Publicidad

La Logia masónica Victoria N° 9 a pesar de estar ubicada en todo el centro de la ciudad, es uno de los monumentos arquitectónicos históricos menos conocidos de La Victoria.

La Venerable Logia Victoria N° 9

Una institución sesquicentenaria fundada por el General Santiago Mariño, Libertador de Oriente y comenzó su actividad cinco meses antes de la muerte del prócer, ocurrida en esta ciudad de La Victoria

 

Por Simón Henrique López.- Una vez finalizado todo el proceso de Guerra de Independencia, la estructura social en Venezuela fue modificada sustancialmente. Aun cuando se mantenía instituida la figura de la esclavitud, ya no era el color de la piel o la pureza de la sangre el elemento que determinaba la posición social. Ahora, en los inicios de lo que Carlos Marx llamó el modo de producción capitalista era la posesión de bienes de fortuna lo que determinaba el espacio a ocupar en la escala social.

 

Se está hablando de un país eminentemente agrícola cuyas plantaciones y tierras estaban totalmente arrasadas luego de más de diez años de guerra y en el cual la alta aristocracia poseedora anteriormente de un gran poder político y económico, había sido virtualmente borradas del mapa.

 

En este panorama la riqueza y por ende el protagonismo político y económico, quedaba en manos de los altos oficiales del ejército triunfante, algunos, como ejemplo el General Santiago Mariño, herederos de un pasado mantuano y de una alcurnia fortalecida por los laureles bélicos y otros, como el también General José Antonio Páez, cuyo ascenso social lo habían ganado a sangre y fuego en los campos de batalla y ayudados, porque no decirlo, por leyes como la de Espera y Quita y de Repartición de Bienes Nacionales.

 

Este período, al fin de la primera mitad del Siglo XIX y conocido por algunos como el procerato, significó en la practica el surgimiento de un grupo social hegemónico que pasó a la historia con el calificativo de Oligarquía Conservadora. Como es ineluctable en cualquier grupo y mucho más si este es de poder, esta Oligarquía Conservadora liderada desde un comienzo por Páez, comenzó prontamente a resquebrajarse, al punto de formarse en su seno una fracción que decía profesar ideas renovadoras y que en poco tiempo llegó a convertirse en el Gran Partido Liberal de Venezuela.

 

En este Partido Liberal, integrado en su mayoría por adversarios personales o ideológicos del General Páez, surgen nuevas y viejas figuras, pero entre todas destaca, tanto por sus antecedentes como por su capacidad de liderazgo, el General Santiago Mariño, quien había sido Jefe del Estado Mayor, ostentaba muy justificadamente el título de Libertador de Oriente y ahora podía ser considerado
como la cabeza visible de la naciente agrupación política opositora.

 

Desde tiempo atrás, el General Mariño tuvo vinculaciones con La Victoria, tanto que es aquí donde, el 5 de abril de 1814, se reúne con el Libertador Simón Bolívar en entrevista de la cual pudiera decirse que marcó el inicio de la unificación de Venezuela.

 

No obstante, no se conoce a ciencia cierta, la razón por la cual el prócer oriental adquirió, en 1823, en una subasta pública, la casona de La Victoria que había sido propiedad del Corregidor Francisco Javier de sosa, ni mucho menos porqué la convirtió, luego de la guerra, en residencia fija hasta su muerte.

 

Pudiese pensarse, a manera de especulación, que para su decisión privó la ubicación estratégicas de esta urbe, en todo el centro del país y puente de entrada hacia Caracas, pero el hecho cierto es que esta residencia sirvió de bunker a muchas conspiraciones liberales e incluso iba a ser escenario de la fallida
entrevista entre el General Páez y el ideólogo liberal Antonio Leocadio Guzmán, para tratar de evitar la Guerra Federal, junta está a la que no asistió el caudillo portugueseño 1 .

 

Como era de esperarse, la estadía de un hombre como Mariño en La Victoria, ni aún en sus últimos días de vida, iba a ser un mar de pasividad, por el contrario, significó su incorporación activa a la vida cotidiana; abrió un frente laboral en el campo y fundó la Logia Masónica, de allí la huella imborrable que este prócer, el Libertador de Oriente, dejara en esta ciudad.

 

Mariño funda la Logia

Para hablar de logias masónicas en Venezuela, es necesario retroceder un poco, hasta la segunda mitad del Siglo XVIII, época cuando en Europa en general y en Francia en particular, se desarrollaba la corriente filosófica o humanística conocida como La Ilustración de cuyo seno emergen las ideas anti monárquicas basadas en los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad que culminan con el más importante proceso político y social luego de la caída del Imperio Romano: La Revolución Francesa.

 

Por razones obvias, las primeras reuniones de los grupos revolucionarios galos, debieron realizarse en el más absoluto secreto y para ello recurrieron a la reserva de la institución semi filosófica y semi religiosa de la Francmasonería a la cual, dicho sea de paso, pertenecía la mayoría de los conjurados.

 

Sí se está conteste en que la Revolución Francesa ejerció influencia decisiva en las independencias de casi todos los países americanos, entre ellos Venezuela, es entonces obligante aceptar el alto grado de participación de las logias masónicas y la consecuente integración a las mismas de muchos de los forjadores de la nacionalidad, como el precursor Generalísimo Francisco de Miranda, el héroe de La Victoria, General José Félix Ribas e incluso el propio Libertador Simón Bolívar.

