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¿En qué consiste “la fase pendular” de las negociaciones en Venezuela?

El gobierno de Nicolás Maduro y la oposición que encabeza Juan Guaidó definen en estas horas las condiciones de un proceso de negociaciones en Venezuela que podría derivar en acuerdos tales como un cronograma electoral amplio y el levantamiento de sanciones económicas.

Maduro confirmó la presencia en Venezuela desde la semana pasada de una delegación del Reino de Noruega, que en 2019 facilitó un proceso de conversaciones que finalmente no lograron pactos entre las partes.

El presidente venezolano se refirió a esas diligencias como un “enlace pendular” y su principal rival de la oposición, Juan Guaidó, reconocido por decenas de países como presidente interino, también le llamó “fase pendular”. Pero, ¿en qué consiste esta etapa del proceso de negociaciones políticas en el país?

Se trata de un momento del diálogo donde los facilitadores, como Noruega, conversan con cada una de las partes para hallar una fórmula consensuada de “modo, tiempo y lugar” del proceso, es decir, pasa por concretar cómo, cuándo y dónde se discutirá formalmente una agenda política que zanjaría la crisis política en Venezuela, explica Giorgio Cellini, abogado de la Universidad Católica Andrés Bello y analista de asuntos de política exterior.

“La fase pendular es la definición de las condiciones para que se pueda dar el proceso de diálogo. Básicamente, son las conversaciones preliminares”, indica.

Cellini, exasesor de la Comisión de Política Exterior del Parlamento de 2015, de mayoría opositora, precisa en entrevista con la Voz de América que esa etapa también involucra la definición de los actores involucrados en el diálogo, es decir, quiénes serán los delegados de Maduro y de Guaidó.

En particular, se perfila dónde se llevarían a cabo esas negociaciones. Guaidó adelantó que México y Noruega podrían ser la sede de las conversaciones.

Cellini destaca que parece haber consenso en la fase preliminar en cuanto a México como nicho del diálogo debido a la buena reputación de su diplomacia, sin importar la inclinación del presidente de izquierda Andrés López Obrador.

“A pesar de que el gobierno mexicano tiene una ideología afín al gobierno venezolano, la verdad es que la diplomacia mexicana es bastante estándar y equilibrada. La oposición tiene comunicación fluida y permanente con México, que tiene una tradición diplomática muy fuerte y estable”, señala.

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