Opinión

Rafael J. Avila: De la intervención y su (i)lógica mecánica (V)

martes, 5 septiembre 2017
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Rafael J. Avila: De la intervención y su (i)lógica mecánica (V)

En las anteriores entregas de esta serie hemos revisado definiciones fundamentales en economía, que necesitamos tenerlas claras para la argumentación que iremos desarrollando,tales como: sistema de precios, información descentralizada, división del trabajo y, coordinación descentralizada vs.planificación central. Luego, comentamos sobre qué es lo natural, si la libertad de precios o el control de precios, si la competencia o las concesiones monopólicas, si la interdependencia o la autarquía, o si la coordinación espontánea y descentralizada o la planificación central. También, definimos las “fallas del mercado”: poder de mercado, externalidades, y la justificación para la intervención del gobierno en la economía; comentamos sobre la llamada mano invisible del mercado vs. lamano visible del Estado, soluciones públicas y privadas a las externalidades negativas y positivas, y el Teorema de Coase. Recientemente, comentamos sobre subsidiariedad del Estado, los cuatro tipos de bienes económicos, el caso del free rider y el de la tragedia de los comunes, y sobre el financiamiento de la solución a las externalidades por parte del Estado y por parte de los privados.

Continuemos con nuestra disertación.

Recordemos que, como los recursos comunesno son excluyentes, están disponibles gratis para todos los que quieran usarlos. Pero debido a que cuando una persona lo usa,reduce el uso de otra persona,ellos a su vez son bienes rivales.Los recursos comunes tienden a ser usados en exceso. Esto genera una externalidad negativa: la tragedia de los comunes, pues se terminan agotando.

En el caso de la tragedia de los comunes, el mercado falla en la distribución de los recursos cuando los derechos de propiedad no están bien establecidos. Como son recursos “de todos”, y gratuitos, tendemos a usarlos en exceso. La ausencia de derechos de propiedad genera “fallas del mercado” que el gobierno puede “resolver”. De allí la importancia de establecer claramente los derechos de propiedad, pues de esta manera el recurso común tiende a ser usado de forma similar a un bien privado (rival y excluyente), garantizando su supervivencia (constante regeneración, recuperación o reproducción).

Como acabamos de comentar, la ausencia de derechos de propiedad genera “fallas del mercado” que el gobierno “puede resolver”. Es decir, se está justificando de esta forma la intervención gubernamental. El gobierno tiene distintas maneras de intervenir y tratar de darle solución a la “falla del mercado”: puede producir y proveer directamente el bien o servicio; puede aclarar, asignar y hacer valer los derechos de propiedad; o puede financiar la oferta o financiar la demanda (p.e. sistema de vouchers). Financiar la oferta significa, por ejemplo, subsidiar o subvencionar a un productor privado para que se vea incentivado a producir el bien o servicio que se necesita. Financiar la demanda significa que el gobierno subsidia al consumo para que éste se genere o aumente, y a su vez se estimule la oferta privada del bien o servicio necesitado. Como ejemplo de financiamiento de la demanda está el sistema de vouchers:supongamos que el gobierno tiene un presupuesto para educación o salud. En lugar de destinar esos recursos a la construcción, puesta en marcha y mantenimiento de un sistema público de salud o educación, el gobierno podría crear un fondo y colocar en él dichos recursos, para financiar la demanda. Es decir, que el ciudadano decida en qué clínica prefiere curarse, o en qué colegio prefiere estudiar, la provisión del servicio es privada (y el privado será quien asuma la construcción, puesta en marcha y mantenimiento del sistema), pero el gobierno (o el Estado) financia al consumidor. Una ventaja de este arreglo institucional, es que se estimula la competencia entre privados proveedores del bien o servicio, que esperan ser favorecidos por la preferencia del consumidor, entregando un producto de mejor calidad, a mejores precios, e innovando constantemente.

Para decidir con cuál solución intentaráresolver la “falla de mercado”, el gobierno debería hacer análisis costo-beneficio de cada alternativa, y evaluar eficiencia e impacto en el bienestar total de la población.

Y nuevamente aflora el tema de la Subsidiariedad del Estado, que al menos en Venezuela parece que la hay pero en el sentido opuesto, como ya hemos comentado: el gobierno intenta resolver prácticamente todo, y luego de fracasar varias veces, es que permite que el privado intente una solución. La idea es que la política del gobierno remedie la “falla del mercado” e incremente el bienestar, pero muchas veces es “peor el remedio que la enfermedad”, como coloquialmente decimos.

Otro aspecto a considerar, y que también justifica que se intente primero la solución privada, es el de la dispersión de la información y el conocimiento: es más probable que un grupo de interesados en resolver una externalidad –los vecinos de una calle, unas empresas afectadas, las personas beneficiarias, entre otros- maneje mejor información y conocimiento del tema en consideración, que el Estado. Lo más probable es que el Estado esté más “distante” del tema, que los grupos de interés afectados positiva o negativamente por la externalidad o falla del mercado.

La receta de la intervención

Una vez que el gobierno (o el Estado a través de alguno de sus brazos) ha decidido intervenir, generalmente justificándose con temas de justicia y equidad, típicamente aplica las siguientes herramientas para “resolver” la supuesta “falla” del mercado: controles de precios, restricciones a la competencia (monopolios y concesiones), y el Estado-empresario.

