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Lupus, una incierta enfermedad

Jueves, 18 Mayo 2017
Por Editor Jensy Mier y Terán

Lupus, una incierta enfermedad
Fuente www.eluniversal.com.co

El reumatólogo Alonso Cortina Gutiérrez explica paso a paso la enfermedad, empezando con que “el nombre lupus (lobo en latín) connota la cicatriz que deja la mordedura del lobo en la piel o también un tipo de máscara utilizado antiguamente en fiestas francesas”.

Hay dos formas en las que se presenta esta enfermedad: lupus localizado o discoide (LED) y el eritematoso sistémico (LES), el más temible, dado que es potencialmente mortal. En algunos casos LED puede ser la primera etapa del LES, cuya progresión puede ser variable en severidad, velocidad y selectividad. Desde 2004 asociaciones de médicos reumatólogos interesados en investigar o tratar el lupus, incluidos también pacientes, acordaron establecer el 10 de mayo como el Día Mundial del Lupus, una forma de interesar a autoridades, gobiernos y la propia Organización Mundial de la Salud respecto de la importancia y el impacto de esta enfermedad calamitosa y devastadora, capaz de ocasionar la muerte en no pocos casos.

El lupus, por ser una enfermedad autoinmune, causa inflamación en varias partes del cuerpo, pues (aún no se sabe por qué) empieza a generar anticuerpos contra el mismo paciente, no diferenciando entre lo propio y lo ajeno. “La enfermedad puede atacar  el cerebro, vasos sanguíneos, corazón, riñones, pulmones, articulaciones, huesos, piel, ojos, oídos, cuero cabelludo. No hay sistema u órgano alguno exento de ser presa de esta enfermedad. Algunos autores han otorgado al hígado una supuesta indemnidad frente a las embestidas de esta modalidad sistémica del lupus, pero recientemente hepatólogos investigadores, entre ellos Fernando Bessone y su grupo, han demostrado el compromiso de esta víscera por LES. Cierta sí es su poca frecuencia”, explica Cortina.

Con mayor presencia en mujeres

El lupus predomina en mujeres con una proporción de  9 a 1, por lo que se infiere que las hormonas sexuales femeninas constituyen un factor determinante.
“Sin embargo, los casos en hombres no son despreciables en número. En ellos es probable que intervengan también otros factores”, anota Alonso. “LES debería considerarse un síndrome en vez que una enfermedad. No hay homogeneidad de las manifestaciones clínicas y de su grado de severidad, ni de la analítica de laboratorio ni del resultado final de su evolución. Tampoco respecto de las condiciones económicas, sociales o de color de piel”.

Es tal el grado de disimilitud, que en una misma sala de espera cinco pacientes con LES no encontraron parecido alguno entre sus síntomas o manifestaciones. Eso se explica por el polimorfismo (diversidad de aspecto) de los genes, derivado de factores diversos, algunos de los cuales provienen del medio ambiente. Es lo que se denomina epigenética.

Los pacientes con LES expresan diversos fenotipos: la función del genotipo modificada por factores ambientales. Entonces, trastornos psiquiátricos, visuales, auditivos, artríticos, dolores musculares o articulares, manchas rojas o con aspecto de hematomas, alteraciones renales, entre otras, pueden ser el modo como este “lobo astuto” se disfraza.

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