Opinión

Yolanda Ramón: Somos Venezuela

viernes, 1 septiembre 2017
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Yolanda Ramón: Somos Venezuela

EDUCADOR EGIDIO MONTESINOS NACIÓ TAL DÍA COMO HOY: 1º DE SEPTIEMBRE

 

El educador Egidio Montesinos nació en El Tocuyo, estado Lara, tal día como hoy: 1º de septiembre de 1831. Allí falleció el 26 de julio de 1913. Tenía 82 años.

Huérfano de padre a temprana edad: el prócer de la independencia Pedro Manuel Montesinos; a costa de grandes sacrificios por parte de su madre Francisca Canelón; logró asistir a clases en el Colegio Nacional de El Tocuyo. Se graduó de bachiller en filosofía en 1849.

De 1849 a 1863 trabajó en el Colegio Nacional y, el 15 de noviembre de 1863, fundó su propio plantel: Colegio La Concordia, y se dedicó a él con abnegación por el resto de su vida.

El Colegio La Concordia llegó a ser considerado uno de los mejores institutos del occidente del país.

Escritor didáctico, elaboró textos escolares y tratados de moral, y publicó disquisiciones filosóficas en el Correo de Caracas.

Hombre de austeros principios, casi nunca salía de su casa, ubicada en los mismos predios del Colegio. El historiador José Gil Fortoul, quien fue uno de sus alumnos, relata que se le iba a visitar como en un santuario.

Egidio Montesinos… abnegado educador… austeros principios… humilde… la Venezuela que sí somos…

MENSAJE FEMINISTA IMPLÍCITO

EN LOS ESCRITOS DE

TERESA DE LA PARRA

Ana Teresa Parra Sanojo -Teresa de la Parra- nació en París, hija de padres venezolanos, el 5 de octubre de 1889. Pasó casi toda su infancia en una hacienda de caña cercana a Caracas.

Cuando tenía 9 años, murió su papá. Inmediatamente toda la familia se trasladó a España.

En 1907 regresó a Venezuela. Vivió en Caracas y pasó largas temporadas en el campo. Fue para ella época de numerosas lecturas. Es en ese tiempo en el cual afinó su cultura y se formó como escritora.

De 1915 datan sus primeros escritos publicados en el diario El Universal. Ese mismo año viajó a París. Vuelta a la patria en 1916 le fue asignada una pensión como nieta del jurista Luis Sanojo, padre de la jurisprudencia venezolana.

Entre 1916 y 1922 desarrolló su vocación al escribir su primera novela. Lo hizo en Macuto. En 1922, terminado el libro, dio a conocer dos fragmentos del mismo. El primero, capítulo II de la segunda parte del libro que había ya redactado, apareció el 4 de junio de ese año: Diario de una señorita que se fastidia. Con este escrito nació Teresa de la Parra a la vida literaria.

En 1924, con la novela escrita, pasó a Europa. Sólo regresó en dos oportunidades a Venezuela. Viviría desde entonces en el viejo mundo. Ese mismo año fue publicada Ifigenia. El general Gómez pagó el costo de la edición. Ella se lo agradeció en una carta.

También en Caracas, aquel mismo año, falleció Emilia Ibarra de Barrios. Le dejó todos sus bienes. Esto dio a Teresa de la Parra la seguridad económica que tuvo de por vida. Al recibir el legado de Emilia, a quien dedicó los dos libros que publicó en vida, vino a Caracas. Fueron aquellos también los tiempos de su noviazgo con el escritor ecuatoriano Gonzalo Zaldumbide, trato que más tarde se transformó en un apacible aprecio. A poco de su paso por Caracas en 1924, retornó a Francia; pasando luego a Suiza, país en el cual se entregó a la escritura de su segunda novela. En 1927, en el cual también hizo un viaje a España, terminó: Las memorias de mamá Blanca.

En 1928 vino a Caracas y pasó por La Habana. Allí conoció a la escritora Lydia Cabrera, en cuyos brazos moriría ocho años más tarde en Madrid.

