Opinión

Yolanda Ramón: Fallece insigne pintor venezolano

Viernes, 7 Julio 2017
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Yolanda Ramón: Fallece insigne pintor venezolano

7 DE JULIO, FALLECIÓ EL ARTISTA FRANCISCO NARVÁEZ

El pintor y escultor Francisco Narváez falleció en Caracas tal día como hoy: 7 de julio –de 1982–. Tenía 77 años. Nació en Porlamar, estado Nueva Esparta, el 4 de octubre de 1905. Fue su padre: el ebanista José Lorenzo Narváez, maestro de obras y restaurador de obras religiosas.

Después de los cursos de enseñanza pictórica que, para los años de 1920, se dictaban en la Academia de Bellas Artes de Caracas; y haber expuesto en el Club Venezuela, se fue a París en 1928. Allí estudió en la Academia Julian y, cuando regresó a Caracas en 1931, nadie entendía su arte. Creó, por primera vez en Venezuela, un lenguaje escultórico propio, asociado a las raíces nacionales, exaltando y valorando la belleza de sus elementos étnicos. Poco a poco fue ganando reconocimiento oficial por su trabajo y varias obras se le encargaron.

En 1939 viajó a Nueva York -por encargo del gobierno- para la decoración del Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de esa ciudad. Ejecutó cinco tallas monumentales en caoba.

A partir de 1940 expone regularmente en los salones oficiales de arte de Caracas y, en 1943, realiza la fuente: Las toninas, en la plaza O’Leary de El Silencio.

En 1948 obtiene el Premio Nacional de Pintura en el IX Salón Oficial de Arte Venezolano.

Entre 1949 y 1952 ejecuta varias obras para la Ciudad Universitaria de Caracas, incluyendo los frescos para la capilla de la Universidad. En 1952 realiza la escultura ecuestre del general Rafael Urdaneta ubicada en la plaza Urdaneta de Caracas y, en 1953, es nombrado director de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas.

En 1954 representó a Venezuela en la Bienal de Venecia, Italia.

Es el primer escultor venezolano en romper con todas las reglas académicas ya desgastadas. Se valió de la rica variedad de las maderas del país y fue el primero también en hacerlo en gran escala con las piedras nativas de Cumarebo y de Araya.

En 1979 se inauguró en Porlamar el Museo de Arte Contemporáneo “Francisco Nárvaez” y donó una serie de sus obras (esculturas, pinturas, serigrafías).

En 1982 terminó una de sus últimas obras: la escultural monumental Armonía de Volúmenes y Espacio para el Metro de Caracas.

Francisco Narváez… artista venezolano con lenguaje propio… incansable… de larga obra: 50 años integrados por varias etapas de creación… la Venezuela que sí somos…

MOVIMIENTO LITERARIO DE LAS VENEZOLANAS: SE ATREVIERON A NARRARSE A SÍ MISMAS

La mujer venezolana, siguiendo la huella de Teresa de la Parra, sin duda alguna nuestra primera gran escritora; se atrevió a narrarse a sí misma. Así, en 1937, aparecieron: Tierra Talada, de Ada Pérez Guevara; y Los Buzos, de Lucila Palacios.

Novelas como la de Lucila Palacios: Tres palabras y una mujer, acusada en su momento de poseer un feminismo desquiciado, o: Amargo el fondo, de Gloria Stolk; nos muestra como la mujer, descarnadamente, se narró a sí misma y no dejó de mirar –incluso– hacia los oscuros terrenos de la propia sexualidad, siempre tan en tinieblas. En medio de aquel proceso, Antonia Palacios escribió: Ana Isabel, una niña decente; novela artísticamente realizada de un mundo ya ido. Fue la mejor novela que en nuestras letras escribió una mujer en los años cuarenta, porque la espléndida: El corcel de las crines albas, de Lucila Palacios; apareció ya en la década del cincuenta.

Antes hubo escritoras, sobre todo poetas, como la monja carmelita María Josefa de la Paz y Castillo, Sor María de los Ángeles, quien nació en el siglo XVIII. A ella le siguieron las poetas que podemos encontrar en las revistas y periódicos, en sus libros o en las antologías impresas a lo largo del siglo XIX. Varias de éstas continuaron escribiendo hasta que aparecieron nuestras primeras poetas del siglo XX como: Mercedes Guevara Rojas de Pérez Freites y, más tarde, mujeres de altísimo escribir como: Luisa del Valle Silva, Enriqueta Arvelo Larriva y María Calcaño, cuyas Alas Fatales, fueron impresas en 1935, al igual que el primer libro de PálmenesYarza, editado al año siguiente. Fue con ellas que nos llegó el año 1937, fecha de la publicación de la primera novela de Lucila Palacios: Los Buzos, y de Tierra Talada, de Ada Pérez Guevara.

De allí en adelante se vislumbró el movimiento literario que tuvo como su primera sede cierta, en lo relativo a las letras femeninas, la Asociación Cultural Interamericana (1937), fundada por Irma De Sola Ricardo. Allí surgió la Biblioteca Femenina Venezolana y su concurso anual.

Después de: Tierra Talada, de Ada Pérez Guevara; y Guataro, de Trina Larralde; en los años treinta, hubo dos grandes logros en los cuarenta con las novelas: Tres palabras y una mujer, de Lucila Palacios; y: Ana Isabel, una niña decente; de Antonia Palacios.

Mientras el cuento escrito por las mujeres se seguía cultivando y proseguía ofreciendo sus bellos dones, se estaban preparando las novelas como: Anastasia (1955) de Lina Giménez. Después Gloria Stolk con: La casa del viento, su mejor obra junto con: Cuentos del Caribe, y Laura Antillano con: La muerte del monstruo-come-piedra, obra también significativa.

No tendríamos una novela de honda significación literaria y socio-política hasta la publicación de: No es tiempo para rosas rojas, de Antonieta Madrid; y El exilio del tiempo, de Ana Teresa Torres. Pues: Aquí no ha pasado nada, de AngelaZago; es una autobiografía, uno de los libros más femeninos de nuestras letras.

También es estimulante el panorama sobre algunas narradoras del post gomecismo(1935-1945) como los libros de cuentos: Síntesis, de Irma De Sola Ricardo; Seis mujeres en el balcón, de Dinorah Ramos (seudónimo de Elba Arraiz), Pelusa y otros cuentos, de Ada Pérez Guevara; y: Entre la sombra y la esperanza, de Blanca Rosa López-Contreras; y la novela: Ya en el otoño, de Mercedes López León.

TENOR VENEZOLANO AQUILES MACHADO: CARRERA EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

Aquiles Machado, tenor, nació en Barquisimeto. Inició sus estudios musicales en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo. Estudió canto con el Profesor William Alvarado en el Conservatorio Superior de Música Simón Bolivar. En España estudió con el Maestro Alfredo Kraus en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, becado por el Banco de España y la Fundación Mozarteum de Venezuela.

En 1996 debutó en Caracas y en Europa en el Teatro Benito Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces su carrera va en constante evolución, destacándose en los más importantes teatros.

Ha recibido premios de diversas asociaciones líricas y de la prensa especializada, y ha sido ganador de grandes concursos de canto lírico como el mundialmente famoso concurso del tenor español Plácido Domingo “Operalia”.

Su repertorio se compone, principalmente, de ópera francesa e italiana, pero al mismo tiempo su interés se ha abocado hacia la música camerística, el oratorio y al recital.

Cuenta con un creciente número de grabaciones entre los que se pueden encontrar títulos que van desde el belcanto hasta la música popular.