La crisis de gasolina en Venezuela ha llevado a un escenario peligroso y desesperante para los ciudadanos. Sin embargo, detrás de esta crisis se encuentra un fenómeno alarmante: las tomas ilegales en los oleoductos. Grupos delictivos han convertido el comercio ilícito de gasolina en un negocio lucrativo, especialmente en la Faja Petrolífera del Orinoco y la región de Anzoátegui.
Estas acciones ilegales no solo empeoran la escasez de combustible, sino que también representan un peligro para quienes se involucran en ellas. En este artículo, exploraremos en detalle la problemática de las tomas ilegales en los oleoductos de Venezuela y su impacto en la crisis de gasolina.
Las tomas ilegales en los oleoductos de Venezuela se han convertido en un próspero negocio para las mafias que operan en la Faja Petrolífera del Orinoco y a lo largo de la Troncal 16. Aunque estas tomas son principalmente operadas por indígenas de la etnia kariña y cumanagotos, se sospecha que hay una red de personas no identificadas detrás de estas actividades ilícitas. Los compradores aprovechan esta situación para obtener combustible de manera rápida y a un precio más bajo que en las estaciones de servicio convencionales.
En la zona de las tomas ilegales, la comunicación por radio es clave, ya que no hay señal de telefonía móvil. Las mafias que se dedican a estas actividades ilegales realizan un seguimiento de los vehículos desde el momento en que se desvían hacia los lugares donde se encuentra el combustible hasta que abandonan el área.
Esto evidencia la existencia de una estructura delictiva organizada que contribuye al deterioro de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). A pesar de los esfuerzos de las autoridades para combatir estas acciones, las tomas ilegales se extienden por territorios despoblados y de difícil acceso, lo que dificulta su erradicación.
El comercio ilegal de gasolina es extremadamente peligroso. Han ocurrido accidentes mortales, como el caso de un hombre de 29 años que falleció por asfixia mientras extraía gasolina directamente de una fosa en el municipio Guanipa. Además, en las áreas donde se almacena combustible de forma ilegal, no existen las condiciones adecuadas ni las medidas de seguridad necesarias, lo que ha resultado en explosiones y otros accidentes menores que a menudo no son reportados. Estos incidentes ponen en riesgo la vida de quienes se involucran en estas actividades ilícitas y también de las comunidades cercanas.
El comercio ilegal de gasolina ha contribuido al desabastecimiento sostenido de combustible en varias zonas de Venezuela. En lugares donde operan mafias de extracción, las estaciones de servicio subsidiadas experimentan largas filas y tiempos de espera de hasta una semana. Como medida para combatir las mafias, se cerró el suministro directo de combustible a través del poliducto en el Sistema de Suministro de Oriente de Pdvsa (Sisor). Sin embargo, aún no hay una fecha definida para reiniciar el bombeo de combustible de manera directa.
Las tomas ilegales en los oleoductos de Venezuela representan un grave problema que agrava la crisis de gasolina en el país. El comercio ilegal de combustible no solo perjudica la economía y el funcionamiento de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), sino que también pone en peligro la vida de las personas involucradas en estas actividades y de las comunidades cercanas. Es fundamental que las autoridades tomen medidas más efectivas para combatir estas prácticas delictivas y garantizar un suministro de combustible seguro y confiable para los ciudadanos.
Además, se requiere una mayor atención y apoyo a las comunidades afectadas por el desabastecimiento de gasolina, buscando soluciones a largo plazo que promuevan el bienestar y la estabilidad en el país.




