El Día Mundial de la Felicidad se conmemora el 20 de marzo, con el objetivo de concientizar acerca de la importancia del bienestar de las personas. Este sentimiento es considerado como un estado anímico esencial para todo ser humano, el cual puede ser experimentado a través de diferentes estímulos.
Asimismo, esta fecha busca incentivar hábitos y costumbres que acerquen a las personas con su versión más feliz.
Día mundial de la felicidad: ¿Por qué se celebra hoy?
En 2012, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) impulsó celebrar la felicidad cada año en esta fecha durante una reunión que se llevó a cabo en Bután.
Esta nación sirvió de ejemplo para la jornada, puesto que declaró este estado de ánimo como un valor esencial y un derecho vital, más importante que los ingresos. Es así que este país creó el concepto de Felicidad Nacional Bruta.
A partir de esta efeméride, la ONU y sus Estados miembros destacan y tienen como objetivo garantizar la felicidad para todas las personas.
Por ese motivo es que se incluyeron diferentes políticas dentro de la Agenda 2030 que ayudarán a alcanzar la meta: “Reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos”.
Hábitos para mantener el buen humor y felicidad
Para alcanzar un estado de felicidad contante, es importante incorporar algunas acciones a la rutina para mejorar el ánimo.
Conversar con alguien o realizar algún tipo de terapia: hablar con alguien acerca de los pensamientos y las emociones es una gran manera de sentir que uno está acompañado.
Pedir ayuda si es necesario o bien realizar estos intercambios puede proporcionar una nueva perspectiva y elevar el estado de ánimo.
Socializar: un estudio realizado por la Universidad de Harvard durante 85 años fundamenta una correlación entre la calidad de las relaciones y su incidencia en la felicidad.
Aquellas personas que contaban con vínculos cercanos y “cálidos”, no solo presentaban un mejor estado de ánimo, sino un buen estado físico general al envejecer.
Meditar: La ONU y la OMS en conjunto alientan esta práctica. Llevar a cabo esta disciplina diariamente contribuye al bienestar general y disminuye ciertos síntomas de ansiedad o estrés.
Encontrar un hobby o actividad recreativa: establecer un momento de creatividad, deporte o desafío a nuestras capacidades y talentos promueve el autoestima y genera motivación, necesaria para la vitalidad.