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Celebran 311 años de la aparición de La Chinita

Hoy es el día de la Virgen nuestra señora del Rosario de Chiquinquirá y este año al Zulia le tocó vivir la devoción por la Chinita en tiempos de pandemia.

Todos los 18 de noviembre se han convertido de fiesta para los fieles creyentes del pueblo zuliano y sus alrededores.

La Basílica es una obra arquitectónica representativa de la ciudad de Maracaibo, y es mencionada en numerosas canciones de Gaita adonde tambien está presente en cuadros, postales y otras manifestaciones; no obstante, en esta ocasión debido a la situación el aforo estará considerablemente reducido.

La recorre Virgen de Chiquinquirá Maracaibo en su día

El arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, destacó que a pesar de la situación «ha sido muy alentador ver la fe del pueblo y expresar su devoción a la virgen» ante la reliquia que está expuesta desde el domingo pasado en la puerta de la Basílica.

«Unas siete mil personas han pasado a encontrarse con la madre buena, la madre morenita»

Informó que la celebración de la misa será este miércoles a las 8 de la mañana en un aforo reducido de 25 por ciento de la Basílica y con las normas de bioseguridad sanitarias.

Posteriormente «María va a acompañar a su pueblo», en un recorrido de la reliquia por todo Maracaibo y San Francisco de 170 kilómetros.

La virgen siempre ha traído un mensaje alentador de esperanza y futuro. «Ella nos fortalece y nos toma de la mano para seguir caminando en bien de nuestro pueblo», expresó.

Cómo fue encontrada la CHINITA 

Corría el año de 1749, en el mes de noviembre, cuando a una mujer que lavaba su ropa en las orillas del Lago de Maracaibo de repente le llamó la atención  una tablita de madera fina, que flotaba en el lago; la recoge pensando usarla para tapar una Tinaja de agua que tenía en el corredor de su casa; se la lleva y la colocó allí, pero, la madera empezó a mancharse y cuando la afortunada mujer la limpió; luego  notó que aparecían vestigios de una imagen religiosa y la coloca en un sitio especial de la casa. Poco tiempo después ocurre el milagro.

Una mañana, la mujer estaba colando café, cuando escucha unos golpes como si alguien estuviera llamando. Al ir a ver lo que sucedía, quedó asombrada porque la tablita brillaba con una Luz que llenaba todo el lugar;  la casa empezó a sacudirse y se iluminó por completo «con los fulgores que la misma difundía en haces meridianos»y aparecía claramente la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

La anciana, postrada de hinojos ante la Virgen de Chiquinquirá empezó a gritar ¡Milagro, ¡Milagro!». A los gritos de la mujer; (de ahí proviene el nombre del sector y de la Avenida “El Milagro” que corre a orillas del Lago), la humilde casita de la lavandera; se llena al acudir los vecinos  quienes vieron a la Virgen «de color mestizo y de faz indígena, que a todos miraba con semblante acogedor.

También numerosas personas acudieron,  se llena con el Pueblo alborozado y van los Sacerdotes a presenciar el prodigio; convirtiéndose por esto la casa de la humilde mujer en un lugar de veneración de la Virgen por parte de múltiples creyentes.

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