 

En virtud de esto, no es entonces difícil entender como Santiago Mariño, nacido y formado en la pudiente descendencia española y, por ende, estrechamente vinculado con las corrientes de pensamiento y opinión de Europa, establece su relación con la masonería.

 

A diferencia de otros oficiales republicanos, quienes vieron en la institución masónica sólo un medio adecuado para llevar adelante su revolución, Mariño si la asumió como propia y hasta el fin de sus días se comportó como un fiel masón practicante.

 

La iniciación del Libertador de Oriente en la corriente filosófica tiene lugar en el año 1809 en la Logia Les Freres Unis (Los Hermanos Unidos) en Puerto España-Trinidad, siendo apadrinado, si es que cabe tal término dentro de esta institución, por un farmaceuta llamado Jeromie Pastrice. 2 Les Freres Unis había sido fundada en 1788 en la colonia francesa de Santa Lucía, pero en 1795 pasó a
la isla de Trinidad, bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Pennsylvania. No obstante, a comienzo del Siglo XIX y como consecuencia de la guerra entre Estados Unidos e Inglaterra se ubica bajo la égida de la Logia Escocesa 3 Es en este rito escocés donde transcurre la vida masónica del General Mariño, cuyos múltiples altibajos no son difíciles de imaginar en medio de los inconvenientes y vicisitudes que significó la Guerra de Independencia.

 

Posterior a la gran contienda, ya más calmado, el ex Jefe de Estado Mayor dedica más tiempo a su trabajo y estudios masónicos y….

 

“…El 7 de abril de 1854 recibe Mariño (…)la comisión de la Muy Respetable Logia, para nombrar a tres hermanos para que instalen la Logia Masónica de La Victoria. Y, efectivamente, ocho días después, el 15 de abril de 1854 comienza sus trabajos tan noble Taller bajo la dirección de Joaquín León, su primer Venerable Maestro, y de Pantaleón Rodríguez y Diego Hurtado, vigilantes.” 4

 

De tal manera que las labores de la logia victoriana se inician apenas cinco meses antes de la muerte de su fundador, el General Mariño y se mantienen….

 

“….hasta 1868 año en que debido a la inestabilidad política abatió columnas, hasta 1878 cuando reanuda sus trabajos bajo la Veneratura del Respetable Hermano Manuel Fernández Pérez hasta el año de 1895. Otra vez se ve obligada en entrar en receso hasta el año 1900. Bajo la Dirección del Venerable Maestro Q:. H:. José Isabel Castro comienza de nuevo en 1901 hasta 1925. Los trabajos cesan nuevamente durante tres años. Se reactivan nuevamente en 1929 bajo la Dirección de los Q:. Q:. H:. H:. Cecilio Álvarez y
Rafael Alonzo Ribero…” 

 

La actual sede de la Logia Victoria, no fue conocida por Mariño, ya que la misma fue adquirida en 1879 6 , 25 años después de su muerte, en plena vigencia del régimen del General Antonio Guzmán Blanco que, como se sabe, fue un insigne masón y protector a ultranza de esta institución. Este edificio, declarado oficialmente como Monumento Histórico Municipal 7 , para efecto del análisis, puede dividirse en tres sectores perfectamente diferenciados:

 

El patio y las dependencias administrativas

Sin mucho que decir desde el punto de vista arquitectónico, conforma la mayor parte del espacio y su aspecto sencillo es común a casi todas estas solariegas casonas construidas entre los finales del Siglo XIX y los albores del XX, las cuales conservan aún mucho de la influencia de su pasado colonial.

 

El Taller

Ocupa el salón principal del edificio y se adapta a la intrincada simbología masónica. Entre las características más resaltantes y conocidas de este recinto figuran las columnas centrales, el piso ajedrezado (conformado de cuadros alternos blancos y negros), la cadena pintada al fresco en la parte superior y toda la multiplicidad de adminículos iconológicos encabezados por el compás y la escuadra, emblemas universales de la masonería.

 

La Fachada

Desde el punto de vista histórico y arquitectónico, es tal vez el sector más importante. Su estilo, al igual que en la mayoría de las logias masónicas de Venezuela, es ostensiblemente neoclásico, corriente que floreció al máximo en el país durante el auge arquitectónico del Presidente Guzmán quien, como ya quedó dicho, fue el gran mecenas de esta Institución.

 

En esta fachada destaca el gran frontón que, sostenido por columnas rematadas en capiteles dobles, le dan un definitivo aspecto helénico, característica esta del neoclasicismo.

 

Complementa el cuadro y refuerza el estilo, la presencia de dos bustos colocados en sendos pedestales ubicados en el pórtico; uno del Libertador Simón Bolívar y el otro representado una figura femenina tocada con el gorro frigio típico de los revolucionarios franceses que simboliza el concepto de libertad.

 

El frontón tipo griego en la entrada principal de la Logia Victoria N° 9 le
da una imagen de estilo innegablemente neoclásico. Al centro del
mencionado frontón las iniciales que universalmente identifican a la
Francmasonería; A…L…G…D…G…A…D…U… (A la gloria del Gran Arquitecto
del Universo).
El Busto del Libertador Simón Bolívar, de quien se afirma que también
perteneció a la masonería.
Representación simbólica de la libertad, tocada con el gorro frigio
característico de los revolucionarios franceses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartido
Loading...


Acerca del Autor

Prensa

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad