Un trabajador de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) protagonizó una arriesgada maniobra para intentar apagar un transformador incendiado en Valle de la Pascua, estado Guárico. El empleado utilizó tres botellas de refresco de dos litros que lanzó directamente hacia el equipo eléctrico mientras permanecía sobre la cesta elevada de un camión de mantenimiento.
La intervención, aparentemente improvisada, habría permitido controlar las llamas. Sin embargo, el procedimiento expuso al trabajador a riesgos de descarga eléctrica, quemaduras y una posible explosión del transformador.
Trabajador de Corpoelec intentó apagar incendio con botellas de refresco
El incidente ocurrió en Valle de la Pascua, municipio Leonardo Infante del estado Guárico, mientras un transformador eléctrico permanecía envuelto en llamas.
De acuerdo con la descripción de lo ocurrido, el trabajador se encontraba sobre la plataforma elevada de un camión utilizado para realizar labores de mantenimiento en las redes eléctricas.
Desde esa posición, comenzó a lanzar botellas de refresco de dos litros contra el equipo incendiado.
Después de arrojar cada envase, el empleado se agachaba inmediatamente dentro de la cesta, aparentemente para protegerse de una posible reacción del transformador.
La maniobra se repitió tres veces hasta que, según el reporte, las llamas parecieron extinguirse.
No se informó si el trabajador sufrió lesiones durante la intervención ni si el suministro eléctrico fue interrumpido previamente.
¿Por qué es peligroso apagar un transformador con refresco?
Los incendios en instalaciones eléctricas requieren procedimientos especializados debido al riesgo de electrocución, arcos eléctricos y proyección de materiales calientes.
Arrojar líquidos sobre un transformador que permanece energizado puede aumentar el peligro, especialmente cuando no se ha confirmado la desconexión del suministro.
Además, las bebidas gaseosas contienen agua y otros componentes que no las convierten en agentes adecuados para extinguir incendios eléctricos.
Aunque los refrescos contienen dióxido de carbono disuelto, su concentración y forma de liberación no equivalen al funcionamiento de un extintor de CO₂.
Los extintores especializados utilizan agentes y mecanismos de descarga diseñados para combatir determinados tipos de fuego bajo condiciones controladas.
Por ello, el uso de botellas de refresco no constituye un método seguro ni recomendado para atender este tipo de emergencias.
Maniobra genera interrogantes sobre seguridad laboral
La actuación del trabajador también plantea preguntas sobre los recursos disponibles para las cuadrillas encargadas del mantenimiento de las instalaciones eléctricas.
Entre los aspectos que requieren aclaratoria se encuentran la disponibilidad de equipos contra incendios, los protocolos de emergencia y las condiciones de seguridad durante la intervención.
Asimismo, resulta necesario determinar si el transformador estaba energizado cuando el empleado intentó apagar las llamas.
Hasta el momento, no se ha informado si Corpoelec abrió una investigación interna o emitió un pronunciamiento sobre lo ocurrido.
Tampoco se conocen las causas que provocaron el incendio del equipo.
¿Qué hacer ante el incendio de un transformador eléctrico?
Ante un incendio en un transformador, la principal recomendación es mantenerse alejado de la instalación y alertar a los organismos de emergencia y a la empresa responsable del suministro eléctrico.
La intervención debe quedar a cargo de personal capacitado, con equipos de protección adecuados y después de evaluar los riesgos eléctricos.
No se deben arrojar agua, bebidas ni otros líquidos sobre instalaciones que puedan permanecer energizadas.
El episodio ocurrido en Valle de la Pascua evidencia los riesgos de improvisar durante una emergencia eléctrica. Aunque el trabajador aparentemente consiguió sofocar las llamas, todavía se desconocen las condiciones técnicas en las que realizó la maniobra y si contaba con los equipos de seguridad necesarios.





