Opinión

Yolanda Ramón: Fallece modernizador de la Biblioteca Nacional en Venezuela

4 meses antes
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Yolanda Ramón: Fallece modernizador de la Biblioteca Nacional en Venezuela

QUIEN CONTRIBUYÓ A MODERNIZAR LA BIBLIOTECA NACIONAL: ENRIQUE PLANCHART  LOYNAZ, FALLECIÓ TAL DÍA COMO HOY:

9 DE JUNIO

Uno de los fundadores en 1912 del Círculo de Bellas Artes: Enrique Planchart Loynaz, falleció tal día como hoy: 9 de junio –de 1953– en Curazao. Tenía 59 años. Nació el 10 de marzo de 1894 en Caracas.

Fue ávido lector de obras literarias, particularmente de poesía francesa, así como de los clásicos de lengua castellana.

En el Círculo de Bellas Artes, que contribuyó a fundar en 1912, amplió sus intereses hacia la pintura.

Trabajó en el Banco de Venezuela al lado de Vicente Lecuna.

En 1937 fue nombrado Director de Cultura del Ministerio de Educación y, en 1938, pasó a ocupar la dirección de la Biblioteca Nacional, en cuyo puesto permaneció hasta 1952. Fue notable su labor realizada en la Biblioteca, pues estableció las bases de su modernización, particularmente en la ordenación del capital bibliográfico nacional que se le había confiado.

Fue colaborador de la Revista Shell, de la Revista Nacional de Cultura y del Papel Literario del diario El Nacional.

Publicó varias obras de poesía que le ubican en la denominada Generación de 1918. Riguroso en sus composiciones poéticas, escribió pocos versos, pero preparó la suma de su poesía en el libro: Bajo su mirada, de publicación póstuma (1954).

Como historiador y crítico de la pintura editó: Don Martín Tovar y Tovar (1938 y 1952), Arturo Michelena (1948), Tres siglos de pintura venezolana (1948); trabajos todos éstos recogidos luego en el libro póstumo: La pintura venezolana (1956 y reeditado en 1979) con prólogo de Fernando Paz Castillo.

Fue además traductor del “Viaje a la parte oriental de Tierra Firme” de FrancoisDepons y del “Bolívar” de Emil Ludwig.

Se reunieron sus trabajos sueltos en la edición, también póstuma, del libro: Prosa y Verso (1957) con prólogo de Augusto Mijares.

Enrique Planchart Loynaz… formado en la exquisita lectura… poeta, crítico de arte y de literatura… la Venezuela que sí somos…

MUJERES QUE TOMAN LA PALABRA…Y CUENTAN CUENTOS

Nuestra Teresa de la Parra tomó la palabra con su bello relato de ascendencia fantástica: El genio del pesacartas. Este relato es fino, delicado y sugerente.

En Leticia, de Irma De Sola Ricardo, encontramos el relato de la iniciación sexual de una muchacha que ya tenía en aquella pacata sociedad de los años treinta, honda conciencia de su sexualidad. Medio siglo más tarde, el momento del descubrimiento del sexo por una mujer volverá a aparecer en otro relato de excepción: Babilonia, de SildaCordoliani.

En La Bailarina, de Dinorah Ramos, Elba Arraiz -el verdadero nombre de Dinorah Ramos- dice: “Yo era una de las innumerables mujeres a quienes la cercanía de un hombre había cortado las alas”… Aquello era propio de aquellas décadas. Ello ya hoy no sucede. Las mujeres saben cómo encontrar su camino propio.

En Pelusa, de Ada Pérez Guevara, nos encontramos con una mujer trabajadora y, en La Siembra Humana, de Mireya Guevara, la mirada hacia los marginados. La aproximación a lo masculino -sexualmente hablando- está en: ¿Cómo besa el doctor Bonnet?, de Belén Valarino.

En El Joven de las Barbas, de Gloria Stolk, se presenta el encuentro entre un hombre y una mujer. Él se fascina por su ternura y sumisión, y ella lo logra encadenar. Un asunto muy típico de los años cincuenta.

