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La epilepsia se puede tratar de manera temprana en niños

Cómo saber si un niño tiene epilepsia

"En muchos casos los padres no llegan a darse cuenta de que el niño tiene epilepsia hasta que no hay un bajón en el rendimiento escolar"

Con motivo del Día Nacional de la Epilepsia, este jueves 24 de mayo numerosos monumentos y edificios institucionales se iluminan de naranja. La acción, promovida por la Asociación Nacional de Personas con Epilepsia (ANPE), pretende dar visibilidad a esta patología, una de las enfermedades neurológicas crónicas más frecuente, en nuestro país unas 400.000 personas la padecen y alrededor de 600.000 sufrirán la enfermedad a lo largo de su vida, según indica la Sociedad Española de Neurología (SEN).

El diagnóstico de la epilepsia se complica en muchas ocasiones, algo aún más difícil en el caso de los niños, uno de los grupos en los que la enfermedad tiene mayor incidencia. “En muchos casos los padres no llegan a darse cuenta de que el niño tiene epilepsia hasta que no hay un bajón en el rendimiento escolar”, afirma Francisco Javier López, Coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN. Según datos de la Sociedad, el retraso en el diagnóstico de esta patología puede alcanzar los 10 años.

“Las crisis más fuertes son más fáciles de diagnosticar, pero en los niños es muy común un tipo de epilepsia que se denomina de ausencias“, indica el doctor López. En estos casos, el paciente se encuentra como ‘desconectado’. “Se trata de episodios de muy breve tiempo en los que hay una desconexión, a pesar de ser breves, si se producen muchos durante el día habrá un bajón en el rendimiento del niño“, añade el experto.

Pero todas las crisis no son iguales, existen diferentes manifestaciones de la enfermedad. “Hay otras crisis más fáciles de detectar que las ausencias, por ejemplo, que el niño haga movimientos involuntarios con la mano, o que ladee o se le caiga la cabeza de forma brusca”, cuenta López.

Hay muchos tratamientos posibles en la epilepsia infantil

“La infancia es el periodo en el que se está desarrollando el cerebro, la epilepsia puede tener efectos cognitivos, psicológicos y en el comportamiento del niño”, apunta López. Además, el doctor explica que multitud de enfermedades causan crisis epilépticas, por lo que estas podrían estar detrás de otras patologías. “Por otro lado, si el niño tiene crisis con alteración del lenguaje y estas no se controlan, puede llegar a no ser capaz de hablar“, asegura el doctor.

Por todo ello, es importante que ante cualquier sospecha de primeras crisis, los pequeños sean evaluados. “Es muy importante que en cuanto que se note cualquier síntoma extraño, cualquier alteración, se acuda al pediatra. Lo fundamental, especialmente en los niños, es que puedan ser diagnosticados lo antes posible para comenzar antes a estar tratados”, afirma López.

En caso de que los especialistas detecten la enfermedad, López explica que hay muchos tratamientos posibles, como fármacos y en algunos casos cirugía. “Hay un porcentaje pequeño de personas a las que no sirven los fármacos, pero existe un importante número de pacientes en los que hay cura y quedan libres de crisis, mientras que otros necesitan medicarse durante toda la vida”, cuenta.

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Jensy Mier y Terán

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