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Una papa caliente en manos de Putin

Caso de un cineasta ucraniano condenado a 20 años por presuntas actividades terroristas

El caso del cineasta ucraniano Oleg Sentsov, condenado a 20 años de cárcel por presuntas actividades terroristas en Crimea, se ha convertido en una patata caliente para el presidente ruso, Vladímir Putin, en vísperas del Mundial de fútbol.

Cuando parecía que la Copa Mundial estaba libre de política tras fracasar los llamamientos al boicot y sofocado el incendio diplomático causado por el caso Skripal, Sentsov se declaró en huelga de hambre indefinida.

«Yo, Oleg Sentsov, ciudadano de Ucrania condenado ilegalmente por un tribunal ruso (…) declaro una huelga de hambre indefinida a partir del 14 de mayo de 2018. La única condición para ponerle fin es la liberación de todos los presos políticos que se encuentran en territorio de Rusia», aseguró.

Como es bien sabido, Putin no reconoce la existencia de presos políticos en Rusia y en la reciente visita del presidente francés, Emmanuel Macron, volvió a defender la legalidad de la condena de Sentsov.

«Sentsov fue detenido por preparar atentados terroristas, no por actividades vandálicas», dijo y acusó a Occidente de doble rasero por no mostrar el mismo interés hacia el jefe la agencia rusa RIA Novosti en Ucrania, Kiril Vishinski, detenido en Kiev por alta traición.

Los atentados cometidos por Sentsov a los que alude Putin serían los ataques perpetrados con líquido inflamable en abril de 2014 contra las oficinas del partido del Kremlin, Rusia Unida, y la Sociedad Rusa de Crimea en Simferópol, capital peninsular.

Además, Sentsov y el también ucraniano Alexandr Kolchenko son acusados de intentar volar con un explosivo la estatua de Lenin que se encuentra en la plaza del mismo nombre en Simferópol y el monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial en el puerto de Sebastopol, base de la flota rusa del mar Negro.

El ucraniano, al que también se le acusa de crear un grupo terrorista y de ser miembro del Sector de Derechas, organización ultranacionalista ucraniana proscrita en este país, cometió esos delitos después de la anexión rusa de Crimea de marzo de 2014.

Activistas de Derechos Humanos y opositores rusos consideran desproporcionada la condena y exigen la liberación del cineasta, demandas a las que se han sumado EEUU, la Unión Europea y reputados artistas como Pedro Almodóvar, Ken Loach o Wim Wenders.

«Acabo de hablar con Sentsov a través de una comunicación por vídeo. Intenté convencerle de que suspendiera su huelga de hambre, pero está decidido y me ha pedido que no intente convencerle de que cambie de opinión», dijo esta semana la opositora Ksenia Sobchak.

Reveló que el considerado por Amnistía Internacional como preso de conciencia «ha perdido ya dos dientes», aunque «aún no muestra síntomas de escorbuto».

«Me da mucha pena. Está muy delgado y pálido», señaló Sobchak, que le entregó en su momento a Putin una petición de indulto para 16 presos políticos, incluido Sentsov, que el jefe del Kremlin ordenó estudiar.

Sentsov, que ha sido trasladado a una celda especial debido a la huelga de hambre, cumple condena en la prisión conocida como «Oso Polar», en el círculo polar ártico.

La defensora del pueblo, Tatiana Moskalkova, aseguró que su oficina supervisa permanentemente la salud de Sentsov en estrecha colaboración con los servicios penitenciarios.

En cuanto al aspecto político del caso -la demanda de liberar a todos los presos políticos-, aseguró que es «una cuestión de diálogo», aunque agregó a renglón seguido que no es un asunto de su competencia.

Por si fuera poco, el periodista ruso Shura Burtin también se declaró en huelga de hambre en solidaridad con Sentsov, ya que advirtió que el preso ucraniano podría morir en el intento.

«A mí me da absolutamente igual de que quién es Crimea. Estamos hablando una persona que ha sido condenada a 20 años por delitos fabricados», escribió en Facebook.

La organización ucraniana LetMyPeopleGo estima en 64 los ciudadanos ucranianos retenidos en territorio ruso «por motivos políticos».

En el centro de Kiev, concretamente en el corazón revolucionario del Maidán, tuvo lugar el sábado un acto multitudinario para pedir la liberación de Sentsov, oriundo de Crimea y que tiene la doble ciudadanía ruso-ucraniana.

Ese acto fue secundado en una docena de ciudades en todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania, Italia, Francia, Reino Unido o Canadá, «e incluso Rusia», según explicó el presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

«Quiero dar las gracias a todos los que participaron en las acciones de apoyo a Sentsov en todo el mundo», dijo.

Hace un año Putin accedió a canjear a la piloto ucraniana Nadezhda Sávchenko -que también estuvo varias semanas en huelga de hambre en prisión-, por dos militares rusos apresados en Ucrania.

También indultó en 2013 a su peor enemigo, el magnate Mijaíl Jodorkovski, que durante sus más de diez años entre rejas también había dejado de comer en varias ocasiones

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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