Opinión

Rafael J. Avila D: Del rol del emprendedor y el mercado (V)

2 semanas antes
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Rafael J. Avila D: Del rol del emprendedor y el mercado (V)

Con ánimo o sin ánimo de lucro

La vida está llena de proyectos. Las empresas tienen proyectos, las personas tienen proyectos, los emprendimientos están compuestos de proyectos, las familias tienen proyectos. Y los proyectos pueden ser con ánimo de lucro o sin ánimo de lucro. Los que tienen ánimo de lucro, persiguen una rentabilidad mínima; los que no tienen ánimo de lucro, no persiguen una rentabilidad mínima. Pero hay algo común a ambos: no tienen ánimo de pérdida.

En los proyectos con ánimo de lucro, el beneficiario y el que paga generalmente coinciden, como en el caso en que en una tienda de ropa, entre un cliente y se compre una camisa. En los proyectos sin ánimo de lucro, el beneficiario y el que paga generalmente no coinciden, como en el caso en que se crea un proyecto para atender a niños en una situación desvalida, y a estos niños se les beneficia pero obviamente no se les cobra. Pero con ánimo o no de lucro, todos deben agregar valor a la sociedad, deben ser sustentables, y alguien financia: “no hay almuerzos gratis”; los criterios aplican igualmente.

En los proyectos con ánimo de lucro, temporalmente alguien financia, hasta que “llegue” el dinero del cliente. En los proyectos sin ánimo de lucro, alguien financia siempre y no se espera que “llegue” dinero del beneficiario.

En los proyectos con ánimo de lucro la “llegada” del dinero del cliente se materializa cuando se cobra la venta: llega el efectivo. En los proyectos sin ánimo de lucro no se espera que el beneficiario pague, pero alguien debe financiar: la “llegada” del dinero se materializa cuando se reciben donaciones de parte de sponsors o donantes.

Para que el proyecto con ánimo de lucro pueda vender, debe agregarle valor al cliente, y este pagará. Para que el proyecto sin ánimo de lucro pueda recibir donaciones, debe agregarle valor tanto al beneficiario como al sponsor: este debe sentir que lo que recibe vale más que lo que entrega. En el caso del proyecto con ánimo de lucro, el cliente recibe un bien o servicio por el que pagará. En el caso del proyecto sin ánimo de lucro, el beneficiario recibe un bien o servicio, y el sponsor recibe la satisfacción, orgullo, alegría, beneficios sociales, externalidades positivas, rebajas de impuestos, entre otros beneficios, por los que pagará (donará).

En ambos casos los criterios económico-financieros aplican igualmente. Y así igualmente aplican los criterios y metodologías a la hora de evaluar o valorar financieramente ambos casos: para hallar valor, rentabilidad y períodos de recuperación de la inversión. En ambos casos se deben proyectar flujos de caja libres, decidir tasas de descuento, y valorar (descontar) los flujos de caja.

En la literatura sobre emprendimiento, suele analizarse sólo el caso del emprendedor con ánimo de lucro; se echa de menos un análisis sobre emprendimientos sociales. Sin embargo, como se comenta más arriba, los criterios aplican de la misma forma.

Siguiendo la línea planteada por Klein y Rothbard, para el caso de los emprendimientos con ánimo de lucro (o de negocio), quien financia al proyecto, sea vía mercados de deuda (banca o acreedores) o vía mercados de acciones (socios preferentes o comunes), es un emprendedor porque asume riesgos: el emprendedor-capitalista. Igual ocurre en el caso de emprendimientos sociales.

“Through these markets (se refiere a mercados de capitalesprivados), owners of financial capital decide which firms, and which industries, receive resources to make consumer goods”[1]

Los propietarios de capital decidirán financiar a aquellos proyectos que más les agreguen valor.

Entendiendo al capitalista como el dueño de la empresa, puede verse a éste como la última instancia de decisión, y se puede ver al capital como un factor de producción particularmente distinto de los factores que generalmente se presentan en la teoría neoclásica de maximización de ganancias: se ve al capital como “el factor que decide”.