A fines de 1929 fue invitada por intelectuales colombianos para que dictara un ciclo de conferencias. Así lo hizo ella. De allí surgió su tercer libro: Influencia de las mujeres en la formación del alma americana.

En 1932 le fue diagnosticada la tuberculosis, una enfermedad mortal para la época. El jueves 23 de abril de 1936 Teresa de la Parra falleció en Madrid. En 1947 sus restos fueron trasladados a Venezuela. En su entierro en Caracas un grupo de mujeres, que habían recibido el mensaje feminista implícito en sus escritos, pidió permiso para cargar ellas la urna. Les fue negado. Las mujeres no hacían eso, se les dijo. Desde el 7 de noviembre de 1989 sus cenizas fueron llevadas al Panteón Nacional.

PIONERO DE LA

MUSEOLOGÍA EN VENEZUELA:

CHRISTIAN FEDERICO WITZKE,

NACIÓ EN DINAMARCA

Y DECIDIÓ SER VENEZOLANO

Christian Federico Witzke fue coleccionista, escritor, periodista, banquero y empresario especialista en líneas férreas. Nació el 24 de abril de 1854 en Dinamarca.

En 1878, cuando tenía 24 años, llegó a Maracaibo, puerto de salida de café y cacao para todo el mundo. Durante veintisiete años permaneció en Maracaibo. Llegó a ocupar un destacado sitial en el comercio de la ciudad. Fue fundador y presidente del Club del Comercio de Maracaibo durante tres períodos, desde 1891 a 1895. Presidió la Asamblea Delegataria del Banco de Maracaibo, la Compañía de Muelles, la Junta de Beneficencia, el Ferrocarril de La Ceiba, entre otras organizaciones. Fue también cónsul de Dinamarca en Maracaibo. Y entre otras acciones: trazó los planos de la plaza Colón y dio alumbrado eléctrico a la ciudad.

Como presidente de la Junta Administradora del Leprocomio de Isla de Providencia, creado por Decreto del Libertador en 1827, desarrolló una grandiosa labor benéfica gracias a su condición humanística.

Cuando Christian Federico Witzkeleyó Venezuela Heroica de Eduardo Blanco se avivó en él la pasión y la admiración por nuestra grandiosa y heroica gesta libertadora. Se despertó en él… el orgullo de ser venezolano. Por eso, cuando el presidente de la república le solicitó su colaboración para festejar los centenarios del natalicio de Bolívar en 1883, de José Tadeo Monagas en 1885, de Rafael Urdaneta en 1888, de Páez en 1890 y de Sucre en 1895, lo hizo con tanta alegría y felicidad que dispuso de dinero de su propio peculio. En reconocimiento a su importante labor, el presidente Guzmán Blanco le otorgó la condecoración El Busto del Libertador en su tercera clase.

No conforme con hablar cinco idiomas: alemán, danés, español, francés e inglés, decidió aprender guajiro de la mano del cacique Torito Fernández, líder de los indios de la Sierra de Perijá.

Entre los muchos gestos nobles de Christian Federico Witzkefiguran, junto con el doctor Teófilo Rodríguez, dar vida al Museo Bolivariano. Fue su primer director desde 1911 y hasta su muerte en 1921. Él poseía la mejor colección de objetos de Bolívar y su familia, colección ésta que donó al Estado.

Fue además director del Museo Nacional en 1906 y director general de los Museos Nacionales en 1908, fundador de la Gaceta de los Museos en 1909 que sostuvo con su dinero. Su biblioteca fue donada a la Academia Nacional de la Historia.

Christian Federico Witzkefalleció en Caracas el 11 de enero de 1921. Él decía. “Cuando muera nada dejaré. Todo lo he regalado para que sea disfrutado por la gente que quiere aprender. Este ha sido mi mayor logro, enseñar y modernizar este bello país. Gracias Venezuela por haberme dado tantas satisfacciones”.