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Un tratamiento podrá acabar con el cáncer de mama más letal

Eliminar a las células inmunes traidoras para vencer al cáncer de mama más letal

Las células supresoras mieloides del sistema inmune de la propia paciente colaboran en la proliferación y metástasis del cáncer de mama triple negativo

En 2017 se diagnosticaron en nuestro país cerca de 26.370 nuevos casos de cáncer de mama, tipo de tumor que, responsable de más de 6.477 decesos solo en el año 2016, representa la primera causa de mortalidad por cualquier enfermedad oncológica entre las mujeres españolas. Y es que a pesar de los avances logrados en su tratamiento, todavía hay un significativo porcentaje de tumores que no pueden ser erradicados. Es el caso de los tumores triple negativo, los más agresivos y difíciles de abordar. Y es que dado que este tipo de tumor, que supone hasta un 15-20% de todos los casos de cáncer de mama, carece de receptores para estrógenos, progesterona y HER2, no pude ser tratado con terapias hormonales, por lo que tiene el peor pronóstico de todos. Pero aún hay más. Como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Oncológico Rogel de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (Estados Unidos), los tumores de mama triple negativo cuentan con la colaboración de unas células inmunes de la propia paciente que favorecen su progresión. ¿Y cuáles son estas células traidoras? Las células mieloides supresoras.

Como explica Weiping Zou, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Metabolism», «a día de hoy no contamos con demasiadas alternativas de tratamiento para el cáncer de mama triple negativo. Y una de las razones inmunológicas puede ser que estos tumores cuentan con un gran número de células mieloides supresoras, lo cual podría suponer un problema. Esperamos que una mayor comprensión de su biología pueda conllevar al diseño de nuevas opciones para ayudar a las pacientes afectadas por este tipo de cáncer de mama».

Anular la respuesta inmune

Las células cancerígenas cuentan con distintos mecanismos para defenderse de la respuesta inmune y, en consecuencia, poder proliferar y expandirse por el organismo. Unos mecanismos entre los que se encuentra el reclutamiento de células supresoras mieloides –o ‘células supresoras derivadas de mieloides’–. Y es que este tipo de células inmunes tienen una gran capacidad inmunosupresora, por lo que en lugar de estimular la respuesta inmune frente a un invasor –en este caso, una célula cancerígena–, la anulan. Así, lo que hacen estas células mieloides es introducirse en el microambiente tumoral y bloquear las acciones del sistema inmune frente al cáncer.

Sin embargo, la traición de este tipo de células no acaba aquí. También promueven el crecimiento de las células madre tumorales, lo que provoca que el cáncer sea aún más agresivo. El resultado es que las pacientes cuyos tumores tienen una gran cantidad de estas células supresoras mieloides tienen un peor pronóstico, básicamente porque sus sistemas inmunes no son los suficientemente ‘potentes’ para hacer frente al tumor.

La presencia de células supresoras mieloides en el microambiente tumoral condiciona el pronóstico del cáncer de mama triple negativo

Y en este contexto, los tratamientos diseñados para potenciar la respuesta inmune, esto es, las inmunoterapias, ¿no pueden contrarrestar la felonía de las células mieloides? Pues no. Lo que hacen estas inmunoterapias es potenciar la actividad de los linfocitos T, pero dado que están completamente ‘anulados’ por las células supresoras mieloides, no tienen ningún efecto.

Pero, ¿cómo hacen los tumores de mama triple negativo para ‘reclutar’ a estas células inmunes traidoras? Pues de acuerdo con los resultados del nuevo estudio, lo que sucede es que la activación por las células cancerígenas del proceso metabólico para romper la glucosa y obtener energía –el proceso denominado ‘glucolisis’– da lugar también a la expresión de un factor de transcripción -el ‘C/EBP-beta’– que promueve el desarrollo de las células supresoras mieloides.

Como indican los autores, «básicamente, se trata de una cascada que se inicia con la glucolisis y que activa un mecanismo molecular llamado ‘LAP’, una isoforma específica de C/EBP-beta, que a su vez controla la expresión de G-CSF and GM-CSF, pequeñas proteínas producidas por las células tumorales que potencian las células supresoras mieloides y dan lugar a la inmunosupresión».

Acabar con la traición

Finalmente, los autores analizaron el impacto de la presencia de las células supresoras mieloides y la supervivencia de las pacientes. Y para ello, se centraron en las muestras tomadas a 250 afectadas por cáncer de mama triple-negativo. ¿Y qué pasó? Pues que en los tumores en los que la glucolisis se encontraba ‘desmadrada’, mayor era la cantidad de células supresoras mieloides y, por ende, peor era la supervivencia de la paciente.

Por tanto, y con objeto de vencer a esta devastadora enfermedad, debe hallarse la manera de potenciar la eficacia del sistema inmune, lo que requiere la desactivación de las células inmunes traidoras. Como concluyen los autores, «los tumores con una elevada presencia de linfocitos T mostraron una menor cantidad de células supresoras mieloides y las pacientes tuvieron un mejor pronóstico».

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Jensy Mier y Terán

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