“Ownership can also be thought of as a factor of production—what Rothbard calls the “decisionmaking factor”—but it is different from the other factors. In an ownership approach, money capital is treated as a unique factor of production, the “controlling factor”; the investor is both ultimate decision maker and residual claimant. The firm’s objective is to maximize the return on the owner’s investment.”[2]

El paradigma austríaco se diferencia del neoclásico en esa aproximación a la teoría de la firma. El factor que controla y decide es el capital. El inversionista es quien decide y quien toma el beneficio residual: las ganancias y las pérdidas.

“An Austrian theory of the firm, then, is essentially a theory about the ownership and use of capital.”[3]

El objetivo de la empresa es agregarle valor al inversionista, y así cada decisión que se tome debe ser analizada a la luz de ese objetivo[4].

“In the ownership perspective … the firm is viewed as an investment. The firm’s goal is to maximize the return on invested capital.”[5]

Cualquier decisión, incluyendo integraciones verticales, instalación de nuevas unidades de negocio, cierre de unidades de negocio, contrataciones de personal o de proveedores, propuestas a clientes, producción de bienes o servicios, postergar o adelantar inversiones, financiar o recibir financiamiento (deuda o patrimonio), creación de divisiones, expansiones, downsizing, fusiones, adquisiciones, entre otras, deben ser evaluadas como cualquier inversión: por los retornos que genere; por el valor que agregue.

“The point is that individual divisions are being evaluated on the same basis as the corporation itself—namely, what kind of return is being generated on the financial resources invested.”[6]

El inversionista es quien decide en última instancia, aunque luego delegue la ejecución de la decisión tomada, en la gerencia. Aquí se abre un tema de gobierno corporativo que le preocupa a la visión austriaca de la firma: cómo alinear los intereses del agente (la gerencia) a los del principal (los inversionistas)[7].

“How do owners of financial capital structure their agreements with those who receive that capital, to prevent its misuse?”[8]

El paradigma neoclásico se plantea la empresa desde la perspectiva de la gerencia, a diferencia del paradigma austríaco que se la plantea desde la perspectiva del propietario del capital. Así Klein comenta,

“The theory of profit maximization is nearly always told from the perspective of the manager, the agent who operates the plant, not that of the owner, who supplies the capital to fund the plant. Yet owners control how much authority to delegate to operational managers, so capitalists are the ultimate decision makers.”[9]

“To understand the firm, then, we must focus on the actions and plans of the suppliers of financial capital.”[10]

Rothbard agrega en la misma línea, la distinción entre el emprendedor y el gerente, visto éste como un empleado de la empresa, y además, similar a Mises, distingue al emprendedor-capitalista como el motor de una economía de mercado, y como quien va definiendo la estructura de la producción mientras asume riesgos,

“But the most important case of entrepreneurship, the driving force in shaping the actual structure and patterns of production in the market economy, are the capitalist–entrepreneurs, the ones who commit and risk their capital in deciding when, what, and how much to produce. The capitalists, too, are far more subject to actual monetary losses than are the laborers.”[11]

Como se ve, para entender porqué la empresa toma las decisiones que toma, hay que enfocarse en las acciones y planes de quienes la financian, y complementar ese análisis con el estudio del gobierno corporativo de la empresa, que no es otra cosa que la estructura de incentivos a los que se enfrenta la gerencia, que puede ésta ser alineada o no a los intereses del capitalista (dueño de la empresa).

“Because the owner delegates certain functions to managers, a central focus of the theory of the firm becomes the problem of corporate governance: How do suppliers of capital structure their arrangements with managers in a way that maximizes their returns?”[12]

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos argumentando sobre el rol del emprendedor y el mercado, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué es difícil cambiar el statu quo.

@rjavilad

rjavilad@gmail.com

www.rafael-avila.net

[1]Klein, P. (1999). Entrepreneurship and corporate governance.The Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 2(No. 2).

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] Rappaport, A. (1998). Creating Shareholder Value: a guide for managers and investors.New York: The Free Press.

[5]Klein, P. (1999). Entrepreneurship and corporate governance.The Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 2(No. 2).

[6] Ídem.

[7] Jensen, M. C., &Meckling, W. (Octubre de 1976). The Theory of the Firm: Managerial Behavior, Agency Costs and Ownership Structure. Journal of FinancialEconomics, Vol. 3(No. 4).

[8]Klein, P. (1999). Entrepreneurship and corporate governance.The Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 2(No. 2).

[9] Ídem.

[10] Ídem.

[11]Ídem.

[12] Ídem.