Opinión

Yolanda Ramón: A su salud

Martes, 4 Abril 2017
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Yolanda Ramón: A su salud

LUPUS

El lupus eritematoso sistémico es producto de la activación crónica y recurrente del sistema inmune con producción de anticuerpos que ocasionan inflamación y daño tisular, explicó el reumatólogo Miguel Espinoza. Afecta y ataca el tejido sano de órganos como piel, riñones, articulaciones y cerebro. El agudo se caracteriza por erupción en mejillas y nariz. El sub-agudo es más frecuente en mujeres y se puede observar mayormente en escote y extremidades. El crónico es el más frecuente y se manifiesta con placas eritematosas en cara y frente. Sensibilidad al sol, pérdida del cabello, enfermedades renales, artritis, fatiga, úlceras bucales, fiebre y cansancio; son signos propios del lupus que, sin control, conduce a insuficiencia renal crónica, cicatrices en el cuero cabelludo y/o piel, infección cerebral localizada que puede producir un absceso, daño a nervios periféricos, lesiones del sistema nervioso central, anemia hemolítica e inflamación (médula espinal, pleura, pericardio), entre otros.

 

CÁNCER

En Venezuela, los cánceres más comunes son el de cuello uterino y el de mama -en las mujeres- y en los hombres, el de próstata y el de pulmón; indicó el cirujano oncólogo Rubén Hernández del hospital Padre Machado. La mayoría de las neoplasias malignas (formaciones tumorales) son susceptibles de diagnóstico temprano y pueden ser curadas. Los factores de mayor riesgo son: tabaquismo, sedentarismo y dietas poco saludables.

 

HEPATITIS VIRALES

Debido a que esta afección puede ser completamente asintomática, un gran porcentaje de personas desconocen que se encuentran infectadas; indicó el gastroenterólogo y hepatólogo Edmundo Martínez. Algunos síntomas que pueden presentarse sobre todo en su etapa aguda (afecciones que tienen menos de 6 meses) son: fiebre, malestar general, dolor de cabeza, vómitos, orinas oscuras, coloración amarillenta de piel y escleras (ictericia). Las hepatitis virales tienen distintos modos de transmisión. Así, la A, ocurre principalmente por agua o alimentos contaminados. La B se debe a contacto sexual con un sujeto infectado, jeringas contaminadas, transmisión vertical (en el nacimiento de la madre al hijo) y transfusiones sanguíneas (menos frecuentes por las pruebas en los bancos de sangre). La C deriva del uso de drogas endovenosas, transfusiones sanguíneas, colocación de piercings y elaboración de tatuajes con agujas contaminadas, y rara vez a través de relaciones sexuales.