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EE.UU. autoriza a petroleras a operar en Venezuela con nuevas reglas y pagos supervisados

EE.UU. autoriza a petroleras a operar en Venezuela bajo un nuevo esquema de control financiero y contractual, tras la emisión de licencias que permiten actividades limitadas de petróleo y gas junto a PDVSA. La decisión, anunciada este viernes 13 de febrero, busca reactivar parcialmente una industria cuya producción cayó cerca de 50 % desde 2017.

La medida fue adoptada por la administración de Donald Trump mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. El nuevo marco impone reglas estrictas sobre pagos, contratos y plazos de revisión.

Cinco compañías internacionales resultaron beneficiadas con las licencias. Entre ellas figuran Chevron, BP, Repsol, ENI y Shell, que podrán avanzar en actividades operativas bajo supervisión estadounidense.

EE.UU. autoriza a petroleras a operar en Venezuela mediante licencias revisables

EE.UU. autoriza a petroleras a operar en Venezuela a través de las Licencias Generales 49 y 50, que flexibilizan de forma parcial el sector petrolero y gasífero. Estas licencias permiten negociar, firmar y ejecutar contratos bajo condiciones específicas.

La Licencia General 49 habilita negociaciones y acuerdos contingentes para exploración, desarrollo y producción. Las empresas pueden preparar contratos sujetos a aprobaciones futuras, aunque varias operaciones requieren permisos adicionales.

La Licencia General 50 autoriza transacciones directas vinculadas a operaciones de petróleo y gas con entidades determinadas. Esta disposición beneficia de forma directa a las compañías internacionales ya activas en el país.

Las empresas podrán reanudar o mantener actividades existentes, como producción y desarrollo de activos. Sin embargo, los contratos quedan sujetos a revisión periódica cada 90 días.

Pagos controlados y contratos bajo leyes de Estados Unidos

Los acuerdos con PDVSA o con entidades controladas por la estatal venezolana deberán regirse por leyes de Estados Unidos. Cualquier disputa se resolverá en tribunales estadounidenses, según las condiciones establecidas.

Los pagos de regalías, impuestos u otros compromisos financieros no ingresarán de forma directa al sistema venezolano. Estos montos se canalizarán a cuentas supervisadas por Estados Unidos, como el Foreign Government Deposit Fund.

El nuevo esquema busca limitar el flujo libre de recursos y asegurar un control estricto sobre las operaciones. Al mismo tiempo, apunta a incentivar una recuperación gradual del sector energético venezolano bajo un marco regulado.

La autorización marca un cambio relevante en la política energética hacia Venezuela y redefine las condiciones bajo las cuales operarán las petroleras internacionales en el país.

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