Publicidad

El Gran Hotel Budapest: ¿nostalgia y decepción?

La genialidad de un director que se desvanece en leves sonrisas

«Nostálgico», «grandeza» y «glamour de época» son solo algunos de los adjetivos con los que podemos describir un film que , sin duda alguna, es para un público selecto.

El «punch» de un gran elenco, dirigidos por el talentoso Wes Anderson, es una apuesta atrevida para llevar a la gran pantalla un clásico del teatro que no levantó mucho interés en las taquillas. Pese a sus rimbombantes escenarios, maquillaje, vestimenta y actuación de altísima calidad que se desdibuja con un argumento flojo y que no logra captar el interés de la masa crítica.

Anderson profundiza su singular y creativo estilo a través de la recreación de un fantástico, figurado y lujoso hotel en el que ocurre una aventura de robo, asesinato, nostalgia y aventura; en medio de una pujante Europa del siglo XX.

Ténicamente es un film que podría, fácilmente, ser de 100 puntos (de 100). El dilema con la película es que pese a la gran inversión y el talento que se desborda de la película que estimula los sentidos de un pequeño grupo de personas.

«Deliciosa», «maravillosa» y sofisticada» es una fuerte candidata, siempre y cuando la crítica logre captar la sensibilidad que emana del reparto, una singularidad de las películas de Anderson. La «lentitud» del argumento y algunos tramos del dialogo, sumado a las particular manera de expandir el universo dentro de El Gran Hotel Budapest es el principal punto de inflexión entre la gloria y la decepción para el público.

Loading...


Acerca del Autor

Ángel Medina

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad