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Masacre en Tumeremo fue planificada

La masacre en Tumeremo del pasado 14 de octubre resultó que no se trató un ataque fortuito de la guerrilla, sino que fue previamente planificada por una serie de hechos ocurridos el 26 agosto de este año en medio de una reunión pacífica entre el Coporo y el ELN.

 

El día en cuestión ambos grupos se reunieron en la mina Corre Gente para tratar unos temas de interés. Antes de empezar la charla, Coporo y su mano derecha, Talao, le dieron una muestra de hospitalidad local a los colombianos y los ametrallaron.

 

Además de romper el acuerdo de que todo sería de forma pacífica, Coporo ordenó desaparecer los cadáveres de los 5 guerrilleros y tomar como botín sus armas y equipos.

Entre las víctimas de la fallida reunión se encontraba el segundo comandante del ELN en el estado Bolívar.

 

La guerrilla respondió -apenas hace 2 semanas- con una emboscada en la que Josué Zurita, alias Coporo, resultó herido.

4 de los más cercanos a Coropo cayeron en la vía entre las minas El Termo y Corre Gente.

Los cadáveres fueron tomados como premio por el ELN.

 

Desde ese momento Coporo cogió monte para recuperarse y Talao se tomó las riendas provisorias de la banda.
Creyeron que sus muertos saldarían las bajas que causaron en la guerrilla, pero se equivocaron.

 

Una nueva replesalia estaba en marcha y fue puesta en práctica la mañana del 14 Octubre

Los insurgentes emboscaron a alrededor de 50 personas en la mina conocida como Los Candados, mientras se dirigían a Corre Gente.

 

¿Población o sistema?, preguntaban los guerrilleros. Cada respuesta era cotejada con un hombre previamente infiltrado en el grupo de Coporo y Talao.

Si confirmaban que era población (minero), lo apartaban. Si sospechaban que era del sistema (banda), lo ejecutaban.

 

Adela recibió un tiro en la frente porque era la pareja de Talao, el 2do al mando. Abigail también, pero porque se la pasaba con Adela para arriba y para abajo. A César, Jose Luis y Jean Carlos los acusaron de hacer con sus motos mandados a la banda; también fueron ejecutados.

 

A Edixon lo asesinaron porque las pasajeras de su moto, con la que se ganaba la vida haciendo viajes a la mina, eran Adela y Abigail. Sobre la septima víctima, el joven indígena con el tatuaje de escorpión en el brazo izquierdo, dicen que su respuesta fue: Soy malandro.

 

Posteriormente los guerrilleros viraron hacia los rehénes apartados por ser mineros y les efectuaron varias ráfagas con sus fusiles, apuntando de la cintura hacia abajo; hirieron a 10.

Terminada la emboscada, los pata e’ goma se enrumbaron a su zona y desaparecieron.

 

Fuente: Correo del Caroní

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Redacción - El Clarín

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