Dos hombres fueron emboscados y asesinados a tiros en plena vía pública de Tucupita. El ataque no fue un simple ajuste de cuentas: fue una ejecución planificada por el control territorial de una zona en disputa entre grupos delictivos rivales.
Fueron interceptados y acribillados en la vía
El hecho ocurrió el pasado 19 de julio en la avenida Orinoco de la parroquia San Rafael, municipio Tucupita, estado Delta Amacuro. Las víctimas, Elberto José Narváez Meta (36) y Gabriel Josué Narváez (22), se desplazaban en una motocicleta cuando fueron interceptadas por al menos cuatro hombres armados.
Los criminales, que ya los esperaban en el lugar, les dispararon en múltiples ocasiones sin mediar palabra. El ataque fue tan rápido como preciso. Los cuerpos quedaron tendidos en el pavimento, mientras los homicidas huían con la motocicleta como botín simbólico del poder sobre la zona.
Una ejecución por “control de plaza”
Según las investigaciones del Cicpc, las víctimas eran señaladas por un grupo rival de estar disputando el control del territorio para actividades ilícitas. El asesinato fue una advertencia: en esa zona, quien cruce los límites paga con sangre.
Las averiguaciones permitieron identificar a los presuntos autores materiales. Uno de ellos, Oswer Miguel Beria Beria (20), ya había sido capturado en días recientes. Ahora, fueron detenidos Luis Felipe Marín Palomo (28) y Leonardo José Torres Legon (28), también señalados como participantes directos en la emboscada.
Un cuarto implicado, considerado clave en la estructura de la banda, permanece prófugo.
Avanza la investigación
Durante los allanamientos, el Cicpc recuperó dos teléfonos celulares que podrían contener información sobre los movimientos del grupo. El caso quedó a disposición de la Fiscalía Segunda del Ministerio Público en Delta Amacuro, que continúa las diligencias para determinar si hay más implicados y cómo se organizó la ejecución.
Este doble homicidio pone en evidencia una realidad cada vez más común en los estados fronterizos de Venezuela: la disputa armada por territorios donde el poder no lo ejercen las instituciones, sino las bandas criminales.