El reciente anuncio sobre la reactivación de operaciones marítimas bajo el histórico nombre de Conferry no solo marca el retorno de una de las marcas más recordadas del transporte venezolano. También reabre una discusión que permanece sin resolverse desde hace casi quince años: el destino de la empresa original intervenida por el Estado en 2011.
La familia Tovar, fundadora de Conferry, difundió un comunicado público en el que aclaró que no guarda relación con la operación actualmente anunciada y que no participa en su administración, gestión ni actividades comerciales.
Sin embargo, más allá de esa precisión, el documento plantea una reflexión más amplia sobre la historia de una empresa que durante décadas fue sinónimo de conectividad entre el territorio continental y Nueva Esparta.
Una empresa que marcó a generaciones
Durante años, Conferry se convirtió en una referencia del transporte marítimo nacional. Sus embarcaciones movilizaron millones de pasajeros, vehículos y mercancías, contribuyendo al crecimiento económico, turístico y social de Margarita y del oriente venezolano.
La familia recuerda que la empresa fue construida durante décadas por trabajadores, marinos, técnicos, profesionales, usuarios y accionistas que consolidaron una operación admirada dentro y fuera del país.
Para muchos venezolanos, el nombre Conferry representa mucho más que una marca comercial. Forma parte de la memoria colectiva asociada al desarrollo del cabotaje nacional.
La intervención que cambió la historia
En septiembre de 2011, el Estado venezolano intervino la empresa. Según expone el comunicado, el proceso implicó la ocupación de activos, instalaciones, flota, operaciones, nombre comercial e identidad corporativa.
Desde entonces, sostiene la familia Tovar, gran parte de los activos que integraban la empresa original se deterioraron, dejaron de operar o desaparecieron.
A juicio de los propietarios fundadores, la reaparición de la marca obliga a mirar también lo ocurrido durante estos años y a evaluar los resultados de una de las intervenciones empresariales más emblemáticas de la historia reciente venezolana.
Más que una marca
Uno de los elementos que destaca el comunicado es que la reactivación utiliza el nombre histórico de Conferry, así como los colores y símbolos concebidos por su fundador, Rafael “Fucho” Tovar.
Para la familia, este hecho demuestra que el valor de la marca logró sobrevivir al paso del tiempo y mantenerse vigente en la memoria de los venezolanos.
“Lo que ha permanecido intacto es el valor de la marca Conferry en la memoria colectiva de los venezolanos”, señala el documento.
Una historia que sigue abierta
La familia Tovar sostiene que aún permanecen pendientes compromisos asumidos por el Estado venezolano en el marco del proceso iniciado en 2011, incluyendo obligaciones derivadas de un acuerdo suscrito en 2013.
No obstante, el planteamiento central del comunicado trasciende el aspecto patrimonial. Los antiguos propietarios consideran que el regreso de Conferry debería servir para promover una reflexión sobre el destino de la empresa original, el estado de sus activos y las consecuencias de una decisión que transformó el mapa del transporte marítimo nacional.
Además, el momento es oportuno para que el Estado venezolano envíe un mensaje de respeto a la propiedad privada y seguridad jurídica a los inversionistas extranjeros que hoy ven oportunidades de negocios en el país.
“La recuperación del nombre Conferry también debería ser una oportunidad para cerrar correctamente una deuda histórica, jurídica e institucional que lleva demasiados años sin solución”, afirma el documento.
Casi quince años después de la intervención, el regreso de la marca ha devuelto a Conferry al debate público. Pero para quienes construyeron la empresa original, la historia aún no está completa.