Pero ¿qué termina ocurriendo generalmente? Para responder esta pregunta se podría comenzar por las conclusiones: los resultados de la intervención gubernamental no son otra cosa que la “crónica de una muerte anunciada”… ¿y por qué?

La Teoría Microeconómica enseña, y no esperemos que Venezuela escape a ello: que los precios guían a compradores y vendedores para tomar sus decisiones; que cuando los bienes están disponibles gratuitamente (o con precios controlados), las fuerzas del mercado que normalmente distribuyen los recursos, están ausentes; y que cuando un bien no cuenta con un precio asociado, los mercados no pueden asegurar que el bien sea producido y consumido en las cantidades apropiadas.

La Teoría Microeconómica enseña que los Controles de Precios (de bienes y servicios, salarios, tasas de interés, paridad cambiaria, alquileres, entre otros) pueden o no tener efectos.

Antes de entrar en el análisis de los controles de precio, hagamos un paréntesis necesario: hablemos de demanda yoferta. Cantidad Demandada se define como la cantidad de un bien o servicio que los compradores están dispuestos y son capacesde comprar.La ley de la demanda sostiene que existe una relación inversa entre el precio y la cantidad demandada: a mayor precio, menor demanda; y viceversa, a menor precio, mayor demanda.Dado esto, la curva de demanda es la línea de pendiente negativa que relaciona el precio con la cantidad demandada.La Cantidad Ofertada es la cantidad de un bien que los vendedores están dispuestos y son capaces de vender en el mercado.La ley de la oferta establece que existe una relación directa (positiva) entre el precio y la cantidad ofertada: a mayor precio, mayor oferta; y a menor precio, menor oferta.Dado esto, la curva de oferta es la curva de pendiente positiva que relaciona el precio con la cantidad ofertada.

Retomando el tema: los controles de precios pueden ser de Precios Máximos o de Precios Mínimos.

Los controles de precios máximos significan que el gobiernofija el montomáximoque legalmente espermitido cobrar o pagar por un bien o servicio. Si el precio controlado es mayor que el precio que en ese momento el mercado, en su libre interacción entre oferta y demanda, tiene, el precio de mercado estaría dentro de la regulación y el control no es efectivo (no tiene efectos). En cambio, si el precio controlado es menor que el precio que en ese momento el mercado, en su libre interacción entre oferta y demanda, tiene, el precio de mercado estaría fuera de la regulación y el control sí es efectivo (tiene efectos).

Por ejemplo, si el precio de mercado suponemos que está en tres unidades monetarias por cada unidad del bien o servicio, y la regulación fija el precio máximo en cuatro unidades monetarias, el control no produce efecto alguno en el mercado. En cambio, si el precio de mercado suponemos que está en tres unidades monetarias por cada unidad del bien o servicio, y la regulación fija el precio máximo en dos unidades monetarias, el control sí producirá efectos en el mercado: como el precio máximo regulado es inferior al que ya el mercado tenía, la demanda sobre ese bien o servicio se incrementará (a menores precios, mayor demanda), y a su vez la oferta de ese bien o servicio se reducirá (a menores precios, menor oferta). Esta situación en la que se demandan más unidades de un bien o servicio, pero a la vez se ofertan menos unidades de ese bien o servicio, se conoce como escasez. Es decir, el efecto de un control de precios máximos cuando este se fija por debajo del precio de mercado (que es lo que generalmente ocurre), es que genera escasez de ese bien o servicio.

Por otra parte, los controles de precios mínimos significan que el gobiernofija el monto mínimo que legalmente espermitido cobrar o pagar por un bien o servicio. Si el precio controlado es menor que el precio que en ese momento el mercado, en su libre interacción entre oferta y demanda, tiene, el precio de mercado estaría dentro de la regulación y el control no es efectivo (no tiene efectos). En cambio, si el precio controlado es mayor que el precio que en ese momento el mercado, en su libre interacción entre oferta y demanda, tiene, el precio de mercado estaría fuera de la regulación y el control sí es efectivo (tiene efectos).

Por ejemplo, si el precio de mercado suponemos que está en tres unidades monetarias por cada unidad del bien o servicio, y la regulación fija el precio mínimo en dos unidades monetarias, el control no produce efecto alguno en el mercado. En cambio, si el precio de mercado suponemos que está en tres unidades monetarias por cada unidad del bien o servicio, y la regulación fija el precio mínimo en cuatro unidades monetarias, el control sí producirá efectos en el mercado: como el precio mínimo regulado es superior al que ya el mercado tenía, la demanda sobre ese bien o servicio se reducirá (a mayores precios, menor demanda), y a su vez la oferta de ese bien o servicio se incrementará (a mayores precios, mayor oferta). Esta situación en la que se demandan menos unidades de un bien o servicio, pero a la vezse ofertan más unidades de ese bien o servicio, se conoce como excedente. Es decir, el efecto de un control de precios mínimos cuando este se fija por encima del precio de mercado (que es lo que generalmente ocurre), es que genera excedentes de ese bien o servicio.

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos argumentando la lógica (o ilógica) de la intervención, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué es difícil cambiar el statu quo.

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