Opinión

Yolanda Ramón: Tal día como hoy nació Arturo Michelena

4 meses antes
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Yolanda Ramón: Tal día como hoy nació Arturo Michelena

TAL DÍA COMO HOY: 16 DE JUNIO, NACIÓ PINTOR ARTURO MICHELENA

El pintor Arturo Michelena nació tal día como hoy: 16 de junio –de 1863– en Valencia, estado Carabobo. Falleció el 29 de julio de 1898 en Caracas. Tenía apenas 35 años.

Era nieto de Pedro Castillo, retratista y autor de los murales de la casa de Páez en Valencia; e hijo del pintor Juan Antonio Michelena, su principal preceptor en la infancia.

En 1874 hizo los dibujos que ilustraban la edición neoyorquina de Costumbres Venezolanas, libro de Francisco de Sales Pérez, quien se convierte en su protector y lo presenta en el círculo de amigos de Antonio Guzmán Blanco con la intención de gestionarle una pensión de estudios.

Entre 1879 y 1882 transcurre un período de aprendizaje durante el cual, asociado a su padre, abre una Academia de Arte en Valencia para satisfacer encargos de retratos. En 1883 concurre con éxito al Salón del Centenario que se celebra en Caracas con su primer lienzo importante: La entrega de la bandera al batallón sin nombre. Se hace acreedor del Segundo Premio.

En 1885, tras prometérsele una beca que nunca recibirá, parte en compañía de Martín Tovar y Tovar hacia París para inscribirse en la Academia Julian, donde ya figuran Emilio Boggio y Cristóbal Rojas. Allí enseña Jean Paul Laurens, afamado decorador que jugó un gran papel en su educación. Gracias a la recomendación de éste, Michelena se prepara adecuadamente y envía al Salón de 1887 un lienzo impactante: El niño enfermo, con el que gana Medalla de Segunda Clase y reconocimiento HorsConcours, máxima distinción que en el Salón se le otorga a un artista extranjero.

Con Carlota Corday (1889) obtiene una Medalla de Oro en la Exposición Universal de París (1889) y regresa a Venezuela ese mismo año. Tras una temporada de éxito social en Caracas, contrae matrimonio con Lastenia Tello Mendoza y retorna a París. Obras principales de este período son: La vara rota (1892) y Pentesilea (1891).

Debido a que enferma de tuberculosis regresa a Caracas. Se convierte en el retratista de moda y pintor oficial, y es objeto de toda clase de agasajos. Pero su salud, cada vez más resentida, apenas le permite consagrarle esfuerzo a obras ambiciosas como: Miranda en la Carraca (1896), Berruecos (1895), Descendimiento (1897) y La última cena (1898), quedando inconclusas algunas de éstas.

Las obras en que hubiera podido demostrar sus virtudes son aplazadas ante la urgencia de los encargos. Esa copiosa -pero siempre interrumpida- producción de bocetos y de apuntes revelan que Arturo Michelena sigue siendo uno de los mayores dibujantes que ha dado Venezuela.

Arturo Michelena… pintor… apreciado dentro y fuera de Venezuela por sus méritos aún del todo vigentes… la Venezuela que sí somos…

 

ANA TERESA TORRES

A LA CABEZA

DE LOS NOVELISTAS

VENEZOLANOS ACTUALES

Ana Teresa Torres (1945) se ha colocado por su tesón, constancia, pasión creadora; a la cabeza de los novelistas venezolanos actuales. Es la primera vez, muertos todos los grandes maestros: desde Meneses y Uslar-Pietri, desde Herrera Luque hasta Garmendia y González León; que una mujer es nuestro primer novelista.

Ana Teresa Torres ha tocado muchas instancias en sus diez novelas, diferentes unas de otras. Esto lo podemos observar en: El exilio del tiempo, en la cual de alguna forma ha dado nueva vida a universos de nuestra ciudad que Teresa de la Parra fue la primera en novelar.