Con Antonia Palacios pasamos a otro momento de la escritura mujeril. Ella nos ofreció desde los años sesenta cuatro admirables libros de relatos, de cuentos de raigambre poética, de uno de los cuales: Crónica de las horas, destaca el memorable: Y la casa regresaba por fragmentos.

Apareció en 1968 una nueva generación literaria con varias muy destacadas mujeres. Entre ellas poetas como HanniOssot o narradoras como Laura Antillano o Antonieta Madrid. Laura Antillano con: La luna no es como pan de horno, obtuvo el premio del concurso de cuentos del diario El Nacional (1977). Fue la primera mujer en obtenerlo.

Un relato que dejó huella es: Evictos, invictos y convictos; de Lourdes Sifontes Greco, narración que resultó polémica. Es de hecho un anti cuento. Marcadamente mujeril es: En el suelo o a mil años de luz, de Iliana Gómez con su pregunta constante por la identidad personal. En Milagros Mata Gil nos conmueve hondamente su Carta de una viuda de la guerra civil, enmarcada en la masacre del 11 de abril de 2002 en Caracas. En Lidia Rebrij, el amor y el desamor sentido por las mujeres siempre está presente en su fabular. Falsa Piel es el relato de una bella muchacha que se desnuda cada noche y ofrece su cuerpo en un local nocturno.

Stefania Mosca en La Chica Cosmodestruye los mitos de la actual sociedad industrial. Judit Gerendas en La Escritura Femenina registra los sortilegios por los cuales debe pasar para escribir una mujer que es a la vez madre y esposa. Cambio de Guardia, de Milagros Socorro, permite mirar certeramente “las contradicciones de nuestra cultura”. El de Blanca Strepponi: Las orejas de Asia, es una visión de la vida cotidiana “que roza lo insólito”. Y El Vestido Santo, de Ana Teresa Torres, nos pone ante los sucesos del Caracazo (1989).

VENEZUELA POSITIVA: APROXIMACIÓN A NUESTRA CULTURA

“Aproximación a nuestra cultura” de la Fundación Venezuela Positiva es una amplia obra colectiva, concebida, diseñada y editada bajo la dirección del abogado Heraclio Atencio Bello.

Es éste un libro redactado por 39 autores, si contamos también -tanto al autor de la introducción-: Atencio Bello, como al del epílogo: Oscar Pérez Castillo. Se trata de una obra que quedará como un libro de consulta sobre este cervical tema: nuestra cultura.

La idea de esta “Aproximación…” fue que sus autores produjeran una interpretación íntima de la cultura, es decir, hecha desde sí mismos, desde sus propios estudios, experiencias y vivencias. Así, si nos ponemos a definir esta “Aproximación…”, nos encontramos que el proyecto fue preparar un libro dialéctico y multidisciplinario donde no hay coincidencias ni entendidos previos acerca de lo que significa para cada ensayista su interpretación íntima de la cultura. Tarea nada fácil, porque Venezuela ha pasado violentamente de lo agropecuario a lo petrolero en una generación y, por la hora que vivimos, en la cual es visible cómo la población busca respuestas a preguntas que nos hacemos todos a diario. Esta hora de introspección nacional sólo puede responderse desde una triple vertiente: preguntándole a la literatura, a los pensadores, a las obras históricas.

La idea global de “Aproximación…” es comunicar el mayor saber posible acerca de nuestra cultura, percibir más sus amores, saborear sus frutos e identificar nuestras potencialidades más positivas.

Es por ello que la lectura de esta “Aproximación…” debe partir de una exacta definición del hecho cultural. Cultura, hay que decirlo otra vez, es todo aquello que las personas crean, tanto en el mundo de la creación literaria, artística, musical, visual, como en las proposiciones para la organización de la vida política. La redacción de las Constituciones y de las Leyes son hechos culturales al igual que el establecimiento de las formas de la vida social. Todo en la vida es un hecho cultural, en cada instante.