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No duerme bien y no tiene apetito porque tiene miedo. Foto: Luis Morillo

Morella, la mujer que pasó 31 años en cautiverio decidió mostrar su rostro

Identificada como Morella León López de 50 años de edad, mujer que ha sido y es noticia luego de permanecer recluida durante 31 años en un apartamento del conjunto residencial Los Mangos de Maracay, se mostró frente a las cámaras por primera vez desde trágica experiencia.

En una entrevista concedida al medio digital Crónica Uno, la mujer aseguró que actualmente se encuentra recuperándose, el acobijo de su familia, el Internet y la evolución de la tecnología ha ayudado poco a poco a Morella a integrarse en una sociedad la cual desconocía.

Morella volvió a comer proteínas, además de probar varias frutas y otros alimentos que no consumió durante todos los años que estuvo secuestrada Lo que menos he comido son lentejas, bromeó, porque los granos, la pasta y los huevos fueron su dieta por más de tres décadas, detalló.

Por otra parte Morella quiere aprender un oficio, le gusta el corte y la costura y la repostería. Antes quiere retomar su comprensión lectora, porque en todos esos años no leyó.

 

“Me dieron el libro Bajo la misma estrella y no lo he terminado, me cuesta leer y debo leer un párrafo varias veces. Para estudiar algo primero debo retomar la lectura porque no leo en voz alta ni respeto los signos de puntuación. También quiero trabajar” Aseguró.

 

Morella estuvo cautiva en dos hoteles y en tres apartamentos de Maracay. Foto: Luis Morillo

 

Cómo fue su encierro

No le agradaba estar despierta en el día porque no tenía nada que hacer, por eso trataba de acostarse tarde para poder dormir durante dos horas, era una forma de bloquearse. Cuando tienes una rutina no calculas el tiempo, solo sabes lo que haces y ya.

Aseguraba que necesitaba tener encendida la radio y el televisor. Siempre con un tono muy bajo para no ser escuchada, porque Matías la regañaba y le decía que se escuchaba hasta el pasillo, eso a ella la asustaba.

Morella era muy cuidadosa de sus movimientos para no hacer ruido. Alzaba los muebles al limpiar y trataba de que nada se le cayera al suelo. Todo le representaba un riesgo.

 

«Cuando estaba en la cocina y escuchaba al vecino fregando me daba miedo fregar, porque sabía que se iba a escuchar el grifo”.

 

Vea también: Morella: La mujer que estuvo 31 años secuestrada en Maracay

 

 

Con información: Crónica Uno 

 

 

 

 

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