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Piden abandonar las bolsas de té para salvar el planeta

Ambientalistas británicos denuncian que las bolsas contienen más plástico del que piensan los consumidores.

Cerca de 160 millones de bolsas de té son usadas a diario en el Reino Unido. Los activistas dicen que se podría salvar el planeta si tan solo los consumidores de la bebida hicieran sus infusiones con hojas, pues las bolsas (incluso las orgánicas) están hechas con polímeros de plástico que pueden ser dañinos para los suelos y los océanos

“La mayoría de la gente no sabe que hay plástico en sus bolsas de te así que la ponen en el reciclaje, y eso también es problemático porque su único uso es plástico y eso poluciona el compost”, le dijo Jeroen Dagevos, de la Plastic Soup Foundation, al diario The Times UK. “La alternativa es sencilla: bolsas de papel o un huevo de metal, como en los viejos tiempos”.

La multinacional Unilever dijo al diario británico que sus bolsas estaban hechas 80% de fibra de papel que es “totalmente reciclable”. Greenpeace, por su parte, dice que el desperdicio plástico, aunque sea pequeño, afecta la salud de suelos, océanos y humanos.

Otras marcas también han estado bajo vigilancia desde 2010 cuando la opinión pública (sobre todo ciertos medios de comunicación como The Guardian y The Atlantic) se comenzaron a dar cuenta de que había plástico en las bolsas de té. “El material utilizado en la gama de bolsas de té piramidales de Twinings es completamente biodegradable y compostable”, dijo la empresa a The Sydney Morning Herald. “El material se deriva del almidón de maíz. El almidón es tratado por una enzima para crear el compuesto poli-ácido láctico que tiene un carácter ‘plástico’ que puede hilarse en filamentos”.

Sin embargo, las bolsas de té cuadradas estándar, utilizadas para tés como Earl Grey, desayuno inglés y té verde, están “selladas con calor”, lo que significa que se aplica una película delgada de polipropileno para sellar los dos lados. Su gama de “cuerdas y etiquetas con bolsita” también contiene polipropileno y una pequeña cantidad de emulsión de copolímero acrílico, un pegamento a base de plástico que une las bolsas.

La forma en que se fabrican las bolsitas de té varía según la marca, pero según The Guardian, del 70 al 80 por ciento de las bolsas están hechas de papel compostable, mientras que el 20 al 30 por ciento restante contiene polipropileno resistente al calor. Esto es para evitar que la bolsa se rompa, pero sí significa que pequeños trozos de malla de plástico quedan en el suelo cuando desechamos las bolsas.

¿Podrían las bolsas de té de plástico también ser malas para nuestra salud?

Eso mismo se preguntó la escritora de The Atlantic, Taylor Orci, en 2013. Generalmente las bolsitas se fabrican con nailon de grado alimentario o tereftalato de polietileno (PET), que son dos de los plásticos más seguros. “Ambos tienen puntos de fusión muy altos, que ofrecen cierta seguridad a los consumidores, ya que uno pensaría que el punto de fusión del plástico es la temperatura a la que uno debería preocuparse por comerlo accidentalmente”.

Sin embargo, existe otro punto de temperatura para los plásticos que Orci menciona llamado temperatura de “transición vítrea” (Tg). Esa es la temperatura a la cual la molécula en ciertos materiales como los polímeros comienza a descomponerse. Como regla, la Tg de un material siempre es menor que el punto de fusión. En el caso del PET y el nylon de calidad alimentaria (que usan las bolsitas) todos tienen una Tg menor que la temperatura del agua hirviendo. Esto significa que las moléculas que componen estas bolsas de té de plástico comienzan a descomponerse en agua caliente.

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Jensy Mier y Terán

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