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Tiroteado en la pista de baile

Funcionarios policiales indagan móvil del crimen bajo supuesta venganza personal

El reguetón sonaba duro, eran las tres de la mañana cuando el sicario se acercó su víctima. El pistolero bamboleaba su cuerpo al ritmo estridente de la música hasta que se acercó lo suficiente para disparar siete tiros. La víctima cayó a los pies de su novia en la pista de baile.

Carlos Édward Rodríguez Medina, de 23 años, no supo exactamente qué pasó hasta que su victimario se le acercó y le vació la cacerina a escaso medio metro.

El “Palacho”, como identificaron los testigos al homicida, huyó antes de que la miniteca dejara de sonar.

El cuerpo del invitado permaneció dentro de la vivienda del sector Cerros del Vigía, parroquia Santa Lucía de Maracaibo, hasta el amanecer. Ninguno se atrevió a moverlo por temor a que el asesino regresara y se vengara.

Testigos dijeron que la fiesta empezó a las 7.00 de la noche en la calle 78 -Dr. Portillo- y se mantuvo en la vía pública hasta las 2.00 de la madrugada. Por quejas de los vecinos, los asistentes descongestionaron la vía y se instalaron en el patio de la vivienda. Tres horas después ocurrió el asesinato.

La policía científica se inclina a la venganza como móvil del crimen. Indagan si existió alguna diferencia entre los vecinos.

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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