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Rafael Avila: De la intervención y su (i)lógica mecánica (IV)

En las anteriores entregas de esta seriehemos revisado definiciones fundamentales en economía, que necesitamos tenerlas claras para la argumentación que iremos desarrollando,tales como: sistema de precios, información descentralizada, división del trabajo y, coordinación descentralizada vs.planificación central.

En las anteriores entregas de esta seriehemos revisado definiciones fundamentales en economía, que necesitamos tenerlas claras para la argumentación que iremos desarrollando,tales como: sistema de precios, información descentralizada, división del trabajo y, coordinación descentralizada vs.planificación central. Luego, comentamos sobre qué es lo natural, si la libertad de precios o el control de precios, si la competencia o las concesiones monopólicas, si la interdependencia o la autarquía, o si la coordinación espontánea y descentralizada o la planificación central. También, definimos las “fallas del mercado”: poder de mercado, externalidades, y la justificación para la intervención del gobierno en la economía; comentamos sobre la llamada mano invisible del mercado vs. lamano visible del Estado, soluciones públicas y privadas a las externalidades negativas y positivas, y el Teorema de Coase.

Continuemos con nuestra disertación.

¿Subsidiariedad del Estado?

Entendiendo que el gobierno intervenga subsidiariamente en la economía, es decir, luego de haberse intentado la solución privada, cuando las externalidades son significativas y las soluciones privadas no funcionan, el gobierno intenta resolver el problema mediante:

  • Políticas de Orden y Control:regulaciones, prohibición de ciertas conductas, o requisitos para ciertas conductas. Estas son soluciones públicas directamente aplicadas por el Estado o el gobierno.
  • Políticas basadas en el mercado: incentivos para encontrar la solución privada, impuestos y subsidios, Impuestos Pigou. Estas son soluciones aplicadas por el Estado o el gobierno, para incentivar que se materialice la solución privada.

Pero por lo general, este principio de Subsidiariedad del Estado se entiende en el sentido opuesto; es decir, el gobierno trata de resolver la mayoría de las externalidades él primero, justificado en las“fallas” del mercado, y luego de haber intentado varias vecesalguna solución pública (ensayo y error), sin lograr resultados favorables, es que permite se ensaye alguna solución privada. Al menos en Venezuela, en las últimas dos décadas, este parece ser el sentido como se interpreta el importante principio de Subsidiariedad. La explicación a esta circunstancia puede encontrarse en el campo de la Economía Política y del PublicChoice, y así entender por qué se mantiene el statu quo.

Free Riding y Tragedy of the commons

El Free Riding y la Tragedia de los comunes, también son vistos como fallas del mercado. En Economía se define como Free Rider (también conocido como Polizón) a aquella persona que recibe el beneficio de un bien pero que evita pagarlo. Es decir, cada vez que queremos recibir los beneficios de alguna situación, pero sin asumir parte de los costos o sacrificios, estamos actuando como free riders.

La Tragedia de los comunes se da cuando en el caso de un bien gratuito pero de oferta limitada, por la misma condición de gratuidad todos decidimos consumirlo, agotándolo rápidamente, quedándonos al final sin el bien; cuando se agota, se dice que hemos caído en la tragedia de los bienes comunes. Dicho de otra manera, es una situación en la cual varios individuos, motivados por el interés personal, y actuando independiente y racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda. Además los individuos en este caso podrían saber que “el que llega de último” no consigue el recurso, haciendo que se produzca “la huida hacia adelante”, acelerando el agotamiento del bien. Para evitarlo, tendrían estos individuos que comunicarse entre ellos, coordinarse y cooperar. Esto lo estudia la Teoría de Juegos, por ejemplo.

Antes de continuar me parece necesario hacer un paréntesis, para definir los tipos de bienes económicos. Estos se clasifican en cuatro tipos, según la combinación de las siguientes características: si el bien es excluyente y/o si el bien es rival. La característica deexclusión se asocia con la condición de que haya que pagar un precio para poder disfrutar de tal bien; es decir, si no se paga tal precio, uno queda excluido del consumo de dicho bien. La característica de rivalidad se asocia con la condición de que para que alguien pueda consumir tal bien, necesariamente otra persona no puede hacerlo en el mismo momento; es decir, dos personas no podrían consumir el mismo bien al mismo tiempo. Los cuatro tipos de bienes económicos son:

  • Bienes Privados:son excluyentes y rivales. Por ejemplo: un helado, una camisa.Para obtener un helado se paga por él y el consumo de ese helado rivaliza con el consumo que otra persona pueda hacer del mismo helado.
  • Bienes Públicos: no son excluyentes ni rivales. Por ejemplo: la soberanía nacional, los conocimientos. Cada vez que se hace “consumo” de los conocimientos de física que se puedan tener, no se debe pagar por ello; y ese “consumo” de física no rivaliza con el uso que otra persona haga de ese mismo conocimiento.Dicho de otra manera, para poder usar los conocimientos de “movimiento parabólico simple” no se debe esperar a que otra persona deje de usarlos.
  • Recursos Comunes: son rivales pero no excluyentes. Por ejemplo: los peces en un lago, el medio ambiente. Imaginemos que un grupo de personas va de pesca a un lago, y que para ello no se debe pagar nada. Cada pez que alguien extraiga del lago, es un pez que no podrá ser pescado por otra persona.
  • Monopolio Natural: son excluyentes pero no rivales. Por ejemplo: servicio de televisión por cable. Por este servicio se paga un monto mensualmente, y además cada vez que alguien de la familia vea un determinado canal, eso no evita que otra persona pueda ver el mismo canal al mismo tiempo en otro monitor.

