el equilibrio, lo dinámico de la competencia, el principio de preferencia temporal, la distorsión de la inflación en los precios relativos, los efectos de la banca de reserva fraccionaria, los depósitos bancarios y la oferta monetaria, la imposibilidad de la planificación centralizada debida a la falta de información, y la violación del derecho natural que significa la intervención injustificada del Estado en la economía.

 

  1. La ruta nos lleva ahora a Cantillón, los fisiócratas y el Laissez faire (siglo XVIII):
    • Como reacción al pensamiento mercantilista predominante de la época (políticas económicas de los reinos con el objetivo de acumular metales: proteccionismo), Richard Cantillon, en su Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en general hace aportes a la ciencia en epistemología de la economía, determinación de precios, incertidumbre y función empresarial, inflación y ciclos económicos (efecto Cantillón).
    • Continuamos con los fisiócratas franceses y el Laissez faire de Quesnay y Turgot: contribuyen más en política económica que en teoría económica, interesados en desmantelar el proteccionismo: exigen libertad de empresa, libre comercio interno y externo, eliminación de subsidios y monopolios. Explican que la acumulación de dinero no es determinante para lograr la riqueza, y desmontan la Falacia de Montaigne.

 

  1. Nos detenemos en nuestro paseo en la Ilustración Escocesa, el orden espontáneo y la Escuela Clásica de Economía (finales del siglo XVIII y siglo XIX):
    • Aunque La Riqueza de las Naciones de Adam Smith representó un retroceso en algunos temas centrales, como por ejemplo, el tema del valor de las cosas con el desarrollo de su pensamiento basado en la teoría del valor-trabajo, se debe reconocer su aporte en la tradición del orden espontáneo, junto a David Hume y Adam Ferguson: los resultados de las acciones humanas pueden ser muy diferentes de lo planeado individualmente; los individuos persiguiendo sus propios fines, siguiendo reglas de conducta adecuadas, producen resultados beneficiosos para otros; el orden de la sociedad es fundamentalmente el resultado de comportamientos individuales que no persiguen tal fin, pero van canalizados por instituciones (reglas de juego), la mayoría no inventadas deliberadamente sino resultantes de procesos evolutivos: por ejemplo, el lenguaje, el dinero, la banca, el comercio, el derecho, y la globalización. Hay que reconocer que la sistematización y la riqueza multidisciplinar de la obra de Smith, causó gran impacto en la ciencia económica.
    • Cabe destacar en esta tradición los aportes de Jean Baptiste Say y de John Stuart Mill, y sus análisis filosóficos y multidisciplinares. Aportes en cuanto al proceso de mercado y la competencia, determinación de precios de mercado por interacción de la oferta y la demanda, en el trato de la función empresarial y la incertidumbre, en las consecuencias del intervencionismo gubernamental en precios, salarios y tasas de interés, y en las causas del crecimiento económico y la prosperidad material.
    • El enfoque tradicional contemporáneo exagera la “matematización” de la economía, hace uso inadecuado del concepto de equilibrio, dejó de lado la función empresarial, ignora la incertidumbre y el tiempo, como elementos centrales del análisis económico. Esta es una malformación de la herencia clásica.
    • Los clásicos en general se desviaron en materia monetaria de los avances hechos por Cantillón, pero hay que destacar como justa excepción al llamado último de los clásicos, John Elliot Cairnes (muy poco conocido, por no decir desconocido), y su tratamiento desagregado del dinero, su énfasis en precios relativos y en la necesidad de descubrir leyes económicas universales y apriorísticas.

 

  1. Aunque no sea estrictamente por temas económicos, hay que necesariamente detenerse, ya que vale la pena, en los clásicos de las Ciencias Políticas (siglos XVII y XVIII), porque considero un error separar la Economía de la Moral, la Ética, la Justicia y la Política:
    • Autores que han destacado lo importante de colocar límites al poder, controlar al “Leviatán”: John Locke y sus Ensayos sobre el gobierno civil (1690), Montesquieu y su Espíritu de las Leyes (1748), y Hamilton, Madison y Jay con El Federalista (1787 y 1788).
    • Ya Locke tiene antecedentes en Juan de Mariana, sin embargo hace aportes: como el “estado de naturaleza” de Hobbes justifica el Absolutismo, “los hombres se unen en comunidades políticas y se ponen bajo el gobierno de ellas para preservar su propiedad”, pero deben crear leyes conocidas y consensuadas para resolver disputas. El Legislativo debe crear normas que rijan al Gobierno, y no regirse éste por decretos arbitrarios.
    • Montesquieu trató la división de poderes: apunta que “cuando el poder legislativo y el poder ejecutivo se reúnen en la misma persona o el mismo cuerpo, no hay libertad”, que la democracia es necesaria y que todos los ciudadanos deben tener derecho a votar para elegir su diputado.
    • Hamilton, Madison y Jay destacan la importancia y necesidad de una Constitución federal, que no suprima los gobiernos de las provincias, sino que los convierta en parte de la soberanía nacional, respetando su autonomía y representación directa en un Senado. A su vez, resaltan lo necesario de que al gobierno federal se le deleguen pocos y bien definidos poderes.
    • Estas condiciones del ordenamiento político, en resumen de límites al poder, son sustrato propicio para que florezcan y se desarrollen industrias.

 

Bueno amigos, detengámonos en este punto por el momento. Continuaremos en el próximo artículo confeccionando la literatura básica que, en mi humilde opinión, hay que dominar en Economía.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

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