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La amnesia del caribe llega a República Dominicana

Tras el amargo petitorio de Visa por parte del gobierno de la República Dominicana a los venezolanos, vuelven las "calculadores migratorias" que suman y restan el flujo de ciudadanos que una vez tuvo determinado país en Venezuela y que hoy, condicionan el ingreso de aquel hermano que en su oportunidad le dio la bienvenida en su tierra

Cada país de la región que solicita Visa a los venezolanos para poder ingresar a su territorio resulta un trago amargo que revuelve el recuerdo de cómo Venezuela le dio cobijo al inmigrante cuando huía de su patria natal.

Algunos llegaban por huir de las crisis económicas, falta de oportunidades, dictaduras oprobiosas; o simplemente, deslumbrados por el progreso petrolero que experimentaba Venezuela. Traducido en libertades políticas, oportunidades de negocios, buena educación, infraestructura, avances en la salud; que no tenían en sus países, y en especial, en el Caribe.

Por eso, es inevitable recordar a Aruba, Curazao, Saint Marteen, Trinidad y Tobago, Ecuador, Perú, Chile; y ahora a República Dominicana.

A continuación, un breve recuerdo de lo que fue la migración de dominicanos en Venezuela y cómo ha sido la relación entre ambos países en el siglo 21:

Primera ola migratoria

Con la llegada del régimen militar de Rafael Leonidas Trujillo, un gran número de dominicanos emigraron a Venezuela. La mayoría de ellos con altos niveles educativos que no estaban a favor del régimen.

Década de los 80s

En la década de 1980 sumaban aproximadamente 37.000 los nacionales dominicanos en Venezuela, encontrando en el país una rápida acogida e integración a la sociedad, donde fueron bien recibidos, llegando incluso a establecer «zonas dominicanas», como la parroquia San Juan (Quinta Crespo) en pleno centro de Caracas. Incluso hoy en día residen una gran cantidad de ellos con plenos derechos sociales y cedulados.

Década de los 90s

Posterior a la década de 1990, el dominicano que emigraba a Venezuela lo hacía más por curiosidad que por necesidad. O como un puente para emigrar a otras naciones de la región ya que Venezuela, por tradición, siempre mantuvo sus puertas abiertas.

Intercambio comercial durante la primera década del 2000

Buena parte de la estabilidad política y económica que goza en la actualidad República Dominicana fue potenciada por los acuerdos suscritos durante este tiempo con Petrocaribe, cuando compraban petróleo (sumamente costoso para la época en los mercados internacionales) en cómodas cuotas y precios especiales.

O por la inversión de compañías venezolanas que invirtieron en infraestructura y negocios en la nueva economía que comenzaba a pujar en la isla.

Las sumas y las restas

Hoy en día, los venezolanos recordamos con cariño decenas de profesionales dedicadas al mundo de la peluquería y la belleza que hicieron su vida en Venezuela. Excelentes sastres y camiseros que construyeron un nombre en el país. Cocineros que entre fogones daban lo mejor en los restaurantes más cotizados de Caracas. Incluso músicos adoptados como un venezolano más como fue el caso de Billo Frómeta. Por nombrar los oficios más reconocidos y recordados donde dejaron huella.

Todavía, contabilizando aproximadamente 29 mil venezolanos – incluyendo aquellos de origen dominicano y venezolanos de pura cepa- que se han radicado en la isla durante esta diáspora, sigue siendo menor al que arribó en su oportunidad entre la década de los 80s y 90s.

 

La historia definitivamente no puede predecir el futuro. Ojalá todos los países tengan la estabilidad para que sus ciudadanos puedan desarrollarse a plenitud en su tierra natal. Y aquellos que quieran moverse libremente como ciudadanos del mundo también puedan hacerlo. Pero somos humanos y solemos cometer los mismos errores.

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Acerca del Autor

Redacción - El Clarín

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