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Adiós Chile

Horas apenas de conocerse el resultado de la consulta, tuvimos ocasión de escuchar algunas respuestas de chilenos alborozados por el triunfo de la opción que conlleva a la redacción de una nueva Constitución“Acabaremos con el neoliberalismo”“El poder será para el pueblo” y pendejadas similares.

Eso nos permite deducir dos opiniones lamentables con relación al país chileno. La primera, está desconectado del mundo, desconoce lo que ha acontecido en naciones vecinas como Argentina (los Kirchner) Venezuela (Chávez), Nicaragua (Ortega), Ecuador (Correa) y hasta Brasil (Lula) que antes que buscar respuestas en su Carta Magna se dedicaron, con la sola excepción de Lula, a buscarle cinco patas al gato. Y en segundo lugar que olvidaron los chilenos que su nación, ese Chile que hoy reprueban, se convirtió hasta hace apenas un año la economía mejor posicionada de América Latina, incluidos México y Brasil, medición donde privó la excelencia en el manejo de los factores económicos que repercuten en el PIB por encima de las veleidades filocomunistas de quienes ahora aprovechan una pifia elemental de Piñera con la subida de tarifas en el metro, para incendiar literalmente a Santiago y otras ciudades chilenas.

¿Qué viene ahora? Que ciudadanos supuestamente ajenos a los partidos del estatus, donde se colarán (no lo dude) comunistas de toda ralea, aparte de imponer un texto constitucional que seguramente se convertirá en  un exabrupto político; votarán por el relevo inmediato y general  del gobierno. Piñera incluido a lo que no puede oponerse nadie porque se trata del texto originario del nuevo rumbo de Chile que marcan los vencedores del domingo 25-10-2020.

 

Socialismo del Siglo XXI

La señora Bachelet, junto a otros comunistas chilenos, impondrán al futuro destructor de la economía progresista de Chile para imponer algún bodrio al estilo del Socialismo del Siglo XXI que no solo incrementará tarifas en el metro, sino que destruirá al país (como sucedió en Venezuela) junto a las expectativas del ingenuo elector del reciente domingo e intentará eternizarse en el poder mediante subterfugios que logrará con un Tribunal Supremo supeditado al poder ejecutivo al precio que sea necesario. Y un parlamento que conocerá “alacranes” al estilo chavista.

Esa es la triste expectativa de Chile. No vemos líderes idóneos para impedir esta tragedia como no los hubo para hablarle a la gente con el corazón en la mano. No hay líderes capaces de sembrar emociones en el ciudadano chileno para hacerlos conscientes del horizonte veteado de gris oscuro que los espera si aprueban la Constitución que surja de esa constituyente; la cual puede el pueblo rechazar antes que correr el riesgo de otro Pinochett, que lo habrá, no quepa duda; porque aun con la damocliana amenaza de los encapuchados, los militares chilenos no están comandados por Padrino López.

 

José Angel Borrego

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