Como puede observarse, la mayoría de los bienes con los que interactuamos a diario, son bienes privados, y son distribuidos por distintos mercados, y si estos son libres, su distribución es eficiente. Y además para la ciencia económica son sencillos de tratar en el sentido de que su derecho de propiedad está bien definido, y tienen un precio;y recordemos que los precios son señales que guían las decisiones de compradores y vendedores. En cambio, los bienes públicos y los recursos comunes representan un desafío para la economía, pues su “gratuidad” incentiva a un consumo excesivo de ellos, y a su vez esa misma característica no incentiva a que un privado los produzca. Se pierde el poder de la señal que el precio daría, y además en ellos el derecho de propiedad está débilmente definido.Cuando los bienes están disponibles gratuitamente, las fuerzas del mercado que normalmente distribuyen los recursos, están ausentes.Cuando un bien no cuenta con un precio asociado, los mercados no pueden asegurar que el bien sea producido y consumido en las cantidades apropiadas.

Por cierto, no debe confundirse “bienes públicos” con “servicios públicos”. Estos últimos caen más en la categoría de recursos comunes: un hospital o una escuela pública, por ejemplos, son bienes rivales y no-excluyentes.

Volviendo con los free riders, en la medida en que estos no puedan ser excluidos de disfrutar del beneficio de un bien público, evitarán pagar esperando que otros lo hagan por ellos. La presencia de free ridersinhibe a los mercados de ofertar bienes públicos, es decir, un privado tendría poco incentivo de ofrecer un bien o servicio sin recibir una compensación a cambio. Esta circunstancia presenta un reto para la economía: cómo lograr la provisión de estos bienes y servicios.

El principio de subsidiariedad aconsejaría, y así el Teorema de Coase, que primero se intentara que un privado provea estos bienes públicos o recursos comunes, por ser más eficiente la solución. Si la solución privada no se diera, o fuera muy ineficiente, se justifica entonces que el gobierno pueda decidir proporcionar el bien público, o recurso común, si el beneficio total (tangible e intangible)excede los costos; y así evitar la “tragedia de los comunes”.En tales casos, la idea es que la política del gobierno puedaremediar la falla del mercado e incremente el bienestar. Pero no siempre es así; a veces termina siendo “peor el remedio que la enfermedad”. No se confunda eficiencia con perfección. Muchas veces, como la solución privada sentimos que no es perfecta, la sustituimos con la solución pública, persiguiendo la perfección, pudiendo ésta (la solución pública) terminar siendo menos eficiente que la privada.Lamentablemente, generalmente ocurre así. Vale la pena comentar, que hay una línea de pensamiento económico que argumenta, muy sólidamente, que los privados pueden ofrecer soluciones más eficientes que las del Estado, para los problemas más comunes de bienes públicos y recursos comunes (véase anarco-capitalismo, y a Murray Rothbard).

Un tema importante es el financiamiento de la solución. Independientemente de si la solución es privada o pública, así como si se trata de un bien económico de cualquiera de los cuatro tipos, la producción de ese bien o servicio debe ser financiada. Un privado financiaría con recursos propios, o se endeuda (y luego debe repagar la deuda), o recursos de terceros (donaciones o el pago del cliente). El gobierno, en su caso, financia el bien conimpuestos (recursos que extrae de los ciudadanos que producen)o se endeuda (y luego debe repagar la deuda con lo que cobre vía impuestos).

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos argumentandola lógica (o ilógica) de la intervención, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué es difícil cambiar el statu quo.

@rjavilad

rjavilad@gmail.com

www.rafael-avila.net

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Acerca del Autor

Rafael Ávila

Ingeniero Civil, UCAB (1998). Master en Administración de Empresas, IESA (2002), Master en Políticas Públicas, IESA (2005), Master en Finanzas, IESA (2005), Caracas, Venezuela. PhD. in Economics (candidato) de la SMC University, Zug, Suiza (en etapa de Tesis Doctoral). Profesor con concentración en Contabilidad, Finanzas Personales, Economía, Emprendimiento, Evaluación de Proyectos y Finanzas Corporativas, en IESA, UCAB, Universidad Monteávila e Instituto de Finanzas y Empresas, en Caracas, y en el IGEZ (Maracaibo, Edo. Zulia).

Ha sido ponente en distintos foros, nacionales e internacionales, sobre Economía y Finanzas, y Emprendimiento. Columnista en diarios web de alcance nacional, regional y universitario. Es Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Es director-fundador del Centro de Estudios para la Innovación y el Emprendimiento de la Universidad Monteávila, del Centro de Políticas Públicas “Siglo y Compromiso”, del Centro de Estudios Políticos “Tomás Moro” y del Centro de Estudios Empresariales “Idea y Emprende”

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