Publicidad

German Fleitas: El primer presidente de Venezuela fue afrodescendiente margariteño

Un personaje "sortario" dentro de los anaqueles de la historia patria

Estamos confundiendo “afrodescendiente” con “negro”. Una cosa es ser “negro” y otra es ser “afrodescendiente”. Casi todos los “negros” somos “afrodescendientes”, pero no todos los “afrodescendientes” son “negros”. Tuve un alumno que era blanco, pelo amarillo y ojos azules y era afrodescendiente.

Por eso cuando en el censo preguntaban si se era “afrodescendiente” yo me preguntaba: ¿Y cómo lo vamos a saber? ¿Acaso por el color de la piel? Esa pregunta me pareció un disparate sencillamente porque en Venezuela casi todos (con muy pocas excepciones), lo somos.

Es como si confundiéramos a los mangos con las frutas. Todos los mangos son frutas, pero no todas las frutas son mangos. Hubiera sido más clarificante, preguntar: ¿Es Usted “negro?” El Panteón Nacional está lleno de “afrodescendientes”, comenzando por Simón Bolívar, José Rafael Revenga y Pedro Camejo y eso por nombrar solamente a tres de los cuatro que están en el Altar Mayor (el otro es Daniel Florencio O´Leary que era irlandés).

Sobre esto escribiremos próximamente, pero por ahora, solo quiero referirme al Primer Presidente de Venezuela quien era “afrodescendiente” aunque no fuera “negro”. Ser “afrodescendiente” es simplemente “descender de africanos” y el venezolano que niegue que entre sus ascendientes hay africanos, comete el mismo error que cometería quien niegue que también hay indios y que también hay españoles.

El 19 de abril de 1810 no se declaró ninguna independencia, sino que por el contrario, se formó una Junta Defensora y Conservadora de los derechos del rey Fernando VII, quien se encontraba en España, preso por los franceses.

Esta Junta, a la que se debía dar el tratamiento de “Su Alteza” -y a sus miembros el de “Señoría”- y que encabezaba sus decretos así: “Don Fernando Séptimo, Nuestro Señor, y en su Real nombre, la Junta de Caracas…”, hace y deshace en nombre del rey y pone y quita personajes, al extremo, de que quien le da los grados de Capitán, Mariscal de Campo y “General de mis Reales Ejércitos” a Bolívar, Ribas y Miranda, es EL REY, a través de dicha Junta de Gobierno de Caracas; o sea, que es el propio monarca quien le da grados militares a los soldados que lo van a destronar.

El 19 de abril fue “un primer paso” como había habido muchos, pero con la diferencia de que este si tuvo “su segundo paso” el 5 de julio tal día como ayer, de 1811, cuando sí se declaró la independencia. Entre ellos: la rebelión del negro Miguel en las minas de Buría en 1552, el alzamiento en 1732 del zambo valenciano Andrés López, llamado popularmente “Andresote”, el de Juan Francisco de León en Panaquire y valles cercanos en 1749, la manifestación de los mantuanos de Caracas por la independencia en julio de 1781; los anhelos expresados en carta enviada por el victoriano Juan Vicente Bolívar padre del Libertador al general Francisco de Miranda; la tentativa revolucionaria en 1795 dirigida por José Leonardo Chirinos; la conspiración de Gual, España y Picornell y las tentativas fracasadas de Miranda en Ocumare el 27 de abril de 1806 y de la Vela de Coro el 3 de agosto.

Muchos “primeros pasos” pero sin “segundos”. Pues bien, esta Junta de Caracas, juntamente con tener que salir a los campos de batalla a defender el golpe de estado que le había dado a las autoridades del gobierno realista de Caracas – que no al Rey- decidió convocar un congreso con representantes de todas la provincias, lo cual le llevó todo lo que restaba del año 1810 y los dos primeros meses de 1811.

Por fin, el congreso se reúne el 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde de San Javier (en la Esquina de El Conde) en Caracas, posteriormente, se traslada a la capilla de la Universidad y del Seminario Tridentino de Santa Rosa de Lima, donde hará la declaración. Ese congreso escogió como Bandera el pabellón tricolor usado por Francisco de Miranda en 1806; sancionó la Primera Constitución de la República; creó la Alta Corte de Justicia, organizó el Poder Judicial y discutió durante todo marzo, abril, mayo, junio y los cuatro primeros días de julio, hasta que el 5 de julio declaró solemnemente la Independencia de Venezuela.

Este primer congreso a los tres días de haberse reunido, el 5 de marzo, nombra un Poder Ejecutivo integrado por tres presidentes (un triunvirato) quienes gobernarían una semana cada uno y cuyas ausencias serían cubiertas por tres suplentes, uno para cada uno. Los tres presidentes fueron el doctor Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón; y sus tres suplentes Manuel Moreno de Mendoza, Mauricio Ayala y el doctor Andrés Narvarte.

Sortearon los turnos y le tocó el primero al doctor Cristóbal Mendoza Montilla. A los dos días, el 7 de marzo en la tarde, el poder ejecutivo toma posesión, pero como el primer presidente designado se encontraba en Barinas, quien asume es el suplente Manuel Moreno de Mendoza, pasando así a ser el primer venezolano que asume la presidencia de Venezuela.

