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Venezolanos denuncian que Doral se convirtió en un pueblo fantasma por operativos de ICE

Venezolanos denuncian que Doral se convirtió en un pueblo fantasma por operativos de ICE, ante el temor generado por el incremento de las acciones migratorias y las deportaciones en esta ciudad de Florida.

Residentes y comerciantes aseguran que numerosas personas han reducido sus salidas por miedo a ser detenidas. Algunos negocios reportan fuertes caídas en sus ventas, mientras crecen los cuestionamientos al acuerdo de cooperación migratoria 287(g) firmado por la ciudad.

Venezolanos denuncian que Doral se convirtió en un pueblo fantasma por operativos de ICE

Doral es una de las ciudades con mayor presencia venezolana en Estados Unidos y durante años ha recibido informalmente el nombre de “Doralzuela”.

Más del 85 % de sus aproximadamente 81.000 habitantes son hispanos y cerca de la mitad de la población es venezolana, según cifras reseñadas por EFE.

Sin embargo, residentes aseguran que el ambiente de la ciudad ha cambiado notablemente ante el aumento de los operativos migratorios.

Calles, restaurantes y otros establecimientos presentan menor movimiento, mientras algunos migrantes evitan salir de sus viviendas por temor a encontrarse con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Comerciantes locales han llegado a reportar reducciones de hasta 70 % en sus ventas, que atribuyen al temor provocado por los operativos migratorios.

Algunos venezolanos hablan de un sentimiento de “traición”

La situación también ha provocado reacciones entre residentes que respaldaron políticamente al presidente Donald Trump.

“Hay mucha indignación, mucho miedo, un sentimiento de traición”, afirmó a EFE la residente Liz Rebecca Alarcón al describir el ambiente existente entre algunos miembros de la comunidad.

El escenario contrasta con lo ocurrido meses atrás en Doral, donde se registraron importantes concentraciones de venezolanos celebrando los acontecimientos políticos ocurridos en Venezuela a comienzos de 2026.

Ahora, el debate migratorio ocupa buena parte de las preocupaciones de la comunidad.

Los operativos de ICE se han hecho cada vez más visibles en diferentes puntos de la ciudad y residentes comparten diariamente en redes sociales fotografías, videos y alertas sobre la presencia de agentes federales.

Acuerdo 287(g) genera controversia en Doral

Parte de las críticas están dirigidas al acuerdo conocido como 287(g), aprobado por las autoridades de Doral para establecer mecanismos de cooperación entre la policía local y las autoridades federales de inmigración.

Activistas y dirigentes políticos solicitaron esta semana que la ciudad abandone ese acuerdo.

La alcaldesa Christi Fraga ha sostenido, sin embargo, que Doral no puede impedir que agentes federales desarrollen operativos migratorios dentro de la ciudad.

Fraga también ha señalado que actualmente Doral no tiene funcionarios municipales entrenados para ejercer funciones migratorias bajo ese programa y ha cuestionado la manera en que se están desarrollando algunas operaciones de ICE.

La discusión sobre el acuerdo continúa mientras aumenta la presión de organizaciones comunitarias para que sea revisado.

Comercios también sienten impacto de los operativos

Las consecuencias no se limitan al temor de quienes enfrentan posibles procedimientos migratorios.

Propietarios de restaurantes y comercios aseguran que cada vez reciben menos clientes debido a que algunas personas prefieren permanecer en sus viviendas.

Durante una concentración realizada frente al Ayuntamiento de Doral, empresarios afirmaron que diferentes establecimientos han registrado caídas de entre 40 % y 70 % en sus ingresos.

El impacto económico ha añadido una nueva dimensión al debate sobre las políticas migratorias y sus consecuencias para una ciudad cuya población está compuesta mayoritariamente por inmigrantes.

Así, venezolanos denuncian que Doral se convirtió en un pueblo fantasma por operativos de ICE, mientras residentes, comerciantes y autoridades locales debaten el impacto que las acciones migratorias están provocando en una de las principales comunidades venezolanas de Estados Unidos.

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