En su segunda novela: Doña Inés contra el olvido, ya traducida a otros idiomas, ofreció una suerte de honda novela histórica de nuestra realidad. Todo ello contado, como en su primera novela, con tal maestría, que debemos incluirla también como hondo logro estético.

Es imposible al referirnos a Ana Teresa Torres soslayar sus Vagas Desapariciones. Allí están presentes los sucesos de El Caracazo (febrero 27 a marzo 1 1989).

Y por fin, es imposible no mencionar lo decisivo que son: Los últimos espectadores del Acorazado de Potemkin, novela plena en donde cierra un período de nuestro vivir contemporáneo, porque los últimos espectadores son los últimos guerrilleros, los últimos comunistas.

Con la publicación de: La favorita del señor, culminó su trabajo novelístico de una década durante la cual escribió cinco novelas. En esta novela, como antes en: Malena de cinco mundos, desarrolló la idea según la cual las maestras de las mujeres deben ser las propias mujeres. Por ello ambas novelas se enlazan una con la otra. La favorita del señor, es la primera novela erótica concebida por una escritora venezolana, antes sólo habíamos tenido los relatos eróticos de: El delta en la soledad, de Lourdes Morales; el cual es además el primero que abre la familia de nuestros libros eróticos, escritos por hombres y por mujeres.

No hay que olvidar que la ciudad de Caracas ha sido un importante ámbito en el escribir de Ana Teresa Torres. Sus novelas suceden en ella, con la excepción de algunas de las historias de: Malena de cinco mundos o La favorita del señor. Entre ellas Nocturama ocupa un lugar singular. En ella miró la Caracas maltratada.

Ana Teresa Torres es también una novelista que ha cultivado el cuento. De allí que, sus Cuentos Completos, es único en este género dentro de su producción, porque ella se ha dedicado con preferencia a la novela, ya que necesita de su amplio espacio para el desarrollo de sus anécdotas. Pero desde sus Cuentos Completos podemos espigar los orígenes de los escribires de Ana Teresa Torres.

 

SOUBLETTE:

GOBERNANTE PROBO

Carlos Soublette, hombre de armas, ocupó dos veces la presidencia de la república. Primero como vicepresidente en ejercicio de la presidencia (1837-1839) y, más tarde, al final de la segunda presidencia de Páez, como presidente electo en la contienda de 1842 y hasta el 1º de marzo de 1847.

Carlos Soublette fue un héroe de la independencia. Oficial con una amplia hoja de servicios cumplidos entre los 20 y los 81 años. Sirvió ampliamente a la nación, no sólo con su espada, sino con sus dotes de republico y con su especial tino diplomático.

Como gobernante fue hombre probo. En el ejercicio de la presidencia cometió errores, pero, habiendo tenido en sus manos la suma del poder; jamás peculó con los dineros del pueblo.

En su saldo negativo se debe apuntar el hecho de no comprender que los regímenes conservadores llegaban a su fin en 1846. No supo entender los anhelos de cambio, las ideas que motorizaba la oposición representada por el Partido Liberal en 1840. Su mano fue férrea en defender, durante la Guerra Federal: 1859 a 1963, a un gobierno que era derrotado día a día por las tropas insurgentes.

Teniendo en cuenta eso, no podemos, no debemos olvidar, que fue hombre liberal, que creyó que con la libertad sin cortapisas los pueblos avanzaban. Tampoco podemos soslayar el hecho que fue durante su presidencia, gracias a una acción diplomática inteligente dirigida por él desde Caracas y ejecutada por buenos diplomáticos como: Alejo Fortique y Fermín Toro, que logró para el país el reconocimiento de su independencia por parte de España. Eso fue el 30 de marzo de 1845.

De tal manera que, como lo registró el diario caraqueño La Opinión Nacional el día de su deceso, mientras fue presidente, tanto su bastón de mando como su legendaria campanilla en sus manos significaron: “la verdadera República, el poder de la Ley”.