Opinión

Yolanda Ramón: Nace científico que introdujo Rx en Venezuela

5 meses antes
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Yolanda Ramón: Nace científico que introdujo Rx en Venezuela

INVESTIGADOR CIENTÍFICO RICARDO ALFONZO ROJAS, NACIÓ TAL DÍA COMO HOY:

2 DE JUNIO

Uno de los introductores de los Rayos X en Venezuela: Ricardo Alfonzo Rojas, nació tal día como hoy: 2 de junio –de 1878– en Sabana de Uchire (estado Anzoátegui). Falleció en Caracas el 13 de septiembre de 1928 a los 50 años.

Estudió en el colegio Santa María bajo la dirección de Agustín Aveledo, influyendo éste en su inclinación hacia la meteorología.

En 1896 presentó ante el Colegio de Ingenieros un informe acerca de “La teoría, propiedades y aplicaciones de los Rayos X”. Divulgó en el diario caraqueño El Liberal (1897) los principios generales del tema simultáneamente con los trabajos de Antonio Pedro Mora, quien introdujo en Venezuela el primer aparato de Rayos Roentgen. En ese mismo año, Ricardo Alfonzo Rojas se interesó en la telegrafía inalámbrica descubierta por el italiano Guglielmo Marconi.

A finales de 1900 viajó a Inglaterra para estudiar el uso de la electricidad en los ferrocarriles y, a su regreso, hizo demostraciones de la “traslación telegráfica a una tercera línea” y publicó el trabajo: Aplicación de las corrientes inducidas a la telegrafía, acompañada también de experimentos prácticos; en la Revista del Colegio de Ingenieros.

Proyectó y dibujó en colaboración con su hermano Julio el edificio del Museo Sucre (1918) destruido por el terremoto que azotó a Cumaná en 1929.

Ricardo Alfonzo Rojas… investigador científico… la Venezuela que sí somos…

 

LOS LIBROS

DE LA GUERRILLA

Curiosamente, los mejores libros sobre la experiencia frustrada de la guerrilla, los escribieron mujeres. Sin duda, por su más acusada sensibilidad: Ángela Zago (Aquí no ha pasado nada), Clara Posani (Los farsantes, La casa está llena de secretos, Ulises), Antonieta Madrid (No es tiempo para rosas rojas), Ana Teresa Torres (Los últimos espectadores del acorazado de Potenkim) y Milagros Mata Gil (El diario íntimo de Francisca Malabar).

En tres de sus libros: Los farsantes, La casa está llena de secretos, Ulises;Clara Posaniofrece su recuento y testimonio de los años de la lucha armada. En ellos ha consignado las vivencias de su generación, la que fue a la guerrilla en los años sesenta y fracasó en su intento. Cuenta en estos volúmenes las hondas inquietudes vivenciales que han despertado en ella tales experiencias que ella ha acompañado de una sólida respuesta emocional y espiritual.

En Los farsantes, ofrece Clara Posaniun testimonio sobre la época de la insurgencia armada que vivió el país en los años sesenta. Pero no es este un libro más sobre aquellos convulsos años. Esta obra nos presenta una doble versión de un hecho socio-histórico confrontado con un proceso personal que condujo a Clara Posania tomar plena conciencia de lo que es el ser humano en medio de una determinada situación. Para llegar a ese nuevo estadio existencial tuvo Clara Posanique levantarle un sumario a un largo tiempo de su vida y darse cuenta que, creyendo en unos ideales de justicia, había estado al lado de un conjunto de farsantes, quienes no tenían otra idea que servirse de los demás para satisfacer sus apetitos de poder. Lo más grave es que, en su acción, cargaron con muchas vidas jóvenes. “No es lo mismo, morir por sus ideas, que mandar a morir por ellas”, escribió Don Pedro Berroeta al comentar este libro de Clara Posani.

Clara Posaniexplica cómo entró a militar en el PCV. Nos muestra cómo, durante años, dependió del dogmatismo de esa organización, que luchó al lado de personas que no tenían una comprensión exacta de la realidad del país. Por ello, como consecuencia de los fusilamientos en la guerrilla comunista de Falcón, en 1964, decidió marginarse del PCV. Y así, en su búsqueda por encauzar a través de otros caminos sus preocupaciones políticas, volver a la vida, por su temor por las pequeñeces del ser humano; Clara Posanise dio cuenta que era necesario escribir un libro, pues no se puede jugar impunemente a la violencia y porque hay que llamar la atención a mucha gente joven para que no vuelva a ser la “carne de cañón”, como fueron muchos militantes honestos que participaron en la insurgencia de los años sesenta. De allí que este libro nos presente una doble visión: la del militante en sí mismo, quien analiza su pasado; y la del ser político, quien ensaya su respuesta sobre las razones del fracaso.

La parte central de Los farsantes es la presentación de estos seres que se sirvieron de los demás para lograr el poder y quienes no deseaban otros cambios que aquellos que los beneficiaron. En parte, este libro recuerda a las acciones de Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) cuando se metió en los campamentos federales, cuando se acercó a Zamora, no para poner en práctica los ideales liberales, sino para llegar al poder y satisfacer sus ambiciones. Aquellos hechos tuvieron su cronista en Luis Level de Goda (1838-1899), éstos han tenido en Clara Posani su crítico escrupuloso.

ILIANA:

NO RESPIRE

Iliana Gómez es bien conocida por sus libros de cuentos, cuyas anécdotas recrean variantes de las vivencias de nuestras mujeres de estos tiempos. Ahora nos sorprende con una novela: Alto, no respire. Doloroso periplo constituye la lectura de un libro tan desgarrado como éste: crudo, redactado como las partes de un diario de una adolescente que estuvo recluida en un hospital público para tuberculosos cuando ya el deterioro, como todo en el país, durante las últimas décadas, tomó posesión del mismo.

Alto, no respire; se trata de una novela de formación, ya que su protagonista es una adolescente que sufre la enfermedad y quien está hospitalizada en el lugar en donde se dan cita las más dolorosas vivencias de aquella muchacha quien crece, en años decisivos en el desarrollo de su personalidad hacia la adultez, en un hospital.

Por todo esto no nos debe llamar la atención que la novela tenga un título médico: “alto, no respire”; le dice un galeno a la paciente protagonista al hacerle un examen de sus maltrechos pulmones.

Con todo el dolor, el estremecimiento que produce la lectura de esta triste novela, sobre todo en aquellos que han padecido enfermedades respiratorias, como el asma, nos encontramos todo narrado en una época en la que ya, gracias a la penicilina, la enfermedad era curable. Pero pese a ello encontramos una visión de lo peor, lo más negro de la condición humana: aquellos que sufren en un hospital público, en el “calvario de los servicios públicos” donde se vivencia lo “terrible que es vivir con gente enferma. Gente inválida. Gente que es un estorbo” para la sociedad como lo son también los pobres y los marginados. No se sabe qué hacer con ellos, se espera, como en este libro, que mueran.

Pero quien mira todo eso, quien vivencia tales actitudes, es una adolescente que padece la enfermedad mientras crece, quien por su dolencia debió dejar sus estudios y separarse de sus amigos y vivir recluida cerca de gente distinta a ella, quienes han perdido todo esperanza de recuperarse. De allí el drama del personaje central de: Alto, no respire. Por ello llora defraudada. Es maltratada por médicos, enfermeras, pacientes, por el desperfecto del hospital. Se siente maltratada, debe renunciar a los beneficios de la primera juventud, a la transformación de la adolescencia en juventud, debe estar lejos del liceo, de los estudios que tanto desea proseguir, de sus amigos, de las vivencias más profundas como lo es el amor.