Los abogados celebramos nuestro día el 23 de junio porque en esa fecha (de 1772) nació en Trujillo el doctor José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla (Cristóbal Mendoza), hijo de Luis Bernardo Hurtado de Mendoza y Gertrudis Eulalia Montilla, parienta de los Montilla dueños de la hacienda “Santa Rosa” del Pao de Zárate. Fue ilustre abogado emparentado por los Briceño y por los Hurtado de Mendoza con familias victorianas, quien “fue y no fue” el primer presidente de Venezuela a sus 29 años. A sus 16 entró a la universidad, estudió filosofía, viajó, en Santo Domingo obtuvo el título de Doctor en Derecho Civil y Canónico y Licenciado en Artes.

Regresó a Venezuela y ejerció su profesión en el bufete del Dr. Antonio Nicolás Briceño en Trujillo. Viajó a Mérida y ejerció al lado de destacados abogados, entre ellos, Hipólito Elías González (tío de Vicente Campo Elías). El 10 de Julio de 1.792 la Real Audiencia de Caracas le confiere el título de abogado. Se casa en Barinas con Juana Méndez Mendoza. Al comienzo del siglo XIX enviuda y contrae nuevamente matrimonio con su parienta María Regina Montilla del Pumar.

En 1807 es electo Alcalde del Cabildo de Barinas y en 1811 son elegidos diputados en representación de Barinas ante el Primer Congreso Constituyente, tanto él como su hermano Luis Ignacio Mendoza.

El 5 de Marzo de ese mismo año, el Congreso lo designa como Presidente del Triunvirato Ejecutivo que regiría al país. Le corresponde como Presidente de la República de turno, firmar el Acta de la Independencia.

Se casa posteriormente el 14 de Agosto de 1.811 con Gertrudis Buroz Tovar hermana de los ilustres próceres. Al caer la Primera República, Mendoza se refugia en Nueva Granada y en 1813 acompaña al Brigadier Simón Bolívar en la Campaña Admirable. Bolívar lo nombra Gobernador Político de Mérida y luego con el mismo cargo pero en Caracas a donde entra acompañándolo el 7 de Agosto de 1813. Propuso en el Cabildo Abierto el 14 de Octubre de 1813, se le confiriera a Simón Bolívar el título de “Libertador”, siendo aprobado por aclamación.

En julio de 1814 José Tomás Boves toma a Caracas y Mendoza y su familia se refugian en Trinidad. Regresa a Caracas en el año 1821 cuando fue nombrado Presidente de la Corte Superior  de Justicia del llamado Departamento de Venezuela. Se dedicó al trabajo intelectual e inició junto con Yánez, la primera Colección de Documentos históricos relativos a Bolívar en 1826.

Murió el 8 de febrero de 1829 en Caracas. El suplente fue un hombre muy sortario porque le tocó ser presidente en varias oportunidades hasta que por fin llegó el doctor Mendoza de Barinas. Ocupó la presidencia el 7 de marzo, el 17 de abril, el 9 de octubre, el 19 y 22 de diciembre de 1811 y el 7 de enero de 1812. El Dr. Cristóbal de Mendoza ejerció la Primera Magistratura el 22 y 29 de mayo y el primero de junio del año 11. Estará ejerciendo el poder cuando el 5 de julio se declare la autonomía absoluta y en consecuencia le toca como presidente, firmar el Acta de la Independencia. También era un hombre sortario.

Agravado a finales  de 1829, resuelve residenciarse en las afueras de Caracas  buscando un clima y un ambiente más  agradable y tranquilo en la búsqueda de su recuperación, y el 8 de febrero de 1829 muere el grande hombre de quien dijo El Libertador: «Cristóbal Mendoza es un modelo de virtud y bondad útil». En carta célebre le dirá: “Yo iré por delante conquistando y Usted vendrá detrás organizando”. Ahora bien, vamos a examinar quién era, qué hizo y por qué la historia condenó al olvido a don Manuel Moreno de Mendoza.

Nació en la isla de Margarita hijo del Brigadier General Joaquín Moreno de Mendoza fundador de Angostura (Ciudad Bolívar) y doña Francisca de Salas, nativa, casados por poder en Caracas. Abrazó la carrera de las armas -como su padre- y llegó a ser oficial de los Reales Ejércitos con el grado de Teniente Coronel; en agosto de 1810 la república independiente lo ascendió a coronel. Casó en Caracas en 1792 con Clara Isabel Ascanio Rada, con sucesión.

De su hoja de servicio se desprende que fue un buen oficial. Desempeñó bien la presidencia durante los breves períodos en que la ejerció. Hizo nombramientos, tomó decisiones importantes y respetó la alternabilidad. El 21 de marzo de 1812 el congreso eligió otro triunvirato integrado por el General Francisco Rodríguez del Toro, Francisco Xavier Uztáriz hacendado dueño de “La Guadalupe” en El Consejo y “La Concepción” en La Victoria y el Doctor Francisco Espejo. Los suplentes fueron Cristóbal Mendoza, Francisco Javier Mayz y Juan Germán Roscio de madre victoriana.

Este triunvirato es el que le cede todo el poder al general Miranda quien después de ganar dos veces la Primera Batalla de La Victoria contra el feroz Monteverde, antes de una semana, capitula (se rinde) ante el enemigo derrotado y deja caer la Primera República. Hoy en día, el coronel Moreno de Mendoza podría ser recordado con cariño como el primer presidente de Venezuela, pero cayó en desgracia porque al desaparecer la primera república, se pasó al bando realista y abandonó a los patriotas a su suerte. Murió viudo en 1841 y desde entonces ha permanecido en el olvido.

Compartido
Loading...


Acerca del Autor

Ángel Medina

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad