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Los victorianos han comenzado a buscar sus abrigos

Pacheco se asoma a La Victoria

La Victoria.-  Con el mes de octubre a medio camino y el consecuente advenimiento del otoño del norte, en La Victoria se ha hecho sentir un importante descenso en la temperatura ambiente.

Aun cuando en el día se sigue sintiendo algo de calor, en las tardes, pero sobre todo en las primeras horas de la mañana el llamado “Pacheco” ataca a los desprevenidos ciudadanos.

 

 “Ayer salí tempranito a trabajar, pero me tuve que devolver de la parada a buscar la chaqueta, porque el frío estaba fuerte” Así comentó Jean Carlos Gómez residente del centro de La Victoria.

 

Enrique Lugo, sexagenario residente del 23 de Enero dijo:

“No sé si es que me estoy poniendo viejo, pero ahora “El Pacheco” como que me está pegando más temprano, estamos en octubre pero parece que estuviéramos ya en diciembre”.

Carolina Molina, de la parte alta de la urbanización Las Mercedes reveló.

“Ya empezamos a desempolvar las cobijas, todavía no las he usado, pero de verdad que he comenzado a sentir ese fresquito que antecede a la Navidad”

En tanto que María López Rodríguez rememoró

 

“Cada vez que comienza a pegar este friíto que muchos llaman “Pacheco”, yo me acuerdo de cuando era joven y nos íbamos a patinar a las misas de aguinaldo”.

 

“Primero era en la Plaza Ribas, en los alrededores de la Iglesia Matriz pero luego los Padres Carmelitas las hacían en Las Mercedes y hasta allá íbamos a parar con nuestros termos de café y las areptas dulces. Eran otros tiempos.

 

La Leyenda de Pacheco

La costumbre de llamar “Pacheco” al descenso de temperaturas que se produce en Venezuela en los meses finales del año, viene de una historia o leyenda caraqueña de finales del Siglo XIX o comienzos del XX.

Según esta tradición oral, Pacheco era un viejo cultivador de flores que vivía y trabajaba en la zona de Galipán en medio del cerro El Ávila al norte de la ciudad capital.

Durante todo el año Pacheco cultivaba sus flores y las enviaba para su venta a la ciudad, pero cuando ya se acercaba el mes de diciembre, el frio en Galipán y las condiciones de su vivienda que no deben haber sido optimas, obligaban al anciano a bajar a Caracas, hasta que el frio pasara y pudiera volver a su choza en la montaña.

La “bajada de Pacheco” se convirtió en toda una tradición para aquella bucólica sociedad caraqueña que trascendió incluso a la existencia del pintoresco personaje cuyo apellido se convirtió en sinónimo de ese agradable clima decembrino

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