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Claves: cinco puntos de vista

La población inicia el fin de semana tratando de digerir los más recientes anuncios gubernamentales

El gobierno anunció medidas económicas que apenas comienzan a ser digeridas por la población. Los más escépticos hablan de la quiebra del aparato económico y los más optimistas aspiran que sea esta la tabla de salvación de un país en crisis.

Cinco economistas emitieron opiniones cuando el Presidente Nicolás Maduro apenas despedía su cadena nacional de radio y televisión.

Luis Oliveros: «Un salario mínimo de Bs. 180.000.000 en la coyuntura actual implica el cierre de miles de empresas y el desempleo de muchísimas personas. Aunque el gobierno les pague el diferencial de la nómina por tres meses (algo que por cierto, va en contra de un déficit fiscal 0)».

Henkel García: «Salario mínimo en Bs. 1.800 = BsF. 180 millones. Una locura, tendremos la inflación diaria más alta de nuestra historia, no sé si de toda la historia económica del mundo».

Francisco Rodríguez: El gobierno de Nicolás Maduro no ha ofrecido un plan de estabilización macroeconómica.  Lo que ha hecho es presentar un conjunto de medidas, algunas de las cuales carecen de sentido económico, que guardan muy poca coherencia entre sí».

Alejandro Grisanti: «Los anuncios son un cambio radical a la política económica de los últimos 20 años. Dolarización y fuerte incremento de impuestos. Dada la restricción externa parece poco probable que logren estabilizar. El incremento salarial, si bien fue brusco, era necesario. Nuestros trabajadores no podían ganar lo equivalente a menos de un kilo de arroz al mes».

Luis Vicente Leon: «Es difícil analizar el programa presentado por Maduro porque se mezclan los anuncios realmente importantes y de fondo (y hay algunos ortodoxos importantes) con un maquillaje (populista) tan pastoso y contradictorio que confunde y complica la interpretación de impactos.

El gobierno ha reconocido la necesidad de anclar la economía a una variable externa a su control como el precio internacional del petróleo (una decisión acertada), pero lo hace camuflado en un vehículos bastante maltrecho en términos de confianza y viabilidad como es el Petro.

El gobierno ha reconocido la necesidad de legalizar el mercado paralelo y ha usado un valor cercano a su tasa de hoy (seis millones de BsF/$) para fijar el precio inicial del Petro.

El gobierno promete total disciplina fiscal y déficit cero. Aunque es una propuesta interesante, resulta inverosímil su aplicación, pues representaría pulverizar una quinta parte del PIB. Pero además resulta contradictoria con un aumento descomunal de los salarios».

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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