El Gobierno colombiano ha restringido drásticamente las alternativas de regularización para migrantes venezolanos, según reveló un informe del medio Semana. Actualmente, solo el 11,6 % de quienes solicitan la visa especial de visitante venezolano reciben una aprobación por parte de la Cancillería.
Se eliminaron las rutas seguras implementadas por gobiernos anteriores
Con la llegada de Gustavo Petro al poder, se desactivaron los mecanismos implementados por las dos administraciones anteriores, como los permisos especiales de permanencia (PEP) y el Estatuto Temporal de Protección (ETPV). Esto ha dejado a miles de venezolanos sin opciones claras de legalización.
Aunque quienes ya se encontraban en Colombia de forma regular pueden gestionar una cédula de extranjería, aquellos que migraron recientemente o no cumplieron con los trámites a tiempo enfrentan serias dificultades para acceder a un estatus migratorio legal.
Visa especial de visitante venezolano es casi inaccesible
La única opción vigente para quienes desean regularizarse es la visa especial de visitante venezolano, creada en diciembre de 2024. Sin embargo, el proceso es complicado y la tasa de aprobación es baja. De 64.000 solicitudes documentadas entre 2015 y 2024, menos del 12 % ha sido aprobada.
Esta información fue obtenida a través de un derecho de petición al Ministerio de Relaciones Exteriores. No obstante, la Cancillería no reveló cuántas solicitudes fueron rechazadas, argumentando que los datos sobre visados son sensibles para la seguridad nacional y la política exterior.
Persisten los obstáculos desde Venezuela
La situación se complica aún más por las dificultades que tienen los venezolanos para obtener documentos oficiales en su país de origen. Muchos migraron sin pasaportes vigentes o sin poder apostillar sus documentos, lo que limita sus posibilidades de acceder a un estatus regular en el extranjero.
El endurecimiento de los requisitos coincide con el aumento de migrantes venezolanos tras el robo electoral de 2024 en Venezuela, que consolidó el poder de Nicolás Maduro. Muchos de los nuevos migrantes son defensores de derechos humanos, políticos o activistas que buscan protección.
Colombia, que hasta hace pocos años lideraba una política de acogida regional, ahora enfrenta críticas por cerrar las puertas a miles de personas que huyen de la crisis venezolana sin rutas seguras para protegerse legalmente.





