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Las 6 grandes causas de la caída del Barcelona

Existen varias interpretaciones sobre el colapso de juego y resultados del FC Barcelona, que le ha costado la eliminación de la Champions League.

Existen varias interpretaciones sobre el colapso de juego y resultados del FC Barcelona, que le ha costado la eliminación de la Champions League y la pérdida de la cómoda ventaja que tenía en la Liga española sobre el Atlético de Madrid y el Real Madrid.

1- Cansancio y/o mala preparación física

El analista Gabriele Marcotti explica que, antes del partido del domingo, Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar Jr habían acumulado 16.058 minutos de fútbol competitivo para su club y sus respectivos equipos nacionales: 18% más que el trío atacante del Bayern Munich, 42% más que el del Manchester City, 57% más que el del Real Madrid y nada menos que 63% más que el del Atlético de Madrid.

Agrega que los delanteros del Barça no son sustituidos durante los partidos de club y también hacen largos viajes para cumplir con sus compromisos internacionales, entre los que figuró, para Messi y Neymar, la Copa América.

2- Malas relaciones entre jugadores importantes y el DT Luis Enrique

El asturiano es un desastre para las relaciones personales: tras la derrota ante el Valencia, el periodista Víctor Malo le preguntó cortésmente como había influido la preparación física en el bajón de abril. El técnico puso mala cara y le pidió que repitiera su apellido… malo, malo.

Cabe suponer que la versión de las malas relaciones se fortalecerá si continúan los resultados negativos; en este sentido se señala la ausencia de Xavi Hernández, actualmente en el club de Qatar Al Sadd SC, el gran pacificador la temporada pasada tras un desencuentro similar entre Messi y Luis Enrique.

3- Abatimiento de Messi y Neymar debido a sus conocidos problemas extra futbolísticos, que mantienen ocupadas a legiones de abogados, fiscales y contadores en dos continentes

Sea cual fuere la razón, resulta evidente que en las últimas semanas estos dos cracks se han mostrado apáticos, sin los brotes de alegría que caracterizan su juego.

(En este sentido se podría argumentar que el cansancio es el verdadero causante de esta falta de chispa: es evidente que Messi ya no encara a sus marcadores con la misma capacidad de regate, su cintura endurecida, sus arranques en velocidad menos repentinos, sus tiros y pases menos precisos.)

Cabe anotar, también, que Messi jugó bastante bien ante el Valencia, anotando su gol 500 y mostrándose bastante activo en numerosos movimientos; el Barça cayó debido en gran medida a la acción del guardavallas brasileño Diego Alves, quien jugó un partido magistral.

4- Plantilla corta, con poco recambio

Esto se debe a varios factores, entre ellos la sanción de la FIFA que impidió al club incorporar nuevos jugadores durante las «ventanas» de verano e invierno de 2015; los estatutos del club, que limitan (excesivamente, según dicen los críticos) el gasto en jugadores; y la dificultad de la adaptación de los nuevos futbolistas al peculiar estilo de juego culé.

5- Los problemas tácticos derivados de la transición entre el «tiki taka» heredado de Guardiola al juego de posesión con ráfagas de contraataque de Luis Enrique

El partido ante el Valencia, según explica el analista Abel Rojas, de Ecos del Balón, «quedó tácticamente definido» por el adelantamiento de la línea de cuatro «ché«: el espacio entre un portero en una gran jornada y sus zagueros hizo caer a los medios del Barça en la tentación de acentuar demasiado la verticalidad, enviando demasiados pases largos.

6- Cambio del molde psicológico del grupo, pasando de la concentración en lo que sale bien a las dudas sobre las consecuencias de malos resultados

Es posible que este sea el aspecto más importante del colapso: el psicólogo del Leicester FC, Ken Way, decía la semana pasada al periodista Oliver Kay, del Times, que los pensamientos positivos «son como teflón» (quiere decir que no quedan fijados en la conciencia) «y se diluyen rápido, pero las visualizaciones negativas tienden a pegarse, como Velcro».

Es muy fácil que un grupo pierda la fe y deje de apoyar la causa común (como el caso del Chelsea al comienzo de esta temporada), pero muy difícil que pase de sensaciones negativas a una actitud de confianza y esfuerzo común.



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elclarin

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