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Batalla de última hora en EE.UU. para evitar el fin de la neutralidad en la Red

Salvo sorpresa de última hora, los reguladores acabarán este jueves con la norma que impide, entre otras cosas, priorizar el acceso a determinado contenido

Después de años de debates, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en sus siglas en inglés) tiene previsto dar la puntilla este jueves a la neutralidad en la red, un conjunto de normas que buscan que la información que circula en Internet sea tratada con igualdad. Es decir, que los contenidos no puedan ser bloqueados, ralentizados o priorizados por las compañías proveedoras de Internet. La FCC podría permitir que las compañías segmentaran los precios de acceso a determinados contenidos -vídeo bajo demanda, por ejemplo- o que hicieran pagar más a creadores de contenido por obtener velocidades de descarga más rápida para sus productos.

Para los detractores de la propuesta, acabar con la neutralidad en la red sería un golpe directo a la naturaleza abierta de Internet, que arrinconaría a las «start up» y a las pequeñas compañías -incapaces de pagar como los gigantes tecnológicos por una descarga rápida de sus contenidos-, deterioraría la libertad de expresión en la red y facilitaría el bloqueo de contenidos.

Quienes lo defienden -en esencia, los proveedores de Internet- aseguran que la decisión abriría nuevos campos a la innovación y a la mejora de la infraestructura de las redes de banda ancha.

En el centro de la polémica está Ajit Pai, el presidente de la FCC, nombrado para el cargo tras la llegada al poder de Donald Trump. Con el nuevo presidente, los miembros del consejo de la FCC nombrados por republicanos son tres, frente a dos demócratas.

«Lo que en realidad significará la derogación de la neutralidad en la red es volver a tener un Internet gratis y libre», explicó Pai esta semana en la cadena Fox News. «El Gobierno ya no regulará cómo los proveedores de servicios o cualquier otra entidad en Internet gestionan sus redes».

La apuesta de Pai es una reacción a la decisión del anterior presidente de la FCC, Tom Wheeler, nombrado por Barack Obama, de convertir en 2015 el acceso a Internet en un servicio público, regulado igual que la conexión telefónica. Pai asegura que ese cambio ha hecho caer la inversión de las compañías proveedores en su redes un 5,6% en 2016, comparado con 2014, lo que acabará provocando menos innovación en accesos a la red más rápidos y mayores costes para los usuarios (otros estudios muestran que desde 2015, la inversión total de esas compañías ha crecido un 5%).

«Transparentes»

El plan de Pai es que el acceso a Internet deje de ser un servicio público y que su supervisión la compartan la FCC y la Comisión Federal de Comercio, con el objetivo de que no incurran en prácticas fraudulentas y que sean «transparentes» sobre su tratamiento de contenidos. Michael Powell, ex presidente de la FCC con Bill Clinton y George W. Bush, ha defendido la propuesta de Pai y ha asegurado que no afectará a un Internet abierto porque es en el interés económico de los proveedores de Internet que siga siendo así.

A pesar de todo ello, la mayoría de analistas ven varios efectos claros a la votación para acabar con la neutralidad en la red: las proveedoras de Internet crearán servicios de priorización, con más velocidad para determinados contenidos. Pero antes de ello, y de forma inmediata, se desatará una batalla legal y legislativa contra la decisión. Con anterioridad, varias sentencias judiciales han defendido la regulación de Internet como servicio público. La oposición demócrata se ha posicionado en pleno contra la decisión y plantará batalla en el Congreso. Algunos miembros díscolos de los republicanos, como la senadora Susan Collins, han defendido la neutralidad en la red, mientras que Mike Coffman, compañero de partido en la Cámara de Representantes, exigió este lunes a la FCC que retrase la votación y que permita al Congreso tratar el asunto a fondo.

Desde la llegada de Pai, la reacción de asociaciones de usuarios y de los creadores de contenido en Internet ha sido furibunda. Hoy habrá protestas delante de la FCC, una extensión de una campaña durante meses en Internet. Una encuesta de la Universidad de Maryland muestra que el 83% de los estadounidenses están en contra del fin de la neutralidad en la red, incluidos tres de cada cuatro votantes republicanos. Quienes han bajado la presión han sido los gigantes de Internet como Google, Facebook, Netflix o Amazon, que tuvieron una actitud muy combativa al principio en la defensa de la neutralidad. Ahora quizá lo dan por hecho y se preparan para adaptarse a un nuevo ecosistema.

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Jensy Mier y Terán

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