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Mesoneros, parqueros y embaladores pasan trabajo por falta de efectivo

La escasez del efectivo ha hecho bajar sus ingresos hasta un 90%

En un recorrido realizado en restaurantes, estacionamientos y reconocidas líneas  de automercados de la heroica  ciudad de la juventud, nos conseguimos con  trabajadores indirectos quienes se muestran vulnerables ante la escasez del reconocido bolívar en papel moneda. En la mayoría de los casos, su pago depende única y exclusivamente de las propinas que les dejan las personas a las cuales les prestan su servicio.

 

Los afectados indicaron que para ellos la propina es muy importante, como cualquier otro empleo de sus ingresos depende cubrir  gastos propios y los de sus familiares. En la actualidad, lamentablemente en los últimos meses sus ingresos han bajado hasta un 90% decayendo así su calidad de vida.

 

Estos trabajadores aseguran y reconocen que existen otras medidas de aumentar sus ingresos de manera electrónica usando la banca móvil, pero no cuentan con los recursos necesarios para lograrlos.

 

Mesoneros de una pollera expresaron que a medida que el efectivo fue desapareciendo aumentaron sus preocupaciones, Luis Ramírez “en mi caso ahora paso trabajo hasta para el pasaje, hace un año con mis propinas podía en mis días libres sacar a pasear a mis hijas, actualmente mi propina semanal no pasa de mil quinientos mil bolívares y lo uso para comprar alimentos para mi hogar”. Jorge Rondón “Da tristeza ver desaparecer nuestra moneda en físico, anteriormente mi propina las ahorraba y a final de mes podía comprarme hasta un par de zapatos, de un tiempo para acá simplemente no me alcanza para casi nada”.

 

José Sosa, es un parquero desde hace 15 años, quien con lágrimas en los ojos manifestó que sentía tristeza al ver que tanto el como otras personas no disponen de efectivo “siento pena con las personas que se me quedan mirando y me dicen Cheito, discúlpame pero no tengo efectivo, yo las miro y sonrío, miro al cielo pidiéndole a Chuito que nos haga el milagro”.

 

Deivis Solorzano un joven embalador, manifestó que anteriormente podían cubrir parte de sus estudios pero “ahora no alcanza ni para comprarnos un potecito de agua mineral, cuando el día es muy bueno, solo llego a cien mil bolívares diarios, cuando un pan lo tengo que comprar hasta en quinientos mil bolívares”

 

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Acerca del Autor

Redacción - El Clarín

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